Consejos realistas de una neuropsicóloga para ver la vida en positivo y ser feliz

Todos disponemos de las herramientas para recuperar el equilibrio emocional. Solo necesitamos saber cuáles son y cómo utilizarlas. La neuropsicóloga Judy Ho nos desvela las más eficaces.

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Eva Carnero

Periodista especializada en bienestar y nutrición

Actualizado a

Mujer pensativa

Romper el diálogo interno negativo es clave para recuperar el equilibrio emocional.

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Lidiar con el día a día no siempre es sencillo. De hecho, para la mayoría de las personas suele ser bastante complicado. El trabajo, la familia y las relaciones personales, en ocasiones, no nos lo ponen fácil. La cuestión es que la vida está llena de experiencias, eventos, sucesos... unos los podemos controlar y otros (la mayoría) se nos escapan de las manos. 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que tan importante es lo que nos sucede, como el modo en que lo gestionamos. De hecho, la mayoría de expertos dan más importancia a este lado de la ecuación, ya que, es la que nos da el control de nuestro estado de ánimo, y en definitiva, de nuestra salud mental. Y es que, incluso la mayor de las desgracias puede ser gestionada de tal manera que se transforme en una oportunidad de crecimiento personal. 

Sin necesidad de llegar a este extremo, nos limitaremos a lo que nos ocurre en un día a día genérico, con las vicisitudes habituales, sin grandes dramas ni alegrías. En definitiva, nos moveremos en un escenario que podría ocupar la mayoría de la gente.

El color del cristal...

A partir de lo que nos ocurre cada día, lo habitual es que se inicie un diálogo interno que nace de la observación, y que acto seguido trata de entender, encajar, gestionar y solucionar aquello que estamos viviendo. Nos referimos a los asuntos más comunes de cualquier vida, los avatares del trabajo, las relaciones con los hijos, con los padres, los suegros, las dificultades económicas, los objetivos profesionales... un sinfín de estímulos que inciden cada día en nosotros y que a cada uno le afectan de una manera.

Ahora bien, suponiendo que todos estamos inmersos en un entorno muy similar, ¿por qué un mismo hecho es vivido de manera distinta por unos y por otros? Por ejemplo, si un banco deniega una hipoteca a dos personas distintas. ¿Por qué una se viene abajo, y la otra continúa luchando por obtenerla? El hecho es el mismo, sí. Pero, las actitudes son diametralmente opuestas. Y es que, como se suele decir, "todo depende del color del cristal con que se mira".

Miedos ¿injustificados?

Nuestra actitud es la que determinará, no solo cómo viviremos algo que ya ha sucedido, sino también aquello que todavía no ha ocurrido. Y es que,  como la neuropsicóloga y profesora de la Universidad Pepperdine, Judy Ho afirma en la plataforma de noticias CNBC, "el diálogo interno negativo o excesivamente crítico puede erosionar nuestra confianza. Además, por lo general, la mayoría de las cosas que imaginamos que van a ocurrir, nunca suceden".

De hecho, hay estudios que corroboran esta teoría. Entre ellos, el que llevó a cabo un equipo de investigadores de la Universidad Penn State en 2019. El trabajo consistió en que 29 personas con trastorno de ansiedad escribieron durante diez días lo que les preocupaba. Después se hizo un seguimiento durante un mes y se constató que la mayoría de sus preocupaciones no se materializaron. De hecho, el 91,4% de sus predicciones no se cumplieron.

Parar el diálogo interno negativo

Esa conversación con nosotros mismos que incita a mucha gente a dar por hecho que siempre sucederá lo peor, es tremendamente dañino. De hecho, podría considerarse clave en la construcción de tus pensamientos, estado de ánimo y, en definitiva, de tu felicidad.

Por tanto, resulta necesario frenar ese fluir de pensamientos negativos, o mejor aún, evitar que se inicie. Para ello, la experta proporciona algunos consejos básicos y muy prácticos para ver la vida de un modo más positivo.

Mujer seria pensativa preocupada primer plano

Para el diálogo interno negativo ayuda a recuperar el equilibrio emocional.

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  1. Identificar qué lo desencadena. El primer paso para controlar tus pensamientos es averiguar los motivos que los ponen en marcha. Piensa en aquellas situaciones que provocan ese devenir de afirmaciones, predicciones y suposiciones negativas. 
  2. Cuestiona tus pensamientos. Ahora que ya sabes qué es lo que desencadena tu diálogo interno, puedes conectar la situación que lo desencadena con los pensamientos que te provoca. De esta manera, se evidenciará si están justificados o sobredimensionados. Además, la experta recalca la idea de que esos pensamientos que tenemos no siempre son ciertos, y sin embargo, la mayoría de las veces los identificamos con la verdad absoluta, lo cual les confiere un valor que no tienen.
  3. Evita la hipercrítica. Una de las fuentes de infelicidad es la crítica extrema, aquella que solo ve los errores e invisibiliza los aciertos. Así, si un día no has conseguido lo que te habías propuesto en el trabajo, siempre puedes decir: “Sí, hoy no hice tanto como me gustaría, pero terminé tres de los objetivos que tenía en mi lista de tareas pendientes”. 
  4. Mantén distancia con tus pensamientos. Cuando se inicie ese diálogo interno negativo, o bien cuando lo des por terminado, según la profesora sería conveniente que crearas cierta distancia entre ti y tus pensamientos. Piensa: "Solo estoy teniendo un pensamiento y no tiene por qué ser cierto". De esta manera, evitas que esos pensamientos se conviertan inmediatamente en parte de tu realidad. Ser crítico con las historias que te cuentas a ti mismo puede ayudarte a poner fin a un ciclo de negatividad y concentrarte en lograr tus objetivos.