Por Nuria Blasco, periodista

 

 

Carnet testimonio gemma

Cuando llegó la gran ola de contagios durante la pandemia del coronavirus, muchos hospitales tuvieron que readaptarse contra reloj para poder atender a todos los pacientes.

Como en muchos otros centros, en el Hospital General de Granollers (Barcelona) se creó una nueva Unidad de Cuidados Intensivos debido al gran aumento de pacientes con Covid-19 que llegaban y que necesitaban esos cuidados.

También se necesitó más personal para poder atender esta unidad, por lo que trasladaron a la UCI a médicos y enfermeras de otras áreas del hospital.

Tenía miedo de no estar a la altura

Gemma Aregay fue una de las enfermeras que atendió esta nueva UCI de Covid, todo un reto para ella pues su especialidad son las Urgencias, área donde ha pasado la mayor parte de sus seis años de carrera profesional.

“Para mí el cambio fue muy complicado, porque si bien es cierto que en Urgencias tenemos pacientes graves, allí los intubamos, los estabilizamos un poco y los enviamos a la UCI. De hecho, es un servicio muy específico para el cual tienes que haber hecho un máster y prácticas, y yo el máster que tengo es de Urgencias. Por tanto, las curas de intensivos no las tenía por la mano”.

"En plena oleada de contagios se intubaba un paciente cada dos horas"

“Recuerdo que cuando me dijeron que al día siguiente me trasladaban a la UCI, esa noche me costó muchísimo dormir. Tenía miedo de no estar a la altura, de no saber hacer algunas cosas…".

"Yo no conocía los respiradores, no conocía las técnicas, los compañeros eran nuevos, era un tipo de paciente nuevo… todo era nuevo para mí. Y eso pasó durante la tercera semana de marzo, la peor, en plena oleada de contagios. Entonces se intubaba a un paciente cada dos horas”, explica Gemma Aregay.

No hubo tiempo para formarnos, teníamos que saLVAR VIDAS

La emergencia sanitaria que llegó con la pandemia no dio prácticamente tiempo de reacción, la prioridad era salvar vidas. Se reorganizaron espacios y recursos humanos en tiempo récord.

“El Hospital de Granollers es un hospital pequeño pero que abarca mucha población. Si normalmente se nos queda pequeño, imagina con esta crisis. Nuestra UCI normalmente es de 10 camas y se llenó de pacientes Covid, por lo que se adaptó una nueva UCI con 20 camas y se hizo otra con 10 más para pacientes no-Covid. Prácticamente lo hicieron de un día para otro, y todas las camas se llenaron”.

"A mí me daba mucho respeto subir a la UCI, así que el día anterior a saber que esto sucedería fui a la UCI normal a ver un poco los respiradores, ver lo que se tendría que hacer, que medicación se ponía, cogí unos apuntes…"

"Me lo veía venir por cómo estaba yendo todo. Y efectivamente, al día siguiente nos trasladaron a la UCI Covid a mí y a otras enfermeras de UCI, de Urgencias y de quirófano”, cuenta la enfermera.

"Entre nosotros nos hemos dado apoyo profesional y moral"

“Como no había tiempo para darnos ninguna formación extra, lo que hacíamos era preguntar a los compañeros de la UCI, que nos ayudaron mucho. Una de las cosas buenas que hemos sacado de todo esto es que nos hemos conocido y hemos hecho mucha piña".

"Nos hemos ayudado entre nosotros durante todo este tiempo, nos hemos dado apoyo profesional y moral”, confiesa.

yo era como un robot: solo trabajaba y dormía

El día a día en la UCI era muy intenso, con todas las camas llenas y pacientes muy graves, prácticamente todos intubados. En sus largas jornadas de 10 horas y media, Gemma y sus compañeros casi no tenían tiempo ni de respirar.

“Durante esa época yo no vivía, solo trabajaba, era como estar en ‘stand-by’. Era como un robot que trabajaba y dormía, y así cada día. Además, el día que tenía descanso, casi no podía dormir”.

“En la UCI cada uno llevaba dos pacientes, ya que solo podemos controlar a dos por la complejidad que implica. La mayoría de las veces eran dos pacientes intubados, por lo que tienes que hacer curas de la piel, vigilar que respiratoriamente esté bien adaptado y controlado al respirador, con la sedación bien puesta. Controlar las constantes, que no les bajara la temperatura”, subraya.

"Me había llegado a poner una butaca delante del paciente para que no le pasara nada"

“También darles la medicación, preparar jeringuillas, preparar bombas, hacerles cambios posturales para que no se les hagan heridas en la piel, cada dos horas mirarlo de arriba abajo. Si alguien se descompensaba de otra habitación ibas a ayudar al compañero… Era un no parar. Yo me había llegado a poner una butaca delante del paciente para controlarlo todo, que no le pasara nada”, afirma.

Me puse una barrera emocional

Estar tantos días con los mismos pacientes, cuidándolos, ayudándoles a vivir o viendo cómo mejoran da lugar a momentos muy emotivos.

“Recuerdo a uno de mis pacientes que cuando despertó solo podía comunicarse con gestos. En cambio, cuando ya le pudieron dar el alta, el hombre hablaba por los codos. Ver toda esa evolución es muy emocionante. Yo bromeaba con él y le decía: ‘Madre mía la de noches que me has dado, si tú supieras’, y nos reíamos juntos”.

