Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

La soledad reduce las defensas contra la Covid-19 y otros virus
iStock by Getty Images

Gracias a internet y las redes sociales el mundo parece más conectado que nunca. Un espejismo, porque la realidad es que ese contacto frío en la distancia no siempre es útil.

La soledad constituye un problema de salud púbica. Es el elemento colaborador de muchas epidemias actuales como el alcoholismo, la drogadicción, la depresión o la ansiedad.

Y no solo afecta a la salud. También a la educación de los hijos, al rendimiento laboral y a la polarización en que vive nuestra sociedad y que la pandemia de Covid-19 ha puesto de relieve más que nunca.

LA SOLEDAD, UN PROBLEMA DE SALUD

Las personas tendemos a esconder y negar la soledad”, advierte el doctor Vivek Murthy, una tesis que ha plasmado en el libro “Juntos” (Crítica).

El doctor Murthy es uno de los máximos responsables de Salud Pública en Estados Unidos. Así se dio cuenta de que la soledad “se extendía como un velo oscuro” cuando trataba otros problemas relacionados con la salud.

La soledad aparece detrás de diversos trastornos: desde dormir mal al ictus

Diversos estudios sugieren que:

  • Las personas solas tienen más probabilidad de dormir mal, desarrollar conductas compulsivas y deteriorar la capacidad de juicio.
  • También se asocia a un riesgo más elevado de enfermedades coronarias, hipertensión, ictus, depresión, ansiedad y alzhéimer.
  • Aumenta el riesgo de sufrir disfunciones de nuestro sistema inmune. La soledad produce cambios en la expresión génica de los glóbulos blancos, lo que a su vez aumenta la inflamación y reduce las defensas.

¿QUÉ ES LA SOLEDAD?

Muchas personas conciben la soledad como aislamiento, pero entre los dos conceptos hay diferencias sustanciales.

La soledad es la sensación subjetiva de carecer de los contactos sociales que necesitamos; no es incompatible con estar rodeado por otra clase de personas”, escribe el doctor en “Juntos”.

Hay tres clases de soledad, según el tipo concreto de relaciones del que se carece:

  1. La soledad íntima o emocional. Sería la falta de esa persona muy próxima, con la que nos podemos sincerar, con quien compartimos un lazo mutuo y profundo de confianza y afecto.
  2. La soledad relacional o social. Es la falta de buenos amigos, de compañía y respaldo social.
  3. La soledad colectiva. Es el ansia por tener una comunidad de personas que compartan los mismos propósitos e intereses.

La ausencia de relaciones en cualquiera de estas esferas nos puede hacer sentir solos.

Esto ayuda a explicar, por ejemplo, por qué quizá estemos casados con una persona que nos apoya, pero aun así podemos sentirnos solos si hay ausencia de amigos y comunidad”, apunta el doctor Murthy.

LAS RELACIONES Y LA LONGEVIDAD

Según un estudio de la Universidad Brigham Young, dirigido por la doctora Julianne Holt-Lunstad, una persona con buenas relaciones tiene un 50% menos de riesgo de morir prematuramente que las personas con relaciones sociales débiles.

Sentirse solo es peor para la salud que la obesidad o el tabaquismo

El estudio establecía que la reducción de la esperanza de vida causada por la carencia de contacto social equivalía al riesgo de fumar quince cigarrillos al día. Es incluso mayor que la obesidad o la falta de ejercicio.

Cuando nos sentimos solos, nuestro cuerpo sigue reaccionando como si nos hubiéramos perdido en la tundra, rodeados de animales salvajes”, ejemplifica el doctor Murthy.

Las mismas hormonas del estrés que protegían a nuestros ancestros empiezan a causar una destrucción a largo plazo, pues aumentan la tensión cardiovascular y una inflamación general en todo el cuerpo.

Esta tensión e inflamación son las que dañan los vasos sanguíneos, con el riesgo de problemas cardiovasculares, y reduce las defensas.

LA COVID-19 NO SIGNIFICA SOLEDAD

Hay que fomentar las relaciones. El hecho de que estemos en plena crisis de la Covid-19 no tendría que ser un impedimento, sino un mayor justificante.

Aunque la pandemia avanza, cada día está más claro que hablar de distanciamiento social es utilizar un vocabulario erróneo”, apunta el doctor.

  • Hay que mantener un distanciamiento físico, que no emocional o social.

Desde el punto de vista social, quizás emerjamos de la crisis sintiéndonos más próximos que nunca a nuestros amigos y familiares.

Las relaciones sanas son tan esenciales para la recuperación global como puedan serlo las vacunas y los respiradores”, añade.

ESTRATEGIAS ANTI SOLEDAD

En estas circunstancias, el autor propone cuatro estrategias para poder vadear no solo esta crisis pandémica, sino también a curar nuestro mundo social de cara al futuro menos inmediato:

  1. Pasemos tiempo cada día con las personas que amamos. Llamemos por teléfono o por videoconferencia a las personas de nuestra vida.
  2. Centrémonos en las personas con las que tratamos. Intentemos eliminar distracciones, como mirar el móvil.
  3. Aprendamos el estar a solas. El primer paso para construir conexiones más fuertes con los demás es construir una conexión más fuerte con uno mismo.
  4. Ayudemos y dejémonos ayudar. Dar y recibir refuerzan nuestros vínculos sociales.