Dra. Antonia Sambola

Cardióloga del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y coordinadora del Grupo de Trabajo Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

¿Por qué se diagnostican menos los problemas de corazón en la mujer?
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Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en la mujer por delante del cáncer o de cualquier otra enfermedad.

El 35% de las mujeres fallecidas en 2019 en todo el mundo lo hicieron por una enfermedad cardiovascular (ECV), un tipo de dolencias que afectan a 275 millones de mujeres en todo el mundo.

A pesar de ello, las ECV en las mujeres siguen siendo poco estudiadas, poco reconocidas, poco diagnosticadas y poco tratadas en todo el mundo. Algo incomprensible, insistimos, tratándose de la primera causa de muerte entre la población femenina.

Esta es la conclusión que se desprende del primer informe mundial sobre las enfermedades cardiovasculares en las mujeres. El trabajo, dirigido en su totalidad por mujeres, se ha publicado en The Lancet y hace un llamamiento a toda la comunidad médica para ponerse manos a la obra y mejorar la situación de aquí a 2030.

Pero, ¿por qué se estudian, diagnostican y tratan menos las enfermedades cardiovasculares en las mujeres que en los hombres? ¿Qué factores influyen?

De ello hemos hablado con la Dra. Antonia Sambola, cardióloga de la Unidad de Cuidados Agudos Cardiológicos del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona y coordinadora del Grupo de Trabajo Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española de Cardiología.

¿Por qué se estudian menos las ECV en las mujeres?

Tradicionalmente se ha creído siempre que la enfermedad cardiovascular era más habitual en hombres que en mujeres.

Por eso las ECV se estudian menos en las mujeres, a pesar de que en España son la primera causa de muerte entre la población femenina.

Van pasando los años y se han hecho campañas pero la situación sigue igual, y eso preocupa a los cardiólogos porque no mejora ni el diagnóstico ni el tratamiento, que está sesgado.

¿Es cierto que ellas participan menos en ensayos clínicos?

Los ensayos clínicos se realizan para ver si un fármaco es eficaz o no. Y es cierto que en ellos solo participan un 25-30% de mujeres y en algunos apenas un 20%, el resto son hombres.

Las razones que explican este sesgo son varias:

  • La incidencia de algunas ECV como el infarto es más alta en el hombre, aunque al final mueren más mujeres por infarto (ellos se salvan más porque se diagnostica y trata mejor). Como existe la idea de que es una patología más masculina, se reclutan menos mujeres que hombres para realizar ensayos.
  • Ellas suelen rechazar más la participación en ensayos por las obligaciones familiares, de ahí que también se les ofrezca menos.
  • Además, muchos fármacos no se prueban embarazadas, por lo que las mujeres en edad fértil quedan también excluidas de los ensayos por si se quedan embarazadas.

Entonces, ¿los fármacos para las ECV solo se prueban en hombres?

Así es. Los ensayos para comprobar la eficacia de un medicamento se realizan en hombres y luego se extrapolan los resultados pero esto provoca un gran sesgo de la información.

No olvidemos que las mujeres tienen una biología diferente del hombre para metabolizar y para excretar o eliminar el fármaco. La absorción de la medicación también es diferente. Tampoco el peso es igual en el hombre que en la mujer.

  • Hay muchos elementos para pensar que los efectos de un fármaco no serán iguales en ambos sexos.

Hace una década, la FDA tuvo que retirar 10 fármacos para enfermedades cardiovasculares porque tenían reacciones adversas en las mujeres.

  • Por eso es tan importante que los fármacos se prueben igual en hombres que en mujeres.

Y es que, aunque no afecte a las ECV, se producen situaciones tan surrealistas como el caso de la viagra femenina, un fármaco que en los ensayos clínicos se probó exclusivamente en hombres. Absurdo totalmente.

¿Por qué se diagnostican menos los problemas de corazón en la mujer?

La mujer tiene menos conciencia de que puede sufrir una enfermedad cardiovascular y piensa que es más propio del hombre o de personas más mayores.

