¿Por qué cuanto menos ejercicio hacemos más nos cuesta volver a practicarlo?

Reducir la práctica de ejercicio puede desactivar una proteína que es vital para el cuerpo. Sin ella retomar el ejercicio se hace más difícil y por tanto incita al sedentarismo. Un círculo vicioso muy poco saludable.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Descubren por qué cuanto menos ejercicio hacemos más nos cuesta volver a practicarlo
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Los científicos han dado con la explicación científica de una creencia muy extendida. Si dejamos de ser activos, cada vez nos cuesta más volver a retomar el ejercicio.

No era una simple percepción más o menos subjetiva. Investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido) han descubierto que cuando no ejercitas se desactiva una proteína. Sin esta proteína se reduce la densidad de los capilares que transportan la sangre a los músculos. Si hay menos flujo sanguíneo, la actividad muscular se hace más difícil.

La proteína de la actividad

Entramos por tanto en una espiral peligrosa que puede ir incrementando el sedentarismo. Y la clave de todo esto se llama Piezo1. Esta proteína es lo que se conoce como un sensor de flujo sanguíneo.

La proteína Piezo1 se desactiva sin el ejercicio y empeora el riego sanguíneo a los músculos

Los investigadores afirman que la Piezo1 marca la densidad capilar y contribuye a la actividad muscular. Lo han demostrado con ratones, aunque esta misma proteína también se encuentra en el cuerpo humano, por lo que parece lógico pensar que realiza la misma función.

Nuestro estudio pone en evidencia lo crucial que es mantener esta proteína activa ejercitando y así mantener una buena forma física y la salud”, ha asegurado la doctora Fiona Bartoli, primera autora de la investigación.

El trabajo se ha publicado en el Journal of Clinical Investigation. Hay muchos estudios que tratan de los beneficios del ejercicio para el cuerpo y de los perjuicios de la falta de él. Lo que resultaba un misterio era la manera en estos beneficios actuaban a nivel molecular.

Cómo actúa esta proteína

Esta proteína era conocida. Se sabía que tenía un papel significativo en el desarrollo de los vasos sanguíneos durante la etapa de crecimiento. Lo que no se conocía tanto era que pudiera tener una función tan importante en el mantenimiento de esos vasos en la persona adulta.

Durante el ejercicio físico, el corazón late más rápido, por lo que se bombea más sangre a todo el cuerpo. La Piezo1 es una proteína muy grande. Se encuentra en el revestimiento de los vasos sanguíneos y actúa como un "sensor de ejercicio". Al detectar el cambio en el flujo sanguíneo durante el ejercicio actúa en consecuencia.

La desactivación de Piezo1 afecta el rendimiento físico al reducir la densidad capilar en los músculos. Este flujo sanguíneo restringido significa que la actividad se vuelve más difícil, se hace cada vez menos y lleva a una espiral descendente”, ha explicado la doctora Bartoli.

Podría reactivar los músculos

En los experimentos con ratones, se hicieron dos grupos. A unos se les retiró la proteína durante varias semanas. Se observo que, en comparación con el otro grupo, tenían las mismas ganas de correr. En cambio, corrían más lento, lo que sugiere una menor capacidad para hacer ejercicio.

"El ejercicio protege contra las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la depresión o el cáncer"

Este hallazgo no solo es una curiosidad que resuelve la duda científica de por qué se puede perder el ritmo de ejercitarse. También abre algunas vías a otras interesantes investigaciones sobre cómo tratar la pérdida de la función muscular.

  • Si activamos la proteína Piezo1, podría ayudar a mantener un sistema capilar normal y la capacidad de ejercicio muscular”, ha propuesto la doctora.

De todas formas, admite que la investigación está aún en una fase muy embrionaria. “Necesitamos comprender cómo funcionan estos sistemas moleculares en detalle para poder desarrollar las técnicas que puedan tratar todas estas dolencias que afectan a la movilidad de los músculos y que pueden beneficiarse de un mejor riego”, ha añadido.

No es tarde para volver a ejercitar

Esta investigación no hace sino reafirmar la necesidad de practicar ejercicio de manera regular. “El ejercicio protege contra las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la depresión o el cáncer”, recuerda la doctora Bartoli.

Un accidente o el uso continuado de las pantallas nos aleja de esta actividad. “Cuanto menos se ejercite, más costará”, recuerda.

La buena noticia es que nunca es demasiado tarde. Siempre será mejor hacer algo adaptado a nuestras nuevas necesidades que seguir en ese círculo vicioso hacia la inactividad total.