carcinoma

Un 75% de los cánceres de piel son carcinomas basocelulares y un 20% son carcinomas de células escamosas.

Estas cifras reflejan que son los tumores de piel más comunes, aunque se hable mucho más del melanoma que solo supone un 1-5% de los casos. La razón es que este último es mucho más agresivo.

Sin embargo, aunque estos dos carcinomas no revistan tanta gravedad, conviene saber identificarlos y tratarlos debidamente. Con el asesoramiento del Dr. Onofre Sanmartín, Jefe del Servicio de Dermatología del Instituto Valenciano de Oncología, te descubrimos cómo avisan.

Carcinoma basocelular

Es el cáncer de piel más habitual y, por suerte, el menos grave.

  • Se trata de crecimientos anómalos descontrolados que se producen en las células basales de la epidermis (la capa más superficial de la piel).

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  • Afortunadamente, crecen de forma lenta (como mucho 1 cm al año aproximadamente) y no suelen provocar metástasis, de ahí que resulten mucho menos agresivos que el melanoma.
  • Sin embargo, aunque no revistan tanta gravedad, si no se tratan pueden extenderse a otros tejidos de la piel e incluso a los huesos.

Te avisa de varias formas

  • Una llaga que sangra o con algo de costra y sigue abierta 3 semanas o más.
  • Una protuberancia brillante de un tono perlino o rosado. También puede ser oscura.
  • Una peca rosada con un borde elevado (como si estuviera enrollado).
  • Una zona blanquecina similar a una cicatriz de cera y con bordes mal definidos.
  • Un parche rojizo, con aspecto costroso, o un área irritada que pica o duele.

Muy relacionado con las quemaduras

Los carcinomas basocelulares acostumbran a aparecer en la cara, las orejas, el cuello, el cuero cabelludo, los hombros o la espalda.

Pero si hay un lugar especialmente común es lanariz (aproximadamente un 40% de estos carcinomas se sitúan ahí). Que se desarrollen justamente en estas zonas no es casualidad: este tipo de carcinoma está muy relacionado con el daño que las quemaduras solares llegan a provocar en tu piel. Por eso...

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  • Es propio de personas que pasan tiempo al aire libre y durante las horas centrales del día. Y no hay que olvidar que las de piel y ojos claros, y de cabello rubio o pelirrojo, tienen más riesgo de sufrir quemaduras.
  • Aunque sigue afectando más a hombres, en las últimas 3 décadas los casos de mujeres de menos de 40 años con carcinoma de células basales se han duplicado. Y la razón no es otra que el afán por broncearse sin protección o muy rápidamente.

Un tumor curable

Este tipo de cáncer de piel rara vez pone la vida en peligro. Pero a pesar de que el riesgo de metástasis es bajo, cuanto más crece el tumor, mayor es la cirugía que requiere, por lo que puede provocar desfiguraciones considerables.

Algo que se puede evitar si el carcinoma se trata en sus fases iniciales. En esta etapa el tumor puede curarse fácilmente con fármacos que se aplican sobre la lesión, raspándolo y quemándolo con una aguja eléctrica, mediante frío extremo (criocirugía)…

Carcinoma de células escamosas

Para prevenir el cáncer de piel es básico tomar el sol con precaución y examinar la piel una vez al mes en busca de pecas sospechosas. Pero, a la hora de examinar tu cuerpo en busca de lesiones anómalas, no basta con mirar atentamente la piel.

Una lesión que apenas se ve pero rasca al tacto puede derivar en un carcinoma

  • También hay que tocarla para identificar texturas extrañas como las que pueden presentar las llamadas queratosis actínicas.
  • Se trata de crecimientos escamosos o en forma de costra que pueden derivar en un carcinoma de células escamosas.
  • En su inicio estas lesiones pueden ser tan pequeñasque se reconocen más por el tacto que por la vista, y la sensación es como pasar el dedo por un papel de lija.

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  • No deben confundirse con las queratosis seborreicas, que no revisten gravedad y, al rascar suavemente, notas como si se “pelaran” un poco.

¿Y si es un pre-cáncer?

Es cierto que no todas las queratosis actínicas se vuelven malignas, pero sí se consideran un pre-cáncer de piel porque entre un 40 y un 60% de los carcinomas de células escamosas tiene su origen en una lesión de este tipo que no se ha tratado y que, con el tiempo, crece y acaba teniendo el aspecto de una verruga con una superficie rugosa o costrosa.

Además, sangra fácilmente si se rasca o recibe un golpe.

  • Se presenta en zonas que han recibido una gran cantidad de sol a lo largo de la vida (cara, manos, cuero cabelludo en personas calvas, brazos, piernas...).

Hasta un 60% de los carcinomas de células escamosas se inicia a partir de queratosis actínicas

  • Tiene más riesgo de extenderse a otras zonas del cuerpo que el carcinoma basocelular, pero si se trata a tiempo es curable en más del 95% de los casos. En este sentido ha habido grandes avances porque se han desarrollado fármacos que frenan la metástasis en los carcinomas escamosos más agresivos.
  • Aunque no todas las queratosis actínicas son cancerosas, el consejo es no dejar que vayan a más y acudir al médico para que determine con una biopsia si hay malignidad y aplicar el tratamiento adecuado, que es similar al del carcinoma basocelular.

Ojo si detectas una lesión en los labios

  • Las queratosis actínicas pueden aparecer en el labio inferior, provocando sequedad y formación de escamas. Deben tratarse rápidamente porque pueden degenerar en un carcinoma escamoso.
  • Unos parches blancos que se forman en la lengua o las encías también son indicio de carcinoma escamoso. Aquí la causa no es el sol, sino una irritación crónica por el alcohol o el tabaco.

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