Si la tensión no te baja puede ser por culpa de tu microbiota

La importancia de la microbiota crece a cada investigación que se hace. Un último estudio ha demostrado que las bacterias intestinales pueden afectar a la eficacia de los medicamentos destinados a bajar la tensión. Abre la esperanza a que actuando sobre nuestras bacterias con probióticos y cambios en la dieta pueda corregirse.

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Si la tensión no te baja puede ser por tu microbiota

Esta investigación podría ser un primer paso para encontrar nuevas formas de controlar eficazmente la hipertensión.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

La presión arterial es uno de los factores más importantes a la hora de valorar el riesgo de tener un problema cardiovascular, como puede ser un infarto o un derrame cerebral. Las personas con tensión alta crónica han de poner medidas. Hay medicamentos efectivos.

Sin embargo, aproximadamente entre un 10 y un 20% de las personas tratadas de hipertensión no responden bien al tratamiento. Es lo que los médicos llaman hipertensión resistente. Era un misterio al que ahora unos investigadores de la Universidad de Toledo, en Estados Unidos, han encontrado respuesta: la microbiota.

Las bacterias afectan al medicamento

La pista la dio un caso en 2015. Una mujer con un largo historial por hipertensión no había conseguido controlar el problema pese a que se medicaba. Cuando tuvo que ser operada por otra patología, tomó un antibiótico las dos semanas posteriores, para reducir el riesgo de infección.

A partir de ese momento sí le hizo efecto el medicamento para la tensión y le funcionó durante los siguientes seis meses. Pasado ese tiempo, la tensión volvió a dispararse.

Unas bacterias de nuestra microbiota descomponen el medicamento y no permiten que actúe

Como bien sabes, los antibióticos no solo matan las bacterias dañinas. Afectan de manera significativa a las bacterias intestinales, alterando nuestra microbiota. Eso hizo pensar que podía haber una relación causa-efecto.

Los investigadores del departamento de Fisiología y Farmacología de Toledo (Ohio) compararon la efectividad de uno de los fármacos contra la hipertensión más comunes, el quinapril. Se administró a un grupo de ratones de laboratorio con una microbiota intestinal normal y otros a los que previamente se les había alterado la flora bacteriana dándoles antibióticos.

Los resultados confirmaron que el grupo de ratones con la microbiota alterada respondían mucho mejor al medicamento. Incluso se pudo identificar una bacteria, la Coprococcus, como responsable, al menos en el caso de estos animales.

QUÉ PASA SI FALLA LA MEDICACIÓN

"Cuando falla la medicación, lo único que los médicos pueden hacer en estos pacientes es añadir o cambiar los medicamentos y aumentar la dosis con la esperanza de que puedan encontrar algo que funcione", ha explicado el doctor Tao Yang, principal autor del estudio.

Nuestra investigación podría ser un primer paso para encontrar nuevas formas de controlar eficazmente la hipertensión”, ha añadido. Deja claro que no quiere decir que la solución sea administrar antibióticos a esos personas resistentes al tratamiento.

Hay otras maneras menos agresivas y más naturales de actuar sobre la microbiota. Actuaciones sobre la dieta pueden modificarla. Al igual que tomar probióticos y prebióticos. Es un campo aún en investigación. Al menos la puerta queda abierta.

Muchos otros estudios ya han relacionado la dieta y el ejercicio con el control de la tensión arterial. El del doctor Yang es el primero que examina el impacto en las bacterias intestinales. La conclusión es que la bacteria Coprococcus puede descomponer el quinapril, y otro fármaco similar, el ramipril, reduciendo su efectividad.

Cómo se trata la hipertensión resistente

El ramipril y el quinapril son dos de los medicamentos de los denominados IECA, inhibidores que bloquean un mecanismo que tiene el cuerpo para regular la presión arterial.

En el tratamiento habitual de la hipertensión, junto a estos fármacos se da un diurético y un bloqueante del calcio: al reducir el calcio que entra en las células se consigue relajar los vasos sanguíneos.

La tensión tiene que estar en 120/80 mm Hg. Por encima se considera hipertensión. Cuando tomando la medicación se mantienen en 140/90 mmHg o por encima hay que buscar otras opciones. Estas opciones ahora son añadir un cuarto tipo de medicamento. Al menos la mitad de pacientes responden bien a este nuevo enfoque.

En los casos que todo falla, hay otras medidas más drásticas, como introducir un catéter en las arterias renales y desactivar el sistema nervioso simpático en la zona.

Las otras medidas eficaces

Más allá del tratamiento médico, es importante que el paciente de hipertensión ponga todo lo posible de su parte. Algunas veces la persona no se toman bien las pastillas, que requieren regularidad.

Es importante también llevar unos hábitos saludables y no dejarlo todo a la medicación:

  • Rebajar el consumo de sal y seguir una dieta equilibrada, rica en fruta y verdura.
  • Bajar de peso si se está por encima del aconsejado y hacer más ejercicio.
  • No consumir alcohol ni fumar.

En España hay 14 millones de hipertensos y la Sociedad Española de Hipertensión calcula que al menos unos cuatro millones no lo saben, porque no se controlan regularmente. La tensión alta es una bomba de relojería que tenemos que vigilar.