La era del agotamiento: cómo evitar que el trabajo consuma nuestra energía

En pocos años se ha producido un cambio muy importante en las dinámicas de trabajo. El teletrabajo y el estar hiperconectados nos agota. Ya no es un caso aislado. La mayoría estamos perdiendo la energía, incluso si tenemos más horas de ocio. Los expertos explican por qué y cómo revertir la situación.

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

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Ocurre que cuando estás metido en una vorágine de trabajo muchas veces no puedes ver las cosas con perspectiva. Los árboles no te dejan ver el bosque. Esto nos está pasando desde la pandemia. Las dinámicas de trabajo son diferentes y el cambio, aunque inicialmente fue un golpe muy grande, se ha asimilado.

Estas dinámicas laborales están siendo muy dañinas. No lo dice un caso aislado que sufre el síndrome del trabajador burnout (el trabajador quemado). Lo dicen varios estudios y estadísticas que reflejan que una gran mayoría de trabajadores se están consumiendo. Están perdiendo la energía y las ganas de trabajar. Después del gran sacrificio colectivo, que fue encerrarnos en pandemia, hemos pasado al “gran agotamiento”.

Por qué estamos todos agotados

Es un cambio tan sutil que quizá no has llegado a darte cuenta de que tu vida actual te está quemando. Creemos que somos felices y que estamos bien. Pero los datos dicen otras cosas.

Fíjate que la última encuesta llevada a cabo por la empresa Gallup reflejaba que el 44% de los trabajadores europeos se sienten estresados. Y solo el 13% se sienten implicados con su empresa. Compáralo con el 33% que se sienten implicados en Asia o el 31% de Estados Unidos.

¿Qué está pasando? Hay tres aspectos que lo explican:

  • El problema surgió con el teletrabajo. Fue una reivindicación que a muchos les ha salido rana. Es verdad que permite conciliar mejor vida laboral y personal. Lo que no esperábamos es que el trabajo interfiriera en nuestra vida privada de un modo tan presente.
  • Lo hiperconexión lo agravó. El Whatsapp y otros medios de mensaje han entrado en nuestra faceta laboral. Ya no solo nos conectan para quedar con amigos. Ya estamos permanentemente conectados con temas laborales, porque no desconectamos los grupos de trabajo ni en vacaciones.
  • La crisis de perspectivas. Los sueldos bajos, el problema de vivienda entre los jóvenes, la inestabilidad de los trabajos y la irrupción de la Inteligencia Artificial, que crea incertidumbres, hacen que muchos se planteen: “Adónde me lleva tanto esfuerzo de trabajo”. Muchos se sienten poco reconocidos y peor pagados. Volviendo a la encuesta de Gallup, el 59% de trabajadores están desmotivados y más de la mitad miran otros posibles empleos.

El ocio también nos agota

El logro del teletrabajo no es el único tiro al pie que nos hemos dado. La sociedad está reduciendo las horas de trabajo porque las empresas han visto que la clave no es encerrarnos en la oficina, sino la productividad. Y se está aumentando las horas de ocio. Ya se está probando trabajar solo cuatro días a la semana.

El problema es qué hacemos con nuestras horas de ocio. El ocio ya no puede ser el ‘dolce far niente’. Seguimos con la dinámica laboral. La oferta de ocio es tan amplia que también está agotando.

Las series interminables. Antes todos veíamos una, y todos la misma. Ahora es imposible abarcarlas. Súmale las redes sociales. Hay que estar al día también allí. Aparece el síndrome del FOMO (siglas en inglés de miedo a perderse algo). Quieres ver todo y estar en todo. Eso también agota.

 Según el profesor Juan Valls, de la Universidad Complutense de Madrid, “la lógica capitalistas del trabajo se está expandiendo y saturando otras esferas de la vida”. Nos basamos en operaciones de inversión y beneficio también en nuestro ocio. Los amigos son capital social. Los ligues son forma de mejorar nuestra marca personal. Usamos las redes sociales con el mismo fin.

Si pasamos el tiempo libre viendo la tele o haciendo cosas sin sentido no veo el beneficio”, explicaba el profesor Hal Hershfield, de la Universidad de California.

Este economista dirigió un estudio sobre las horas de tiempo libre y el bienestar. Comprobó que tener poco tiempo libre genera estrés y malestar. Lo que sorprende es que tener demasiado tampoco mejora el bienestar. Establecieron que lo ideal es disfrutar de unas cinco horas diarias de tiempo libre.

Cómo mantener la energía y la ilusión

Ante esta situación, el primer paso para no sentirnos más agotados y recuperar la ilusión por el trabajo, puede serte útil seguir estas estrategias.

  • Establecer límites claros entre el trabajo y el tiempo libre: sé más consciente de que esos segundos que tardas en contestar a un tema laboral te reconectan con el trabajo y además mal acostumbras a todos porque te ven siempre disponible.
  • Cuidar la salud mental: según una encuesta del diario El País, la salud mental es la prioridad de siete ítems preguntados. En segundo lugar estaba la familia, en tercero el tiempo libre y el cuarto un trabajo gratificante. El nivel económico era el séptimo.
  • Priorizar el tiempo libre y la familia: si seguimos los datos de esta encuesta, es obvio que hay que asegurarse de dedicar tiempo a tus seres queridos y a las actividades que disfrutas.
  • Buscar ayuda profesional si es necesario: si sientes que el estrés y el agotamiento están afectando a tu salud mental, no dudes en buscar ayuda profesional. Un terapeuta o consejero puede proporcionarte herramientas y estrategias para manejar el estrés laboral.
  • Fomentar una cultura laboral saludable: si tienes la capacidad de influir en la cultura de tu lugar de trabajo, intenta fomentar un ambiente que valore el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, y que reconozca la importancia de la salud mental. Puedes descubrir que no estás solo.