Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Las bacterias beneficiosas del parto pueden restaurarse a los bebés de cesárea
iStock by Getty Images

En el momento de nacer, toda la piel del bebé, que ha estado protegido en el útero materno, es estéril. También la que recubre su tubo digestivo.

En las horas siguientes habrá de ocuparlo millones de gérmenes (muchos beneficiosos y algunos perjudiciales) que interactúan con nuestro cuerpo.

Esas primeras bacterias y otros microorganismos, que llegan de la boca a todo el tracto digestivo, son determinantes para la salud.

Algunas de esas bacterias las recibe ya en el momento del parto. Son bacterias para las que el bebé ya está preparado pues tiene los anticuerpos de la propia madre.

Los problemas de la cesárea

Ante una cesárea, el parto se produce en un entorno lo más aséptico posible. El bebé no recibe esos primeros microorganismos que habitan de manera natural la vagina y el resto de la piel materna.

Los microorganismos que le llegarán serán los del médico o enfermeros, cuerpos extraños. Gérmenes a los que biológicamente no estaba preparado.

El contacto del bebé con la microbiota de la madre es fundamental para su salud

Su sistema inmunológico no se desarrolla bien. Se verá obligado a reaccionar más rápido de lo deseable.

Se estima que esto puede causar más predisposición a:

  • Enfermedades no transmisibles, como alergias y obesidad.
  • Enfermedades inmunitarias como asma o eccema.
  • Otras infecciones frecuentes como bronquitis o gastroenteritis.

La microbiota puede restaurarse

En suma, el microbiota inicial, todos esos millones de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos ayudarán a desarrollar el sistema inmune y la salud general. Una cesárea puede ser un mal comienzo.

Asociaciones médicas han criticado el elevado número de cesáreas, por un exceso de celo en que no haya complicaciones. Asimismo, el uso inicial de antibióticos, que también perjudican a esa microbiota inicial.

Ahora, un grupo de científicos internacionales, entre ellos miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha probado que esos microorganismos beneficiosos iniciales pueden restaurarse en el bebé de cesárea.

  • Para revertir ese problema basta con exponer al pequeño a una gasa impregnada de la microbiota vaginal.

Lo han mostrado con un ensayo clínico con 177 bebés. Un grupo nació de parto, otros con cesárea y de estos a la mitad se les puso en contacto con la microbiota.

Comprobaron que los nacidos de parto natural y los expuestos a la gasa conseguían una microbiota similar.

Seguimiento durante un año

Se trata del primer estudio internacional que mira de demostrar cómo restituir la exposición natural del pequeño a los microorganismos vaginales.

  • El estudio también quiere comprobar la evolución de los pequeños durante el primer año.

Ver si esa normalización de la microbiota confirma la hipótesis de una mayor protección ante las enfermedades.

"Queremos investigar qué bacterias protegen contra la obesidad, asma o alergias"

Necesitamos más investigaciones para determinar qué bacterias protegen contra la obesidad, el asma y las alergias”, explica la bioquímica María Gloria Domínguez Bello, principal autora del estudio.

Los autores están convencidos de que va a ser necesario avanzar en estos estudios de las primeras semanas de vida.

Una práctica en exceso

Hay toda una corriente crítica con las costumbres sanitarias que se han ido tomando en las últimas décadas. Factores como los mencionados del exceso de cesáreas y antibióticos, a los que se suma una baja lactancia materna.

Mucho se ha escrito a favor y en contra de estas prácticas, sin que abunden estudios científicos amplios.

Según la Organización Mundial de la Salud, en un 15% de los nacimientos es necesario cesárea para evitar riesgos en la vida de la madre o el bebé.

  • Sin embargo, en Brasil, Irán o China, las cesáreas suponen más del 70% de nacimientos en ciudades.
  • En España, uno de cada cuatro nacimientos es por cesárea, un 25%, aún muy por encima de los casos recomendados.

Estudios como el que se lleva a cabo pueden ayudar a concienciar más al sector médico y ajustar más la práctica clínica a la necesidad real. Y, en todo caso, a revertir los efectos adversos.