Por Soledad López, periodista especializada en salud

tres comportamientos covid

La pandemia de la Covid ha dado la vuelta al mundo. Nadie está inmune al virus y las cifras de contagiados y de muertes son las que son.

Si nos situamos en España, todos hemos estado confinados, seguramente la mayoría conocemos casos de contagiados y probablemente también de fallecimientos... Y, sin embargo, no todos tenemos la misma actitud frente a la pandemia.

  • Hay quien vive angustiado y con un gran miedo al contagio.
  • En el polo opuesto, hay quien niega la pandemia.
  • Y luego están los moderados, que afortunadamente son la gran mayoría.

La psicoterapeuta Paula Massa ha analizado estos tres tipos de comportamientos y las consecuencias que puede tener una actitud u otra.

Los negadores de la pandemia

Están de actualidad. En realidad no porque sean muchos, sino por lo chocante de sus argumentos.

El pasado 16 de agosto, un grupo de personas se manifestaron en la plaza de Callao de Madrid, sin mascarilla y sin mantener la distancia de seguridad, al grito de "¡Libertad!" y con pancartas en las que rezaban frases como "El virus no existe", "Las máscaras matan" y "No tenemos miedo".

  • Se trataba de unas decenas de negacionistas, o antimascarillas como los ha bautizado la prensa, individuos que niegan los efectos reales de la Covid-19 y apoyan teorías conspiratorias.

El origen del movimiento hay buscarlo en países como Alemania, donde desde hace unos meses se producen regularmente protestas en contra de las medidas para frenar el coronavirus, incluso hubo una manifestación masiva en Berlín. Y poco a poco esas protestas se han ido extendiendo a otros países.

Pero... ¿qué argumentos promulgan los negacionistas?

  • Para empezar, niegan la existencia del virus. Creen que es un engaño a gran escala y un pretexto para que los gobiernos puedan coartar la libertad de las personas.
  • Lo vinculan con el 5 G y en especial con Bill Gates, el fundador de Microsoft, del que aseguran que quieren que la gente sea vacunada para así implantar microchips.

Todo suena a fake news, sin embargo más de una personalidad ha dado crédito a estas teorías, y no nos referimos solo a Miguel Bosé o Enrique Bunbury.

Personalidades como José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, no ha dudado en insinuar que todo es una conspiración de Bill Gates y del magnate George Soros para controlarnos con un chip. Tal como suena.

los riesgos del negacionismo

Paula Massa subraya que "la negación es un mecanismo de defensa al que se recurre cuando algo se escapa al propio control y por tanto no se sabe cómo reaccionar ante ello".

  • Esta actitud tiene ventajas. "Como mecanismo de defensa no hay nada que reprocharle ya que por ejemplo gracias a la negación alguien que padece una enfermedad puede olvidarse de ella y disfrutar de una tarde en el cine", explica la especialista en psicoterapia online.

Sin embargo, en el caso de la Covid entraña grandes riesgos.

  • Los negacionistas convencidos, aquellos que incluso van a manifestaciones, rechazan voluntariamente las medidas de prevención anticontagio y ponen en riesgo tanto su salud como la de los demás.

Es cierto que estos colectivos anti-pandemia son pocos, pero dentro de los negadores también están aquellos que reconocen la existencia del virus pero no se la toman en serio.

  • Estos tampoco son estrictos con el uso de la mascarilla, el lavado de manos y la distancia social, por lo que también suponen un obstáculo y un peligro para el control de la pandemia.

Además, el colectivo de los negacionistas son los que más rechazo social suscitan, lo que puede acarrearles problemas psicológicos, alerta Massa.

Los obsesivos del coronavirus

Se sitúan en las antípodas de los negacionistas y corresponde a aquellas personas que, desde que se declaró la pandemia, todo gira entorno al coronavirus.

Lo viven como una obsesión y esto, según Massa, crea una reacción en cadena muy negativa a nivel psicológico:

  • La pandemia les genera una ansiedad que acaba desembocando en miedo.
  • El miedo es tan extremo que paraliza absolutamente todo y lleva a una evitación extrema de todo lo que interpretan como riesgo. Y llegan a ver riesgos donde no los hay.

"Son personas que no salen de casa, toman medidas compulsivas como la limpieza extrema en todo lo que procede del exterior, deciden no relacionarse con gente y llegan a limitar su vida", explica la psicoterapeuta.

No es que sean prudentes con el virus, es que el miedo les llega a bloquear y paralizar.

Los riesgos de la obsesión

La primera consecuencia psicológica de este comportamiento es la ansiedad.

Seguramente se trata de personas propensas a este trastorno, pero con la pandemia se ha visto acentuado porque se trata de una situación extrema.

Por otra parte, es cierto que son tan escrupulosas y precavidas que tienen menos riesgo de contagio.

Sin embargo, Massa alerta que ese estado de ansiedad constante debilita las defensas, y eso no es positivo si se contrae la enfermedad y el organismo debe luchar contra el virus.

El grupo de los moderados

En la moderación está la virtud, y en el caso del coronavirus también.

Dentro de este grupo se incluyen aquellas personas que se toman en serio las medidas de prevención y le dan a la pandemia la importancia que tiene, pero compaginan la situación con su vida diaria con la mayor normalidad posible:

  • Salen, pero con mascarilla. Y no se la bajan para hablar con alguien en plena calle.
  • Hacen cola en una tienda, pero manteniendo la distancia de seguridad.
  • Llevan gel hidroalcohólico encima y no olvidan lavarse las manos al llegar a casa.
  • Quedan con grupos reducidos de personas, pero evitan besos y abrazos y mantienen la distancia.
  • Incluso han ido de vacaciones, pero evitando aglomeraciones.

La psicoterapeuta asegura que los moderados también viven momentos de dudas: "cuando observan lo que hacen los negadores se sienten un poco tontos, sin embargo, consiguen recordar que su prioridad es su salud y la de los demás".

El riesgo de contagio en este grupo puede ser ligeramente mayor que el de los obsesivos porque estos suelen vivir recluidos, pero sin duda son los que tienen menos problemas psicológicos.

Y es que dentro de la sensatez y la cautela, son los que se permiten cierta tregua.

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