¿Qué pasa si sales a correr cada día?

Todo en exceso puede llegar a ser perjudicial, y correr no es una excepción. Un estudio indica que a largo plazo, salir a correr todos los días puede resultar perjudicial a largo plazo, no tanto por cómo se corre, sino por los motivos para hacerlo. Te explicamos por qué.

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Salir a correr puede acabar provocando una dependencia psicológica.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Hacer deporte con regularidad es, sin duda, una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar nuestra salud. Se sabe que la actividad física ayuda a evitar o retrasar enfermedades, refuerza las defensas y fortalece el cuerpo.

Por el contrario, el sedentarismo es uno de los mayores problemas que ha traído la vida moderna y se asocia a la aparición de diversas enfermedades

Una de las actividades con más adeptos y que todos podemos hacer porque es fácil, barata y con poco riesgo de lesiones, es salir a correr o running. Un ejercicio que podemos adaptar muy bien a la capacidad física de cada uno. Nos permite activar y tonificar los músculos, así como a desconectar de los problemas, por lo que aporta equilibrio a nuestra mente.

Por qué puede ser perjudicial correr cada día

Si además podemos correr por la naturaleza, mejor que mejor. ¿Le podríamos poner alguna pega a este ejercicio tan sano? Pues parece ser que sí. Es lo que acaba de plantear un estudio, en el que han colaborado dos universidades noruegas de Oslo y Trondheim.

Si convertimos la actividad de correr en una rutina única para escaparnos del estrés diario, puede acabar provocando una dependencia psicológica. Es decir, que podemos llegar a convertirnos en unos adictos a la actividad física. Un problema mental que puede perjudicar nuestra salud.

El escapismo es una fenómeno habitual en nuestra sociedad, pero se había estudiado poco qué motivos hay para hacerlo y cómo puede afectar desde un punto de vista psicológico”, ha explicado el profesor Frode Stenseng, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Trondheim y primer autor de la investigación.

El escapismo tiene unos obvios beneficios psicológicos: nos permite rebajar el estrés de la vida diaria, tanto por lo que hace a pensamientos negativos o preocupantes como a emociones.

Las dos formas de desconectar corriendo

Los investigadores en psicología han apuntado que hay dos tipos de escapismo: el adaptativo y el desadaptativo.

  • El escapismo adaptativo es bueno. Es salir a buscar experiencias buenas y ordenar la mente. Una manera positiva de desconectar corriendo.
  • El escapismo desadaptativo es el que intenta evitar las experiencias negativas. Salimos a correr para intentar suprimir los que nos acongoja o preocupa.

Los investigadores comprobaron que cuando salimos a correr intentando obviar los problemas es cuando el ejercicio puede a la larga acabar suponiendo un problema psicológico. Crearnos una necesidad que en nada tiene que ver con el deseo de ejercitar para estar más sanos.

Esta investigación “puede ayudar a las personas a analizar mejor la motivación última que les lleva a correr”, ha explicado el profesor Stenseng. En caso de salir a correr no para disfrutar sino para esconder un vacío interior, pueden intentar cambiar esa mentalidad y replanteárselo.

El salir a correr nos pone de buen humor

La actividad física pone en marcha no solo nuestros músculos. Entre otras partes de nuestro organismo que se activan está la producción de endorfinas, las hormonas que mejoran nuestro estado de ánimo.

Esa es una de las explicaciones de que nos encontremos más felices y satisfechos después de hacer ejercicio, y tan contentos de habernos sobrepuesto a la pereza.

En el caso de las personas que pasan por una situación psicológica complicada este tipo de alivio puede convertirse en una adicción. Necesitan y se obsesionan con su dosis de endorfinas. Son casos puntuales.

Cuando no estamos en esta situación, por supuesto que salir a correr habitualmente, incluso a diario, es un hábito excelente. Eso sí, recuerda que ha de ser acorde con tus capacidades. No es conveniente autoexigirse demasiado.

La moda de los maratones, para la que muchos no están bien preparados, está provocando lesiones y problemas de corazón. Los retos personales han entenderse bien y no forzar en exceso la máquina.

Cuánto hay que correr para evitar lesiones

Correr es uno de los ejercicios que menos riesgo de lesiones tiene. Es un deporte de impacto, pero los movimientos son armonizados si se hace bien y no hay giros bruscos.

Es falso, por ejemplo, que provoque mayor riesgo de desgaste de las articulaciones.

  • Si eres una persona poco acostumbrada a correr, lo conveniente sería entrenar dos veces por semana y hacerlo de forma gradual. Por ejemplo, correr en sesiones de cinco o diez minutos e intercalar un minuto andando para no forzar en exceso los tejidos de las rodillas.
  • Incluso si estás acostumbrado a correr, hacer más de diez kilómetros cada día hay más riesgo de lesiones y fracturas por estrés muscular.

Una señal para saber si estás entrenando de manera correcta es ver cómo reacciona tu cuerpo al día siguiente, después de dormir. Si sigues muy cansado es que te has excedido más allá de tus posibilidades físicas.