Guillermo Bautista

Profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

"Smart classroom": cambiar el diseño de las aulas mejora el aprendizaje
iStock by Getty Images

La imagen de varias filas de sillas y pupitres mirando hacia una pizarra junto a la que se sitúa el profesor es una realidad que vivieron nuestros abuelos, nuestros padres, nosotros y ahora nuestros hijos.

Sin embargo, las investigaciones señalan que esa forma de organizar el mobiliario del aula en escuelas e institutos no es la mejor manera de fomentar el aprendizaje.

Y que los alumnos del siglo XXI precisan de un espacio y de un ambiente que fomente la cooperación, la autonomía, la flexibilidad y la capacidad de tomar decisiones, ya sea por sí mismos o trabajando en equipo.

Esa es también la opinión de 6 de cada 10 profesores, que creen que cambiar el diseño del aula es clave para mejorar el aprendizaje.

Lo demuestra un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), la Universitat de Barcelona (UB), la Universitat de Vic (UVic) y la Universidad Simón Bolívar (USB) en el que han participado 847 profesores de preescolar, primaria y secundaria de 40 centros educativos.

Pero, ¿cómo deberían ser esas clases para mejorar el aprendizaje? Para hacernos un retrato hemos hablado con Guillermo Bautista, miembro del grupo de investigación Smart Classroom Project de la UOC e investigador principal de este estudio.

Colaborando se aprende mejor

El equipo de Bautista está integrado por pedagogos que estudian cómo mejorar el espacio en las aulas para facilitar el aprendizaje. La idea surgió tras detectar que existía un problema grave en este sentido.

"La mayoría de aulas actuales siguen todavía el modelo de hace más de 200 años con todos los alumnos mirando al profesor como centro del saber", recuerda Bautista.

"Pero el aprendizaje no se produce escuchando a una persona de forma pasiva, sino que se produce motivándote, teniendo interés por lo que aprendes y siendo proactivo", señala.

"La ciencia nos dice que colaborando aprendemos más y mejor, y por lo tanto el espacio debe propiciar esta colaboración e interacción", aclara.

Escuchar de forma pasiva durante horas no hace que se aprenda más, se necesita interacción

Por tanto, si organizamos la actividad con grupos de cuatro alumnos para realizar un proyecto, lo lógico sería que el espacio permita que el grupo colabore en un lugar adecuado y también tenga cierta autonomía para usar los recursos que necesite, moverse, buscar, experimentar, autoorganizarse...

"Esto implica que no todos los grupos estarán haciendo lo mismo al mismo tiempo, y que no para todos serán necesarios los mismos recursos. La actividad en el aula se diversifica y el espacio tiene que responder constantemente a esta diversidad organizativa, de uso, de recursos, de movimientos", subraya.

Cómo es una smart Classroom

La primera fase del estudio de Bautista ha consistido en detectar los principales fallos en el diseño de las aulas y para ello han contado con la participación de 847 profesores de infantil, primaria y secundaria.

Y ya en una segunda fase del estudio han realizado un proceso de codiseño con 5 escuelas públicas de Cataluña (3 de infantil y primaria y 2 de secundaria), para poner en práctica lo que han bautizado como smart classroom o clase inteligente.

"Una smart classroom es un espacio inteligente que responda a todo aquello que necesita el profesor para poner en práctica esas metodologías actuales que, según la ciencia, son las que funcionan a la hora de aprender", afirma Bautista, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.

"Hablamos de metodologías que fomenten la colaboración, la interacción con el entorno, la autonomía del alumno e incluso que permiten el aprendizaje personalizado", prosigue.

Pero, ¿cómo es exactamente una smart classroom? Bautista nos da algunos detalles del diseño de este tipo de aulas.

  • No hay una fila detrás de otra de pupitres mirando a la pizarra y al profesor. Una smart classroom es, por definición, un espacio flexible y adaptable.
  • Dispone de una pantalla interactiva y móvil. También hay gradas movibles. Eso permite que en un momento dado toda la clase pueda sentarse frente a la pantalla para visionar un contenido o atender a la explicación del profesor.
  • También hay un espacio con una sofá, alfombra y pufs que puede resultar útil para dar atención personalizada un niño si es necesario, realizar descansos, hacer pequeñas reuniones...
  • Hay varias mesas redondas, no demasiadas, con sillas alrededor para varios niños lo que facilita el trabajo en grupo.

La smart classroom es una espacio cálido, flexible y adaptable que favorece la movilidad

  • Y dirás, ¿dónde está la mesa del profesor? No hay. En función del trabajo que se esté haciendo el profesor puede sentarse en la grada, en el sofá, en una silla, permanecer de pie...
  • Tampoco hay un lugar fijo para cada niño. En un momento dado el niño puede estar en las gradas mirando la pantalla. En otro sentado en una mesa trabajando en grupo... Son espacios que invitan al movimiento.
  • El mobiliario también incluye taburetes apilables, una mesa abatible, una mesa grande plegable para usarse si es necesario, un espejo, una pizarra magnética... Elementos que pueden ser muy útiles según el trabajo de clase que se realice.

Una smart classrroom también incluye tecnología que permite la regulación de la luz, el control de la acústica o la medición de los niveles de CO2 para garantizar una correcta calidad del aire. "El profesor lleva una app que, por ejemplo, le avisa si los decibelios en la clase son altos", explica Bautista.

Son espacios de unos 60 m2, lo que corresponde a un aula normal en una escuela pública, pensados para trabajar con las ratios habituales (25 niños por clase) y con un profesor aunque "lo ideal es que hubieran dos, algo que ya se hace en muchos colegios", afirma.

Los niños conflictivos se portan mejor

Una clase inteligente no responde a criterios estéticos. El investigador insiste en que detrás de cada elemento de una smart classroom hay mucha investigación pedagógica.

Se ha demostrado también que los niños con comportamientos disruptivos mejoran su actitud en las aulas inteligentes.

  • La razón es que los niños tienden a moverse, es algo natural, pero en las aulas tradicionales el pupitre actúa como un compresor y controlador del comportamiento. "En una smart classroom el niño se puede mover de forma natural, con lo que molesta menos al resto de compañeros y atiende más al profesor", aclara.

Estos espacios flexibles, movibles y adaptables también son más adecuados para niños con discapacidad visual y motora.

Un espacio que te cuida

Pero seguramente lo más importante es que estas aulas son acogedoras. Y a partir de ahí viene todo lo demás. Apetece estar en ellas. Invitan a quedarse, a respetarlas y a aprender.

"Alumnos de secundaria nos han dicho: 'sentimos que este espacio nos cuida'. Eso hace que lo respetes y que no pintes el mobiliario o no le des una patada".

"Ha habido profesores que incluso nos han dicho: '¡me voy a venir a vivir aquí!'. Eso es fantástico porque es justo lo que queremos que sientan", concluye Guillermo Bautista.