Anteponen las obligaciones familiares y domésticas y tienden a minimizar los síntomas, por lo que no acuden o acuden tarde al médico para consultar, con el riesgo de retraso en el diagnóstico.

También hay una falta de sensibilidad por parte del colectivo médico. Muchas mujeres consultan por un dolor en el pecho y lo primero que se les pregunta es si tienen ansiedad o están nerviosas. Esto no se le pregunta al hombre.

  • Lo que habría que hacer es profundizar en los síntomas y, sobre todo, realizar un electrocardiograma.
  • Si hay sospecha de angina de pecho, lo siguiente sería una prueba de esfuerzo y una prueba de imagen para confirmar el diagnóstico.
  • Pero lo que suele ocurrir es que se les da un ansiolítico y se las envía para casa. Cuando esta misma mujer vuelve a sufrir el mismo dolor pero de forma más intensa sigue pensando que es ansiedad, se toma el ansiolítico y cuando acude a Urgencias es porque ya tiene un infarto.

Lleva años pasando lo mismo y no vemos que cambie. El problema en ellas se detecta más tarde.

  • Las mujeres llegan de promedio una hora más tarde en la atención al infarto en comparación con el hombre.
  • En un infarto, una arteria coronaria queda obstruida con un trombo y cada minuto que pasa es crucial. Hay que abrir la arteria cuanto antes para restablecer el flujo sanguíneo al corazón.
  • Si no se actúa con rapidez aumenta el riesgo de complicaciones como insuficiencia cardiaca o shock cardiogénico (la insuficiencia cardiaca más grave), algo que ocurre más en la mujer por la detección tardía.

¿De verdad son diferentes los síntomas de infarto en la mujer?

Esto es un mito que se ha repetido constantemente y lo único que ha logrado es confundir a la mujer.

  • El primer y principal síntoma de infarto en el hombre y en la mujer es el dolor en el pecho o, en algunos tipos de infarto, dolor en el estómago que se irradia hacia el pecho. Ese dolor puede irse también a la espalda, a un brazo o a los dos, al cuello o a la mandíbula.
  • Son síntomas que afectan indistintamente a ambos sexos (un 90% de las mujeres tiene dolor cuando sufren un infarto), a excepción de los diabéticos (hombres y mujeres) que no suelen tener dolor.
  • La única diferencia entre hombres y mujeres es que ellas suelen tener más síntomas adicionales como mareos, vómitos y malestar general que las puede confundir.

Pero el dolor, que es el síntoma principal, es el mismo. No es cierto que a las mujeres les duela más en el lado derecho del pecho y a los hombres en el izquierdo.

Así pues, los síntomas que deben poner en alerta a la mujer para acudir enseguida a Urgencias son opresión en el pecho o ahogo. Y es clave no demorarse.

Un estudio que realizamos entre 320.000 pacientes con infarto en el que un 29% eran mujeres reveló que la mortalidad en las mujeres era el doble (un 18% en mujeres frente a un 9% en hombres).

¿Qué hay que mejorar para reducir las muertes cardiovasculares en la mujer?

Hay que mejorar el control de factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión (en las mujeres está peor controlada), la diabetes (las diabéticas tienen el doble de riesgo de infarto que los diabéticos), el sedentarismo y la obesidad (más común en la mujer en edades avanzadas).

Deben hacerse campañas para concienciar a la población sobre el riesgo cardiovascular en la mujer y establecer protocolos para controlar los factores de riesgo.

Los estudiantes de medicina deben formarse en enfermedad cardiovascular en la mujer y los médicos y sanitarios deben reciclarse en este sentido.

Faltan datos epidemiológicos, estudios realizados en mujeres que nos den datos sobre la evolución de las ECV en la mujer. Hay mucha información sobre los hombres y poca respecto a las mujeres.

En España se realizan muchos menos trasplantes de corazón y se ponen menos dispositivos ventriculares para prevenir la muerte súbita en mujeres, no sabemos si porque los necesitan menos o por la falta de diagnóstico.

Y, por supuesto, las mujeres deben participar en ensayos clínicos porque las ECV les afectan. Es un trabajo de largo recorrido, pero debe hacerse para hacer frente al problema.