Nutrición

Cómo se puede variar una dieta blanda

Cuando tengo el estómago revuelto, acostumbro a hacerme arroz, pollo a la plancha o una tostada. ¿Comer siempre lo mismo es malo? ¿Qué otros platos me podría preparar?

Si queremos proteger nuestro estómago porque estamos revueltos o tenemos alguna patología digestiva, es lo que toca: tenemos que hacer dieta blanda. Pero no “blanda” porque sea de fácil masticación, “blanda” porque se basa en elegir alimentos que sean fáciles de digerir por nuestro cuerpo.

¿Y si os digo que la dieta blanda no tiene por qué ser aburrida? ¡Buenas noticias! La dieta blanda no es solo arroz con pollo, y menos mal, porque dejaríamos de tomar nutrientes fundamentales para que nuestro organismo funcione.

¿Qué tal una merluza a la gallega? ¿O un puré de guisantes y albahaca? ¿Y una manzana asada con canela? Son tres platos que pueden formar parte perfectamente de una dieta blanda saludable.

Una dieta blanda saludable y dinámica incorpora:

  • Lácteos. Como lo oyes. Lácteos de fácil digestión, bajos en grasa y sin lactosa o con poca cantidad, como es el caso de los lácteos fermentados.
  • Frutas. Eso sí, es importante que sean frutas peladas y poco ácidas. El plátano o una compota de manzana son estupendas opciones.
  • Carnes blancas y magras que tengan poca grasa. Me refiero al conejo, al pavo o al pollo (mejor la pechuga que el muslo). En el caso de pescados, los blancos.
  • Legumbres. Sé lo que estáis pensando: “¡Con la de gases que dan!”. Pero podemos mejorar su digestibilidad comprándolas peladas, como las lentejas, y dejarlas en remojo toda la noche. O hacer purés muy bien colados para que se desprendan todas las pieles.
  • Cereales refinados. Vamos a evitar su salvado o cubierta externa, la parte en la que está la fibra que ¡da movimiento a nuestro intestino!

Con todos estos alimentos puedes prepararte un sinfín de recetas, eso sí, escoge métodos de cocinado suaves: plancha, hervido, vapor, cocina al vacío… Utiliza las especias y ¡sé creativ@!