Por Pablo Cubí, periodista

dolor cabeza coronavirus

Cada día sabemos más de la COVID-19, la enfermedad que provoca el coronavirus, y cada vez aparecen más síntomas que no se habían señalado con anterioridad.

Los síntomas relacionados con el sistema nervioso central (el cerebro y la medula espinal) están cobrando ahora más importancia.

  • Desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) advierten que, según los datos recogidos hasta ahora, al menos el 36% de los pacientes infectados por COVID-19 pueden tener síntomas neurológicos.

LOS SÍNTOMAS NEUROLÓGICOS MÁS COMUNES

Aunque las principales manifestaciones de esta pandemia son respiratorias, sobre todo tos seca, fiebre y dificultad para respirar, es posible que otros aspectos menos llamativos hayan sido pasados por alto en las descripciones iniciales.

Las manifestaciones neurológicas más frecuentes descritas son:

El dolor de cabeza (cefalea)

Hasta el 70% de los pacientes describen una cefalea intensa”, explica el doctor Jesús Porta, vicepresidente de la SEN.

No sería un primer síntoma, pues no aparece hasta los 3 o 4 días de la infección.

Después de un par de días de tos la cefalea puede ser el signo más claro de COVID-19

Lo que ocurre es que a veces los otros síntomas pasan más desapercibidos y es el dolor de cabeza el primer síntoma claro.

Hay pacientes que solo tienen un poco de tos al principio y luego ya una cefalea de gran intensidad”, dice el neurólogo.

  • Curiosamente, en la mayoría de casos, los pacientes con dolor de cabeza no suelen tener fiebre.

Como muchos pacientes son casi asintomáticos, tienen muy pocos síntomas, la cefalea sí puede ser un marcador de que esa persona está pasando por esta enfermedad”, añade el doctor Porta.

El dolor muscular (mialgias)

La afectación muscular de inicio es casi con toda seguridad provocada por el coronavirus”, dice el neurólogo Porta.

Es lo que se denomina miositis, inflamación del tejido muscular. Solo otro virus, el virus influenza, provoca este tipo de síntomas.

Por tanto, un dolor muscular generalizado, puede ser una primera señal de la COVID-19.

La pérdida de olfato y gusto

La falta de olfato y gusto ya se está confirmando como una importante señal de aviso.

Un estudio realizado en 12 hospitales europeos encontró que un 85,6% de los pacientes de COVID-19 tenía alteración del olfato (anosmia) y un 88% del gusto (hiposmia).

En un estudio publicado en el European Journal of Neurology por el doctor Álvaro Beltrán del hospital Ramón y Cajal, en el que también participó el doctor Jesús Porta, se observó que afectaba al 32.2%, más que la gripe y la mayoría sin mucosidad.

Los neurólogos insisten en incluir la falta de olfato como un aviso claro

En este sentido, muchas sociedades científicas, entre ellas la SEN, han recomendado incluir la anosmia como síntoma COVID-19.

El motivo es que el coronavirus afecta a las papilas gustativas de la boca y al lóbulo olfatorio en la nariz, que mandan las señales de gusto y olfato al cerebro.

Mareo y vértigo

Hasta un 17% de pacientes con coronavirus han sufrido también problemas de mareo y vértigos.

En este caso, la relación es más difusa. Hay muchos tipos de infecciones que de una manera u otra tienen como efecto secundario este tipo de trastornos.

El mareo es muy inespecífico y común a muchas infecciones

Están relacionados con afectaciones en el sistema del equilibrio, que tenemos todos en la zona del oído interno.

Por sí solos no son un elemento de aviso de la COVID-19. “Son síntomas mucho más inespecíficos, pues hay muchos sistemas que si fallan pueden producir la sensación de mareo”, resume el médico.

EL CORONAVIRUS NO ENTRA EN EL CEREBRO

La mayoría de estos problemas son consecuencia de la infección. No es que el coronavirus ataque directamente el cerebro o la médula.

Apenas se han visto casos en los que se detecte el coronavirus en estas zonas.

El mecanismo mayoritario por el que coronavirus afecta al sistema nervioso central y va a dar síntomas son dos:

  • La hiperinflamación de los tejidos. Esa inflamación afecta a los sensores del dolor de los tejidos.
  • Las trombosis asociadas a la coagulación que provoca el virus. Una consecuencia que provoca mayor riesgo de ictus.

ATENCIÓN A LOS ICTUS

El caso de los ictus merece un punto de atención especial. Ya se sabe que los provoca un coágulo que tapona el riego a una zona del cerebro y no permite que se oxigene esa área.

Lo más grave es que el miedo al contagio hace que pacientes con ictus no acudan al hospital

  • Datos preliminares han establecido que efectivamente la infección del coronavirus puede aumentar el riesgo directo de ictus.

Sin embargo, más grave es el efecto indirecto que hemos visto que ha provocado el coronavirus y es que por miedo a ir al hospital, pacientes que han tenido ictus menores no han sido atendidos”, advierte el doctor Ponce.

Son pacientes a los que se les puede ofrecer un tratamiento que ayude a reducir el impacto de este ictus leve y que por quedarse en casa lo están perdiendo.

LOS SÍNDROMES POSTINFECCIOSOS

Por último, otro efecto neurológico de esta pandemia son los síndromes secundarios que aparecen provocados por nuestras propias defensas.

Cuando yo tengo un microorganismo, mi cuerpo crea a su vez microorganismos para luchar contra él. “En ocasiones estas defensas que creo pueden luego atacarme a mí, porque el virus tenía una proteína parecida a una que tengo yo”, explica el doctor.

Es lo que se llama síntomas tardíos neurológicos provocados por mi sistema inmunológico.

Esos síntomas, que se están viendo en pacientes de COVID-19, son lo que se conoce como síndrome de Guillain-Barré.

  • Los más habituales son pérdida de sensibilidad y pérdida de fuerza progresiva.

Afortunadamente, con el paso del tiempo la mayoría de pacientes parecen recuperarse.

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