Por Nuria Blasco, periodista

Carnet testimonio migue angel

Miguel Ángel Prieto es Vocal de Congresos y Jornadas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y médico de familia en Asturias.

Lleva casi 20 años atendiendo a pacientes en el Centro de Salud de Vallobín, en Oviedo, algo que ha seguido haciendo durante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, aunque de manera diferente a la habitual.

  • Ahora, pasada la peor parte, nos cuenta como toca adaptarse a la ‘nueva normalidad’ también en los centros de salud.

la covid nos ha agotado física y psicológicamente

Mucho se habla del colapso de los hospitales, pero la crisis del coronavirus ha puesto a prueba a toda la atención primaria y sus médicos han hecho un esfuerzo titánico.

“En el centro de salud somos 10 médicos de familia y dos pediatras y esta pandemia nos ha cambiado un poco la vida a todos. Durante la crisis sanitaria, nos hemos estado reuniendo cada día a las 8 para discutir las nuevas estrategias, porque al ser un virus nuevo, desconocido, los cambios de protocolos que han ido llegando nos ha exigido una actualización constante".

"En nuestro caso, hemos estado compartiendo a diario todas estas actualizaciones por whatsapp con grupos de médicos de toda la comunidad de Asturias”, explica el Dr. Prieto.

"Este virus al ser nuevo, desconocido, no ha exigido una actualización constante"

"Además, todo esto nos ha causado un agotamiento físico y, sobre todo, psicológico. Nos ha pasado a todos, a mis compañeros, al personal de enfermería..."

"Tantos casos, tantas llamadas telefónicas, ya desde el momento en que valoras los síntomas o haces un triaje, hay que saber cuando te tienes que poner un Epi para ir a un domicilio, a una residencia de ancianos, tienes que seguir el protocolo para no contaminarte a ti o a los demás... todo esto se vive con cierta tensión", confiesa.

Nos derivaban a nosotros todas las llamadas

Desde el primer día, la Atención Primaria se estableció como filtro toda en Asturias.

"Salvo los pacientes que han ido directamente a las Urgencias del hospital, el resto ha pasado por nosotros. Todas las llamadas que se hacían, incluso las del 112 nos las derivaban. Y es que el médico de familia es el que mejor conoce a sus pacientes".

"Yo llevo casi 20 años con un cupo estable, los conoces a todos, sabes el que llama porque realmente tiene una sintomatología, el que es un poco hipocondríaco, el que busca atención...”, explica el doctor.

"Conozco a mis pacientes y sé si el que llama es porque tiene síntomas o es hipocondríaco"

Los valorábamos, bien telefónicamente, bien en domicilio. Y en las residencias de ancianos igual, telefónicamente con los médicos o enfermeras de las residencias, o bien yendo nosotros. Luego hemos estado haciendo un seguimiento a la gente diariamente”, añade el Dr. Prieto.

Hemos ido avanzando sobre la marcha

Durante estos últimos meses, se ha pasado de pensar que la Covid-19 provocaba solo fiebre, tos y molestias respiratorias, a saber que la sintomatología es mucho más amplia. También que han habido muchos casos asintomáticos.

Primero estuvimos muy centrados en los síntomas respiratorios pero luego vimos que había una gran cantidad de consultas por temas de piel,dolor de cabeza, garganta, cansancio profundo... que estaban relacionadas con el coronavirus".

"Así que fue aumentado la sintomatología de Covid-19 que tuvimos que tener en cuenta. Hemos ido aprendiendo más cosas de este virus día a día, y hemos ido avanzando sobre la marcha".

"De hecho, hace unos días, tuve que dar el resultado a una persona que se hizo el test de seroprevalencia. Le salía que tenía anticuerpos y le pregunté cuándo creía que había pasado la Covid-19. Me dijo que en enero, ya que estuvo varios días con un cansancio terrible, fuera de lo normal".

  • "Su único síntoma fue ese, el cansancio. En enero vimos mucha gripe A, o eso creíamos. Ahora nos planteamos si aquello no sería ya el coronavirus”, afirma Miguel Ángel Prieto.

