Qué pasa en tu cuerpo si comes melón cada día, según la ciencia

Como te puedes imaginar, añadir un par de rodajas de melón en tu menú diario solo puede traerte cosas buenas. Ahora bien, ¿de qué bondades estamos hablando? Estos son los efectos más beneficiosos para la salud.

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Eva Carnero

Periodista especializada en bienestar y nutrición

Actualizado a

Melón

El melón contiene un 90% de agua.

De mayo a octubre, en España podemos disfrutar del sabor y las propiedades nutricionales del melón. Una fruta que, junto con la sandía o las cerezas, constituyen una de las opciones dietéticas más refrescantes. De modo que, cuando el calor aprieta una rodaja de melón es una propuesta de lo más atractiva. 

Tanto por la mañana, en el desayuno, como a media tarde, como tentempié, el melón es el candidato ideal para cualquier dieta que aspire a ser completa y saludable. 

Gracias a su contenido en agua, que ronda el 90%, es ideal para mantenerse perfectamente hidratado en verano, o en cualquier época del año. Ahora bien, ese otro 10% viene cargado de nutrientes con efectos muy positivos para la salud. 

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Vitaminas y minerales de verano

Como todas las frutas, el melón es un alimento con un alto contenido en vitaminas y minerales, y muy bajo aporte calórico. Eso significa, entre otras cosas, que es un aliado perfecto para las personas que quieren perder unos kilos o mantener el peso que tienen. 

Ahora bien, en el caso concreto del melón, vemos que es rico en vitaminas A, B, C y E, así como en minerales como el potasio, el calcio o el hierro. 

¿En qué se traduce este perfil nutricional? O, como dice el título de este artículo, ¿Qué le pasa al organismo cuando comemos melón? ¿Cómo le afecta el consumo de estas vitaminas, minerales, agua, fibra...? 

Según los expertos, el melón está asociado a un notable poder antiinflamatorio y diurético. Algo que está directamente relacionado con la salud de nuestros riñones. Además, es un laxante natural que nos ayuda a prevenir y resolver los episodios de estreñimiento. 

Por otro lado, su contenido en electrolitos es perfecto para equilibrar los fluidos corporales. Algo que siempre es importante, pero todavía lo es más en verano, debido a las altas temperaturas. 

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Comer melón a diario

A las propiedades mencionadas (antiinflamatoria y diurética) se unen sus efectos positivos en la salud ósea. Comer melón es una buena opción para potenciar el estado de los huesos, cartílagos y vasos sanguíneos. Esto es debido a su contenido en vitamina C o ácido ascórbico. Este micronutriente es fundamental en el proceso de producción del colágeno, proteína básica en la formación y reparación de los huesos.

Por este motivo, incluir una rodajita de melón es una idea de lo más acertada en cualquier circunstancia, y especialmente, para las mujeres a partir de los 50 años. Esto es así, porque en las mujeres en torno a esa edad, comienzan a aflorar los primeros signos de deterioro óseo, además de pérdida de masa muscular. De modo que, el melón es un alimento más perfecto para una dieta enfocada a la salud femenina.

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...y encima, es de lo más versátil

Por supuesto que la forma más habitual de comer melón es como postre de forma natural. Lo cual es una magnífica idea. Sin embargo, no es, ni de lejos, la única opción. El melón es una fruta de lo más versátil en la cocina. Así, puedes comerlo solo en el desayuno, preparar un plato de melón con jamón, o bien un delicioso, refrescante y original gazpacho de melón con unas virutas de jamón por encima. 

Pero, vayamos por partes, veamos qué opciones tenemos para comer  melón en el desayuno y cuáles son sus efectos en la salud. Comer una rodaja de melón a primera hora es perfecto para comenzar el día con energía, lo cual es fácil de conseguir gracias a su aporte en azúcares. Además, su elevado contenido en agua hace que sea una excelente fuente de hidratación, imprescindible para afrontar la jornada.

Otra opción es comer melón a lo largo del día, en cualquier momento entre comidas. Esto es todo un acierto, ya que apenas aporta calorías y sí, una importante cantidad de fibra, lo que se traduce en multitud de beneficios para la salud, entre ellos: evita el estreñimiento, cuida de la microbiota intestinal, reduce los picos de azúcar en sangre, y además, mantiene la sensación de saciedad. Esta capacidad saciante es uno de los puntos clave para no picar entre horas y, en última instancia, para evitar el sobrepeso y la obesidad. 

Ajoblanco de melón

Sopa fría de melón.

Además, después del ejercicio, el melón puede ser una excelente opción para rehidratarse y reponer las reservas de glucógeno, gracias a su alto contenido de agua y carbohidratos.

Por último, por la noche existen más discrepancias a la hora de recomendar el consumo de melón. Hay quienes no tienen ningún problema en acabar el día con un rodaja de melón, y quienes evitan comer cualquier tipo de fruta en la cena, ya que creen que su contenido en azúcares unido a la falta de actividad, favorece su almacenamiento en el organismo. Sin embargo, esta creencia no es compartida por toda la comunidad científica, quienes están claramente divididos a favor y en contra de la fruta por la noche. En cualquier caso, lo más conveniente es que antes de decidir una cosa o la otra, se consulte con un especialista, él sabrá aconsejarte de la forma más personalizada posible.