Sin embargo, la situación contraria también existe.

Ver morir a algunos pacientes fue difícil. Es cierto que trabajando en un hospital estamos bastante acostumbrados a la muerte, por desgracia es así, te tienes que acostumbrar" .

"Pero en mi caso, que soy de Urgencias, no estoy habituada a llevar a los mismos pacientes durante tantos días, yo los tengo una noche y a la siguiente ya no están. Entonces esta relación paciente-enfermera no la había tenido nunca y cuando uno muere es duro", recuerda Gemma emocionada.

"Mantenía las emociones aisladas porque tenía que estar entera y al pie del cañón"

“La verdad es que lo hemos dado todo y hemos hecho todo lo posible por salvarlos, pero hay veces que eso no está en nuestras manos. Sin embargo, tienes puesta la barrera emocional porque tienes que seguir trabajando y estando al 100% porque los demás te necesitan, no te puedes desmoronar”.

“Yo no soy de llorar, pero después de que pasara todo esto, sí que me he desahogado. Durante esos momentos no, mantenía las emociones aisladas, a un lado, porque no podía sentir, tenía que estar entera y al pie del cañón. Ha sido la época laboral más difícil de mi vida, por no decir en todos los aspectos”.

He cantado y bailado delante de los pacientes

A la tensión de la emergencia sanitaria se sumaba el hecho de que los enfermos no podían recibir ninguna visita de sus familias. Gemma reconoce que, además de las curas de cuidados intensivos, las enfermeras también han hecho un trabajo de apoyo emocional con los pacientes.

“En la UCI, la mayoría de los pacientes llegaban sedados. Pero cuando empezaban a estar mejor y bajábamos la sedación, ya podían hablar con la familia por videollamada y el reencuentro virtual era súper emocionante".

"Yo sujetaba el móvil, y detrás de la mascarilla, las gafas y todos los Epis, se me caían las lágrimas. Pensaba: ‘¡Qué bien! Después de todo el esfuerzo que ha implicado, este señor o señora está mejor y puede volver a hablar con su familia”, explica la enfermera.

"El reencuentro virtual de pacientes y familias era súper emocionante, se me caían las lágrimas"

Yo había llegado a cantar y bailar delante de los pacientes para que rieran un poco. Y la verdad es que a ellos les iba bien, pero a mí también. Entre tanta tensión, de repente tener momentos distendidos así, se agradecían”.

hubo compañeros ingresados en nuestra uci

Durante esta pandemia, muchos sanitarios que han estado en primera línea se han contagiado. En la UCI del Hospital General de Granollers, estuvieron ingresados compañeros de Gemma. Algunos lo superaron, otros no.

"Un camillero del hospital estuvo grave, ingresado en nuestra UCI. Fue muy emocionante cuando le dieron el alta: al irse todo el personal salió a aplaudirle y el pobre hombre casi no se mantenía en pie de la emoción, y muchos terminaron llorando. También estuvo ingresada una doctora amiga de mi familia, que tenía 72 años y estaba sana. Estuvo mucho tiempo intubada y al final no lo superó”, cuenta Gemma emocionada.

"Cuando le dieron el alta a un camillero del hospital, todo el personal salió a aplaudirle y muchos terminaron llorando"

“A mí no me ha dado miedo contagiarme, pero sí poder contagiar a otros. Yo he tardado mucho en ver a mi padre porque había algún paciente que me lo recordaba y quería mantenerme alejada por si acaso. He estado sin verlo hasta hace nada”.

No se ha cerrado la uci covid, por si hay un rebrote

Poco a poco, la ‘nueva normalidad’ llega también a los hospitales. Y aunque apenas quedan casos graves de Covid, Gemma cuenta que se mantienen las instalaciones a punto por si se diera un rebrote.

“A principios de mayo empezó a bajar mucho el número de pacientes. Ahora apenas hay enfermos en la UCI Covid. Aún así, no se ha desmontado la UCI extra, para estar preparados por si hubiera un rebrote. No nos la dejan cerrar del todo hasta diciembre. Y yo ya he vuelto a Urgencias, aunque algún día me mandan a la UCI normal, que también es un reto para mí aunque las circunstancias son diferentes”.

"Si hay un rebrote, sé es que estaremos más preparados en todos los sentidos"

“Sí que da miedo pensar en este posible rebrote por todo lo que implicaría, pero es cómo ir a la guerra habiendo ido antes, ya sabes lo que es. Espero y deseo que no pase, pero si finalmente sucede, sé que estaremos todos más preparados en todos los sentidos, psicológicamente, con más material, instalaciones a punto, todo”, asegura la enfermera.

Esta crisis me ha hecho más fuerte

Gemma ha vivido esta experiencia al límite y ahora lo ve como un aprendizaje vital que le va a servir para encarar cualquier situación con, todavía, más fortaleza.

“He aprendido a superar obstáculos que me daban mucho miedo, he aprendido a ser más resiliente. Además, profesionalmente también he aprendido muchas cosas, he hecho el máster de UCI ‘in situ’".

"He aprendido a superar obstáculos y a ser más resiliente"

"Pero lo más importante ha sido ver mi propia capacidad de superación, decirme a mí misma: ‘lo tienes que hacer y punto, no puedes desfallecer, no puedes llorar, no puedes deprimirte, tira para adelante que te necesitan'. He aprendido a ser más fuerte de lo que era”.

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