Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Trabajar al aire libre reduce el riesgo de cáncer de mama
iStock by Getty Images

Cada vez hay mayor evidencia científica de que los factores externos (lo que comes, el ejercicio que haces, la contaminación que te rodea...) influyen en el desarrollo de enfermedades. Es el llamado exposoma, y como el genoma, conforma un mapa que determina tu salud.

Ahora acabamos de saber que la mujeres que trabajan al aire libre tienen menos riesgo de cáncer de mama pasados los 50 (la edad en la que el riesgo aumenta), al margen de su predisposición genética. Así lo ha demostrado una investigación publicada en Occupational & Environmental Medicine

  • Y el secreto parece estar en unos niveles altos de vitamina D. Ya tenemos pues otra pieza del puzzle de ese exposoma que ayuda a prevenir el cáncer de mama.

Vitamina D y cáncer de mama

La vitamina D tiene una función bien reconocida en el mantenimiento de la salud ósea y musculoesquelética, pero puede tener otras funciones, incluida la ayuda a prevenir infecciones y cáncer.

En el caso de las infecciones, la explicación reside en que la vitamina D tiene un papel clave en el sistema inmunitario. Por tanto, es lógico que unos buenos niveles de vitamina D te ayuden a vencer virus y bacterias.

Pero en el caso del cáncer, la explicación es un tanto más compleja:

  • La vitamina D se convierte en la hormona calcitriol en varios tejidos del organismo, incluso en los de la mama.
  • Recordemos que todas las hormonas (los estrógenos, la progesterona, la hormona tiroidea y también la vitamina D o calcitriol) tienen receptores nucleares.
  • Ellas son la llave y el receptor nuclear es la cerradura. Cuando la llave se introduce en la cerradura, esta encaja perfectamente y abre la puerta para que se activen muchas funciones celulares.
  • Pues bien, cuando el calcitriol se une a su receptor de vitamina D, se regulan un gran número de genes, algunos de ellos asociados con el cáncer.
  • Por eso, una deficiencia de vitamina D se relaciona con el avance y metástasis de tumores en cáncer de mama.

Vitamina D y exposición solar

La investigación publicada en Occupational & Environmental Medicine ha comprobado que trabajar al aire libre durante muchos años está relacionado con un menor riesgo de cáncer de mama en mujeres después de los 50 años.

Los investigadores aseguran que las mujeres que han trabajado al aire libre han estado expuestas a más luz solar, lo que ha favorecido unos buenos niveles de vitamina D a lo largo de toda la vida y esto sería, sin duda, lo que las protegería contra la enfermedad.

La principal fuente para obtener los niveles adecuados de vitamina D no son los alimentos, es el sol.

Recordemos que la principal fuente de vitamina D no proviene de los alimentos, sino de la luz solar. Esta vitamina necesita de la radiación ultravioleta para activarse en el organismo y hacer sus funciones.

De hecho, los investigadores apuntan que una de la posibles causas del gran aumento del cáncer de mama en la última mitad del siglo XX se debe a la falta de exposición solar por varios motivos:

  • El miedo al cáncer de piel, que nos ha llevado a usar protectores solares todo el año.
  • Los trabajos en espacios cerrados frente a ordenadores y, obviamente, protegidos de los rayos solares.

Tal es el vínculo entre sol y vitamina D, que la exposición a la luz solar se puede utilizar como marcador sustituto de los niveles de vitamina D a largo plazo, aseguran los investigadores.

Así pues, teniendo en cuenta que el cuerpo produce vitamina D principalmente en la mitad de la jornada laboral (entre las 10:00 y las 15:00), los trabajadores al aire libre están expuestos a niveles considerablemente más altos que los que trabajan en interiores.

El efecto protector de trabajar al aire libre

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores estudiaron los casos de 38.375 mujeres menores de 70 años que habían sido diagnosticadas con cáncer de mama primario en el Registro Danés de Cáncer.

Compararon cada caso con cinco mujeres nacidas en el mismo año y seleccionadas al azar. Se analizó también el trabajo que habían desarrollado a lo largo de su vida y se tuvieron en cuenta otros factores que también protegen del cáncer de mama como haber tenido hijos.

Analizados todos los datos, los resultados fueron los siguientes:

  • Las mujeres que habían trabajado al aire libre durante 20 años o más tuvieron un 17% menos de probabilidades de diagnóstico de tumor mamario.

Por tanto, trabajar al aire libre durante muchos años se asocia con un menor riesgo de cáncer de mama pasados los 50 años, edad a partir de la cual el riesgo es mayor.