Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Un nuevo cateterismo mejora los resultados en el tratamiento de arritmias
iStock by Getty Images

En las últimas décadas la cardiología ha vivido una edad de oro. Es la especialidad médica donde se han hecho más avances. Hoy prácticamente no hay ningún aspecto en problemas de corazón que no se puede tratar y hacerlo con efectividad.

No obstante, sigue habiendo aspectos mejorables. Uno de ellos es el tratamiento de arritmias complejas, que fallaba en uno de cada cuatro pacientes.

Cuál es la arritmia peligrosa

Las arritmias pueden ser un trastorno leve. Sin mayor trascendencia. Todos hemos podido tener a veces la sensación de que el corazón cambia de ritmo sin razón aparente.

  • Hay muchos factores que pueden provocar arritmias, desde comidas copiosas o simplemente el embarazo. Son debidas a que el estómago empuja un poco el corazón.
  • El alcohol, el tabaco, algunos medicamentos, el colesterol o la hipertensión también son causa de arritmias leves.

Otras veces sí hay que consultar. Sobre todo si las arritmias empiezan a ser frecuentes. Indica que algo no va bien. Una forma habitual de detectarlo es prestar atención a cómo acaba.

Lo normal es que, tras la taquicardia, el corazón vuelva poco a poco a su ritmo. Si la arritmia se para tan bruscamente como llegó puede haber un fallo del sistema eléctrico.

Cómo se tratan las arritmias

El corazón funciona con impulsos eléctricos que hace que se contraiga. Como en cualquier otro sistema eléctrico que puedas tener en casa, a veces se produce fallos en los “cables” de nuestro corazón y se da un cortocircuito.

Si la arritmia es constante indica un fallo en el sistema eléctrico del corazón

Eso hace que el motor que es nuestro corazón no funcione bien. La solución pasa por reparar esa zona donde el circuito falla.

  • En ocasiones basta con una medicación.

En otros casos, el problema es más grave y constante. Exige que los especialistas vayan con un soldador a quemar la zona que provoca el cortocircuito.

  • Se corta y aísla esa zona del resto del sistema eléctrico del corazón. Es lo que se conoce como ablación.

Es la única solución ante los casos llamados de fibrilación auricular, en que el corazón va todo el rato a ritmos irregulares.

Es un problema frecuente en adultos. Se calcula que un 23% de mujeres mayores de 40 años y un 26% de hombres van a sufrir fibrilación auricular.

Durante el proceso de ablación lo que hacemos son pequeños puntos de quemaduras para aislar eléctricamente la vena pulmonar del resto del corazón, con el objetivo de corregir esta arritmia”, precisa el doctor Ignacio García Bolao, director de cardiología de la Clínica Universidad de Navarra.

Problemas en la ablación

El problema es que si no aplicas el suficiente calor para quemar totalmente la conexión que falla puede producirse una reconexión.

  • Eso significa que el aislamiento de la vena no ha sido total y puede dar lugar a recaídas de la arritmia.
  • Este problema de reconexión puede darse en un 25% de los casos.

Por eso se ha puesto en marcha un ensayo clínico, en el que participa la Universidad de Navarra, para analizar la cantidad de energía exacta que se necesita.

El objetivo es tener unos parámetros estándar y que en todos los hospitales sepan a qué atenerse.

La nueva generación de catéter tiene más electrodos y da más información al cardiólogo

En las primera fases del ensayo ya se había puesto en marcha un nuevo catéter experimental. El catéter es un tubo que lleva en la punta un soldador para quemar y que pasamos a través de la vena. Eso sí, la quemadura se hace con radiofrecuencia.

La nueva generación de catéter

El nuevo catéter para la aplicación de la radiofrecuencia incorpora como novedad tres microelectrodos, conectores que aportan al cardiólogo más información sobre la zona de tratamiento.

La mayor diferencia respecto a los catéteres convencionales es esa cantidad y calidad de la información: el grado de contacto con el tejido cardiaco, el estado del tejido -si está enfermo o sano-, y el resultado de la intervención.

Diseñado por Boston Scientific, la última versión del catéter, que es la que se acaba de utilizar, dispone de un doble sistema de sensores.

Son capaces de “cuantificar la fuerza de contacto, es decir, la presión que ejercemos sobre el tejido cuando aplicamos calor y, por otro lado, las variaciones en la reacción eléctrica que tiene el tejido tras esa aplicación”, añade el cardiólogo García Bolao.

Eso permite comprobar si se ha realizado con éxito la operación o no.