Por Soledad López, periodista especializada en salud

ambiente ayuda superar enfermedad

Si el color o la luz influyen en nuestro ánimo, ¿no podrían también ayudarnos a sobrellevar mejor la enfermedad o a modificar nuestra percepción del dolor? La lógica nos dice que sí, pero todavía hay pocos estudios científicos al respecto.

La Universidad Europea está abriendo camino en este sentido y acaba de publicar en la revista Suportive Care in Cancer un estudio piloto que demuestra científicamente cómo los entornos cálidos impactan de forma positiva en el bienestar de pacientes con cáncer.

La idea es seguir trabajando sobre el tema y demostrar cómo otros detalles del ambiente (por ejempo utilizar maderas cálidas o poner cuadros de mariposas) pueden tener un efecto terapéutico. Y es que, a la hora de diseñar un hospital, ¿por qué no elegir los colores de las paredes según un criterio de salud y no puramente estético o aséptico?

el naranja te ayuda a sentirte mejor

Margarita Pérez Ruiz, catedrática de Fisiología del Ejercicio en la Universidad Europea y coordinadora del trabajo, cuenta a Saber Vivir que decidieron realizar la investigación con enfermos de cáncer por dos motivos:

  • "Pasan mucho tiempo en salas de quimioterapia, por tanto era una buena muestra para comprobar cómo el color o la luz influyen en el bienestar del paciente".
  • "Los fármacos quimioterápicos producen como efecto secundario neuropatía periférica, con lo que la sensación de dolor aumenta con el frío, y también con la exposición a colores fríos como los azules, los grises o los blancos. Y las salas de quimioterapia son muy asépticas y frías. Por eso pensamos que cambiar estos tonos por otros más cálidos podría mitigar la sensación de dolor", asegura la doctora.

El tono elegido fue en naranja. Y el efecto fue muy positivo:

  • Las pacientes que habían recibido quimioterapia en una sala de color naranja tenían leves mejorías en parámetros de presión arterial, temperatura coporal o frecuencia cardiaca respecto a las pacientes de otras salas más frías en tonos blancos, azules y grises (como son la mayoría de los hospitales de día españoles).
  • En definitiva, el color naranja colaboró en el bienestar de la paciente, sobrellevando mejor la sesión de quimio, y tenían una mejor percepción de su salud.

¿funcionaría en enfermedades reumáticas?

Entonces... ¿pintar una estancia de color naranja o incluir elementos de este color ayuda a sobrellevar mejor una enfermedad que curse con dolor?

Antes esta pregunta, Margarita Pérez solo se aventura a decir que "los resultados de este estudio únicamente serían extrapolables a trastornos en los que el dolor aumente con el frío". Algo que ocurre en las enfermedades reumáticas (artritis reumatoide, artrosis y osteoartritis), aunque obviamente no hay evidencia científica, solo es una deducción lógica.

hospitales no tan fríos

La arquitecta Paula Gómez Vela, arquitecta especialista en salud y primera firmante del estudio, lleva años realizando proyectos de interiorismo en hospitales y está convencida de la utilidad del ambiente, el color y la luz para hacerle la vida más fácil al paciente.

  • "Cuando empecé a trabajar en entornos hospitalarios comprobé que eran muy fríos, como laboratorios, y eso me hizo reflexionar porque a los hospitales van personas con su miedos. Investigué y comprobé que apenas había estudios rigurosos sobre la influencia de los colores o el ambiente en el enfermo, a diferencia de la gran cantidad de literatura que hay aplicada al ámbito empresarial".
  • "Pero yo estaba convencida –prosigue Paula– que era una necesidad cuidar los entornos en los hospitales, humanizarlos, y cada vez que me encargaban una sala de radioterapia ponía toda una pared con un paisaje o cuidaba mucho la iluminación. Hubo enfermos que me dijeron: 'esta sala no da miedo, parece que te vas a curar', y eso produce mucha satisfacción".

Efectos terapéuticos de la luz y el color

El trabajo de Paula ha recibido premios y, aunque tampoco quiere aventurarse a decir qué color va bien para una u otra enfermedad porque no es riguroso y para ello se requieren estudios científicos como el que apuntábamos al inicio de este artículo, desde su experiencia y sus conocimientos sí puede asegurarnos que:

  • Una habitación con vistas a un paisaje o a un entorno natural tiene un efecto analgésico y relajante sobre el paciente, hasta el punto de que necesita menos calmantes. Así se ha demostrado en un estudio publicado en Nature. Y si la habitación no tiene unas vistas espectaculares, incluir imágenes de naturaleza con colores luminosos también realiza un efecto similar.

Una paisaje natural y lleno de luz tiene un efecto analgésico

  • Adecuar la luz a nuestro ritmo circadiano es beneficioso, favorece la recuperación del enfermo y evita trastornos del sueño. Una luz fría por la mañana ayuda a generar serotonina y a activarnos, mientras que una luz cálida a medida que avanza el día favorece la segregación de melatonina y, por tanto, el sueño.
  • La luz blanca y brillante da buenos resultados en el tratamiento del trastorno afectivo estacional, un tipo de depresión común en los países nórdicos.

"Ante la duda de elegir un color u otro, siempre es mejor optar por un tono luminoso y huir del negro. Mi lema es naturaleza, color y luz", asegura la arquitecta.

Bibliografía

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