Por Pablo Cubí, periodista

Los 10 errores que cometimos en la pandemia
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Fallos de prevención, de experiencia, problemas estructurales... Detrás de la rápida expansión de la Covid-19 y los millones de muertos en todo el mundo hay lecciones que tenemos que aprender.

1. EL CORONAVIRUS CIRCULABA MUCHO ANTES

Como sabes, oficialmente la pandemia empezó con un brote en la ciudad china de Wuhan a principios de año. Hoy se da por hecho que ya circulaba mucho antes.

  • Los investigadores de la ONU lo han constatado y queda por establecer en qué nivel de contagio había.
  • En Barcelona se encontraron muestras del coronavirus en muestras de aguas fecales en marzo de 2019 durante la celebración del congreso Mobile.
  • Un análisis retrospectivo en Milán confirmó que en noviembre ya tuvo casos de Covid.

Otros países de Asia tienen dudas a la vista de la rápida expansión. A final de enero ya se había extendido a otras zonas de China, y en Tailandia, Taiwan, Japón y otros países.

2. NO VIMOS EL VERDADERO PODER DE CONTAGIO

Se ha achacado a la actual interconexión mundial que el coronavirus se extendiera mucho más que otros coronavirus previos que provocaron brotes epidémicos.

Preocupaba más la gripe que un virus nuevo lejano

Lo cierto es que estábamos sobre aviso. El 21 de enero el epidemiólogo Antoni Trilla, luego asesor del Gobierno español, ya nos advirtió: “La probabilidad de que llegue algún caso no es baja, puesto que se viaja mucho”.

  • El error fue pensar que “la posibilidad de que una vez aquí se extienda el virus sí que parece muy remota”.

Las precauciones son si se viaja a la China, para los que estamos aquí tendríamos que preocuparnos más de la epidemia de gripe de este año”, relativizaba el doctor Trilla.

3. SE MENOSPRECIÓ A LOS ASINTOMÁTICOS

Relacionado con lo anterior hay dos factores que influyeron negativamente.

  • Un error de valoración histórica. Se comparaba mucho con el último coronavirus, el que provocaba el MERS (otro síndrome similar que apareció en Oriente Medio en el 2012) y que contagiaba poco.
  • Un error de apreciación. Los informes de China hablaban de que los casos de coronavirus asintomáticos eran muy esporádicos. No se calibró que el problema es que no se hacían suficientes tests para detectarlos.

No se comprobó que los asintomáticos podían llegar a ser importantes contagiadores.

4. LA OMS LLEGÓ TARDE Y CONFIADA

El debate sobre el papel de la Organización Mundial de la Salud es complicado y tiene también aspectos políticos.

El doctor Tedros Ghebreyesus, director general de la OMS, ha recordado que el 30 de enero ya habían declarado la emergencia global por el coronavirus, aunque en ese momento había menos de un centenar de casos declarados fuera de China.

  • La OMS esperó al 22 de febrero para determinar si calificaba el brote de emergencia, lo que permitía a los países restringir conexiones.

Varios gobiernos (EE.UU. sobre todo) le han criticado que actuara demasiado tarde y confiar demasiado en China, un gobierno no democrático.

La realidad es que la OMS tiene poder moral, no tiene capacidad de imponer nada.

5. LAS DUDAS SOBRE MASCARILLAS

Las mascarillas son una buena defensa para bloquear la transmisión en los hospitales, pero hay poca investigación en la efectividad en el público en general”, nos explicaba en abril el epidemiólogo Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública.

"Hay poca investigación sobre el uso de mascarilla en la calle"

La falta de costumbre entre la población occidental hizo temer que la mascarilla creara una falsa sensación de seguridad y que la gente no siguiera los consejos de frenar las interacciones y mantener las distancias.

La OMS fue la primera en desaconsejar el uso de mascarillas. Detrás, como luego supimos, estaba las dudas de que hubiera suficientes para todos.

6. SE INFRAVALORÓ LA VENTILACIÓN

La gran mayoría de investigadores de aerosoles (las gotitas que expulsamos y quedan flotando) insistieron en que el coronavirus podría seguir en el aire inclusos horas en un espacio cerrado.

La OMS y buena parte de los Gobiernos siguieron manteniendo las creencias clásicas de que son las gotas expulsadas las principales causantes de contagio.

No obstante, ya se admite que puede haber contagio por aerosoles. Hoy la ventilación de espacios cerrados ya está en el mantra de medidas de prevención.

7. HA FALTADO COORDINACIÓN

Creo que lo he ha faltado es coordinación. Una respuesta más clara. Los mandatarios debían tener un grupo de asesores, incluso mejor si están coordinados a nivel mundial”.

Nos lo explicaba en marzo el doctor Salvador Macip, autor del libro Las grandes plagas modernas (Destino).

  • En muchas ocasiones los países tomaron decisiones por criterios políticos y no científicos.

Lo que ha pasado es que cada país ha ido por su cuenta y esto es peligroso en una pandemia -añadía el doctor Macip-. Además, ha habido muchas dudas. Cada día que tardas en tomar una decisión, puede subir sustancialmente el número de afectados y muertos”.

8. LOS TEST INÚTILES

Uno de los errores iniciales más significativo fue la falta de material. “No estábamos preparados y no lo sabíamos”, admite ahora el doctor Trilla.

Faltaba mascarillas, trajes, respiradores, pruebas... y las compras se convirtieron en una verdadera guerra comercial incluso entre países amigos.

  • El material que llegaba no cumplía siempre los requisitos mínimos.

El caso de los primeros test rápidos de antígenos fue muy paradigmático. Compras inútiles. El nivel de error era tan alto que no valía la pena el esfuerzo de hacer cribados.

9. PENSAMOS QUE SOMOS MEJORES QUE OTROS

Los países se miraban con recelo y envidia. El 8 de marzo de 2020 miramos con superioridad a Italia pensando que solo les pasaba a ellos, cuando confinaban el norte, y miles de personas huían en trenes hacia el sur.

El norte de Europa, hoy confinada, miró entonces con desprecio al sur

España fue la primera en tener que callarse. Entonces empezamos a mirar a los países nórdicos o a Alemania. También ellos se han visto obligados a cierres duros en algún punto de la pandemia.

Y los que hicimos muy bien el confinamiento, como fue nuestro caso, luego no supimos hacer igual de bien la desescalada. Abrimos demasiado pronto, demasiado rápido. Y volvimos a subir.

Peor es la actitud de otros gobiernos, como la Administración de Trump o el Brasil del presidente Bolsonaro, que han convertido su orgullo patriótico en su condena.

10. NO INVERTIMOS EN CIENCIA

¿Cuántos países estaban preparados para afrontar la pandemia?

Después de todo lo que ha pasado, cabría pensar que el mundo se daría cuenta de la importancia de invertir mucho más en ciencia e investigación que en defensa.

Después de todo lo que ha pasado, cabría pensar que el mundo presionará para frenar la deforestación y hará mayor control de la interacción con animales salvajes.

Veremos.

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