Por Nuria Blasco

caratula testimonio apertura

Lleva más 15 años trabajando en el Hospital del Mar de Barcelona y, como todos sus compañeros, José Manuel Fernández nunca se habría imaginado que tendría que vivir una situación profesional tan excepcional como la que ha generado la pandemia de la covid-19.

nos cogió a todos por sorpresa

Cuando todo empezó, en ningún momento pensó que la situación sería tan dramática.

"La información la hemos ido recibiendo como el resto de la población. Al principio yo pensaba que sería más o menos como la Gripe A. Pero cuando empezamos a ver como la gente llegaba sin parar, como se ahogaba, las neumonías bilaterales..., vimos que esto sería mucho más fuerte. Nadie podría imaginárselo, nos ha cogido a todos por sorpresa".

Vimos como la gente llegaba sin parar al hospital, como se ahogaba...

Un Hospital es siempre sinónimo de trabajo acelerado pero por muchas urgencias y casos límite que Jose Manuel ha visto pasar día tras día, nada se puede comparar con lo que, de un día para otro, ocurrió en su centro médico y en los del resto del mundo.

"Al principio había mucha confusión, mucho desconocimiento y toda la gente venía de golpe. Las primeras dos semanas fueron realmente difíciles. Después, a todo te acostumbras o lo intentas. Son jornadas maratonianas, hay muchos compañeros que llevan puesto el EPI durante 12 horas y es muy duro llevar ese mono de plástico, la mascarilla, los guantes… el calor que hace ahí dentro es angustioso".

la covid-19 ha dado un vuelco a toda la sanidad

Los cambios de protocolos en los hospitales debido a la pandemia y la necesidad de contar con más manos para atender todos los casos y cubrir las bajas de muchos compañeros, ha cambiado por completo la forma de trabajar de todas las ramas de la sanidad.

Fueron días en los que era difícil llegar a todo, pero lo hacíamos

"El cambio en mi trabajo ha sido absoluto y radical, igual que las funciones del Hospital han cambiado radicalmente. Pasé directamente a coordinar el equipo de camilleros en jornadas de 12 horas, en días alternos", nos cuenta Jose Manuel.

"Hemos vivido el caos de los primeros días, hemos tenido que adaptarnos y reorganizarnos. Y llegaba un momento en que todos los camilleros tenían que cambiar sus funciones y yo era como la ‘centralita’. Pasamos muchísimo estrés. Fueron días en los que era difícil llegar a todo, pero lo hacíamos".

"Yo por suerte he estado activo durante toda la pandemia, pero muchos compañeros han tenido que coger la baja y el hospital se ha visto obligado a contratar a personas que no tenían la formación necesaria todavía, ya que aquí todos los camilleros son auxiliares de clínica. Pero esto nos ha salvado la vida porque ha habido momentos en que la plantilla de mi equipo estábamos al 50 % o menos", explica.

¿y si esto no frena? ese era nuestro gran miedo

El Coronavirus se ha cobrado muchas vidas, y lo que es peor, muchos enfermos han fallecido sin poder estar acompañados de sus seres queridos.

"Esta parte ha sido y está siendo muy dura. Pero cuando trabajas en el mundo sanitario, si te llevas las muertes a casa, es terrible. Hay que saber separar vida profesional de la personal y poner distancia. Y, obviamente, la peor parte se la llevan las familias de los fallecidos, el no poder acompañarlos, no poder verlos, no poder despedirse cara a cara".

Hay que saber separar vida profesional de la personal

"Teníamos miedo, sobre todo, de lo que podría pasar si esto no se frenaba. Por ejemplo, que se llenaran todas las camas extra que habíamos preparado y que siguieran llegando pacientes graves. Para nuestra generación, la pandemia de 2020 es como nuestra guerra, algo que contaremos a nuestros hijos y nietos", asegura José Manuel.

sé que estoy muy expuesto al contagio

Y como la mayoría de profesionales que están en primera línea, sabe que el riesgo de contagio siempre está presente.

"Aunque hago labores de coordinación, por las tardes ejecuto la función de camillero casi al 100%, por lo que tengo contacto directo con los pacientes. Y el riesgo de contagio existe, claro. Pero mi temor no es a contagiarme yo, que soy joven y no tengo ninguna enfermedad, sino que mi obsesión es que yo no se lo pase a las personas que atiendo, que yo no sea un medio de transmisión".

Mi obsesión no es que me contagie yo, sino a las personas que atiendo

"Yo vivo con mi mujer y mi hija de 7 años y tenemos asumido que yo estoy expuesto a diario a algún contagio. Es cierto que da cierto miedo pero no por ello voy a dejar de tener contacto con ellas o abrazarlas, sería como si me quitaran el oxígeno. Yo llego a casa, me ducho y hago una vida familiar normal. Otra cosa sería que me hicieran la prueba y diera positivo, entonces claro que me aislaría".

Tengo compañeros que duermen en un hotel porque viven con personas de riesgo

"Tengo compañeros que sí duermen en un hotel al lado del hospital porque viven con sus padres o con alguna persona diabética. Incluso tengo un compañero que estuvo una semana durmiendo en el coche antes de que abrieran los hoteles".

Pido a todos que seamos conscientes

Ahora, el celador pide prudencia, respeto y solidaridad a la población, para que la situación de colapso hospitalario no se vuelva a repetir.

"Después de todo lo que estamos viviendo en el hospital, a nivel personal me afecta ver imágenes de masificación, de gente que no respeta la distancias, sin ningún tipo de protección… Me molestan las actitudes incívicas y poco solidarias que podrían llevarnos a un repunte".

"Si esto sucede, no sé hasta que punto el sistema podría soportarlo porque el gasto económico y humano ha sido increíble. Esta manera de trabajar no se puede aguantar durante mucho tiempo. Pido a todos que seamos conscientes".

No somos héroes, pero aprecio que ahora la sociedad valore más a los sanitarios

Lo que sí aprecia mucho José Manuel Fernández es la valoración tan positiva que tiene la sociedad de los sanitarios, tras su enorme dedicación durante la pandemia:

"Creo que es importante el cambio en la percepción de la gente hacia el sector sanitario, se nos valora más. No somos héroes, somos trabajadores y esto tiene quedar claro, es nuestro oficio y para esto estamos. Pero a ver si la memoria colectiva perdura para que la sociedad recuerde que la sanidad pública es fundamental y que debemos cuidarla", concluye.

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