Hacemos seguimiento de quienes han estado ingresados

El papel de la Atención Primaria no es solo hacer el seguimiento del paciente que padece la enfermedad de forma leve en casa, sino también de aquellos a quienes se les complica y terminan con un ingreso hospitalario, ya que cuando salen del hospital, también se les debe hacer un control.

"Nosotros nos ocupamos de la etapa de regreso de los pacientes que han estado en el hospital. Cuando les dan el alta, nos encargamos de hacerles el seguimiento diario, hasta que en una nueva prueba salga negativo en coronavirus. Y a los que les han quedado secuelas, también los seguimos controlando", asegura.

"Controlamos a los pacientes que han estado hospitalizados hasta que no les queden secuelas"

“A este trabajo, hay que sumar el resto de patologías que atendemos cada día. Con el confinamiento, ha costado hacer el seguimiento de las patologías crónicas tal y como lo solíamos hacer".

"Ahora nos estamos poniendo las pilas con esto. Vamos gestionando nuestra agenda con las personas que más lo necesitan,como los EPOC, por ejemplo, y siempre con medidas de protección, no puede ser de otra manera", explica el médico de familia.

El triaje es esencial para saber cómo protegernos

Las medidas de protección son distintas, dependiendo de si el paciente tiene síntomas que hagan pensar que puede ser un posible caso de Covid-19 o no.

"Establecemos turnos de equipos, con triaje a la entrada del centro. Allí se decide donde irá el paciente, si a una sala de posible Covid-19 donde hay que protegerse más a fondo, es decir, con EPI completo, o si se trata de otra patología, que lo atendemos solo con guantes, mascarilla, etc. Esto se hará así por lo menos durante este año".

"Además, de estas medidas, queremos mantener el hecho de que los pacientes no tengan que venir a por los partes de baja laboral y hacerlo por vía telemática, y también dar las recetas de forma electrónica. También hemos pasado a realizar algunas consultas por vía telefónica que combinamos con las presenciales”, aclara.

pensé que algÚn paciente no saldría de esta

El Dr. Prieto recuerda algunos de los casos cercanos que más le han tocado.

Un paciente bastante cercano me llamó cuando llevaba ya más de una semana con fiebre superior a 38º".

"Yo no podía verlo porque él estaba en otra población y estábamos en confinamiento, pero cuando me contó lo que le pasaba puse en marcha todos los mecanismos para que lo vieran en el hospital. Tenía una neumonía muy grave y pensé que no saldría de esta”, confiesa.

Recuerdo otro paciente que estuvo un tiempo grave en la UCI, intubado. Por suerte se recuperó y cuando le dieron el alta lo llamé. Su familia me dijo que su máxima preocupación era si podía haberme contagiado a mí, porque según decía, cuando lo exploré me tosió en la cara”.

"Y tengo gente cercana que también ha estado y está ingresada. Tengo un compañero que lleva siete semanas en la UCI, una persona de 50 años que parece que tiene pocas posibilidades", explica el doctor con tristeza.

Recordaremos esto durante mucho tiempo

Como conclusión, el médico de familia asegura que aunque ha sido una situación muy difícil para todos los sanitarios, la respuesta que han dado ha sido la mejor.

Ha sido muy duro. En la familia somos tres médicos, así que estamos en una situación de riesgo importante. El agobio del día a día también ha sido complicado de gestionar. Todos recordaremos esto durante mucho tiempo", asegura.

"El estrés, las noches sin dormir… Las tres primeras semanas, despertabas y pensabas: ¡Qué esto sea una pesadilla! Pero yo soy de los que digo que por la mañana siempre sale el sol y hay que ir a por el día, siempre", revela.

"Estoy súper orgulloso del papel de todo el sistema sanitario"

“Para terminar debo decir que estoy súper orgulloso del papel que ha jugado el sistema sanitario, tanto Atención Primaria, como especializada. Tenemos unos médicos, enfermeras, auxiliares, celadores, limpiadoras… que han dado una respuesta extraordinaria”.

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