Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La contaminación afecta al embarazo
iStock by Getty Images

Actualmente ya hay una gran evidencia científica sobre cómo afecta la contaminación a la salud. Ahora, un nuevo estudio revela que también puede influir de forma negativa en el embarazo y obviamente en el bebé.

Investigadores de la Universidad de Colorado han demostrado que las mujeres embarazadas expuestas a niveles altos de contaminación del aire tienen bebés que crecen más rápido de lo normal en los primeros meses después del nacimiento. Acumulan más grasa, lo que aumenta el riesgo de que sean obesos en un futuro.

La influencia de la contaminación

La idea de realizar este estudio surgió de la mera observación. Los investigadores se preguntaron por qué uno de cada cuatro jóvenes hispanos en Estados Unidos es obeso, en comparación con aproximadamente el 14% de los jóvenes blancos y el 11% de los jóvenes asiáticos

"Las tasas más altas de obesidad entre ciertos grupos de nuestra sociedad no son simplemente el resultado de elecciones personales como el ejercicio, la ingesta de calorías y la ingestión de calorías. Es más complicado que eso", afirma Tanya Alderete, profesora de Fisiología Integrativa de la Universidad de Colorado.

"Este estudio y otros sugieren que esa alta tasa de obesidad también puede relacionarse con la carga ambiental que uno lleva", añade. En Estados Unidos, las poblaciones minoritarias tienden a vivir en lugares con más exposición a contaminantes tóxicos.

Los primeros meses de vida son claves

Investigaciones anteriores ya han demostrado que las mujeres embarazadas que fuman o están expuestas crónicamente a la contaminación del aire tienden a tener bebés de menor peso al nacer.

Pero, ¿qué ocurre una vez nacen esos bebés? En el primer año de vida, podríamos decir que esos bebés tienden a "correr" para ponerse al día, aumentando de peso inusualmente rápido.

  • Ese aumento de peso acelerado en los primeros meses de vida se ha relacionado con la diabetes, las enfermedades cardíacas y los problemas de peso en la infancia y la adolescencia.

"Este período, ya sea durante el embarazo o poco después del nacimiento, es una ventana crítica de desarrollo y las exposiciones adversas pueden programar al bebé para que tenga una serie de problemas más adelante en la vida", señala el autor principal del estudio, William Patterson.

Cómo se ha hecho el estudio

Para estudiar de cerca cómo los contaminantes específicos afectan al crecimiento de un bebé, los investigadores analizaron los casos de 123 madres con hijos.

Aproximadamente un tercio tenían un peso normal antes del embarazo, un tercio tenían sobrepeso y un tercio eran obesas.

Los investigadores utilizaron datos de calidad del aire de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. para cuantificar la exposición de las madres durante el embarazo a cuatro clases de contaminantes:

  • Las PM 2,5 y PM 10 (partículas en suspensión emitidas por fábricas o automóviles).
  • El dióxido de nitrógeno (un gas inodoro emitido por automóviles y plantas de energía).
  • Y el ozono (el ingrediente principal del smog o niebla con humo y otras partículas contaminantes que flotan en la atmósfera).

Luego siguieron a los bebés, midiendo periódicamente no solo su peso y altura, sino también cuánta grasa acumulaban y dónde.

Los resultados no dejaron lugar a dudas: los investigadores comprobaron que las madres que habían estado más expuestas a la contaminación tenían bebés que habían acumulado más grasa en los primeros seis meses de vida.

Por qué la contaminación favorece la obesidad

Los investigadores creen que los contaminantes del aire pueden inflamar los pulmones y, a su vez, causar inflamación sistémica de los órganos, lo que afecta a procesos metabólicos como la sensibilidad a la insulina, que pueden influir en el desarrollo fetal y aumentar el riesgo de obesidad futura.

También se ha demostrado que los contaminantes afectan a la expresión genética del niño. Esto no solo favorecería la obesidad del bebé en la edad adulta, también trasladaría esa predisposición genética a sus futuras generaciones.

Los investigadores recomiendan que las mujeres embarazadas tomen precauciones adicionales para reducir su exposición a la contaminación del aire:

  • Cerrar las ventanas en los días de altos niveles de ozono.
  • No hacer ejercicio al aire libre en los días de mayor contaminación del aire.
  • Evitar las actividades a lo largo de las carreteras concurridas.