Cuidados de la piel en el embarazo

Pensamos que la piel es solo una capa inerte que nos recubre. Pero la realidad es que es un órgano –el más extenso–, un elemento con vida propia que se nutre, respira y elimina sustancias de desecho.

También envía señales al cerebro de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y siente los cambios de temperatura, el contacto, la presión, la vibración y el dolor si se rompe o recibe un golpe.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS

La piel está compuesta por dos capas básicas:

1. La externa, llamada epidermis, protege al cuerpo de las inclemencias del ambiente exterior. Por eso es más dura e impermeable, y está compuesta de muchas capas de células planas que contienen un endurecedor, la queratina.

2. Bajo la epidermis está la dermis. Más gruesa, contiene muchas glándulas que la nutren y la hidratan, productoras de sudor, y los folículos de los que nace el pelo. En esta capa también se encuentra una sustancia oscura, la melanina, que tiñe la piel para que pueda defenderse de las radiaciones del sol. Las personas con pecas tienen la melanina en acúmulos, y las de piel clara, en menos cantidad.

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Cuantas más horas nos exponemos al sol, más melanina produce el organismo. Así nos adaptamos al ambiente exterior. Además de estas células, la piel tiene fibras que se entrecruzan para mantenerla en su sitio y vasos sanguíneos que le llevan la sangre necesaria.

CAMBIOS DE PIGMENTACIÓN

Las hormonas del embarazo producen un efecto rejuvenecedor; actúan como un verdadero lifting. Aumenta el nivel de hidratación y, en general, su grosor y la retención de líquidos, lo que proporciona a la piel un aspecto y un tacto más turgentes. Por eso se suele decir que las embarazadas están más guapas.

Otro efecto característico de las hormonas es el aumento de la pigmentación. En parte, eso se debe a que aumenta la respuesta a la exposición a los rayos solares, ya que las hormonas placentarias son similares a las que estimulan la melanina. Así, las mujeres que están gestando un bebé se ponen más morenas pero están igual de expuestas a las quemaduras solares.

Los pezones van adquiriendo un color más llamativo para que bebé vea con mayor facilidad su primer objetivo

Por otra parte se produce una pigmentación especial en algunas zonas del cuerpo. Concretamente, los pezones y las areolas van adquiriendo un color más llamativo y un mayor volumen a medida que avanza el embarazo.

El objetivo es que el bebé, nada más nacer, vea con mayor facilidad su primer objetivo: el lugar donde hará su primera toma de calostro y sustancias imprescindibles para la salud, su primer contacto vinculante con la madre.

En la areola, esa circunferencia que rodea al pezón, se van notando unos bultitos. Son glándulas productoras de grasa que van a lubricar la piel del pezón para prepararlos para el amamantamiento. No es necesario aplicar ningún tipo de cremas para poner el pecho a punto; la naturaleza ya lo tiene previsto.

Otra zona sometida a cambios de pigmentación es el abdomen. La línea alba, una raya vertical que va del ombligo al pubis, se oscurece de un modo llamativo hacia el final del embarazo, especialmente en las mujeres morenas.

CUIDADO CON EL SOL

Algunas embarazadas notan manchas en la cara que antes no tenían. Se trata del cloasma, también llamado popularmente máscara del embarazo, unas manchas oscuras que aparecen sobre todo en la frente, las mejillas y el labio superior.

Algunas embarazadas notan manchas en la cara que antes no tenían, sobre todo en la frente, las mejillas y el labio superior

En general, tienden a desaparecer poco a poco tras el parto, pero aun así es necesario protegerse de los rayos solares, porque pueden dejar huellas que no se vayan del todo. Para evitarlas, y sobre todo para prevenir los daños a nivel celular que pueden causar las quemaduras solares, es aconsejable usar cremas con el factor de protección adecuado. Conviene utilizar sombrero en la playa o la piscina y recurrir a una sombrilla para evitar estar muchas horas al sol.

Otro factor es el aumento de la temperatura corporal. Hay que evitar que la tripa reciba demasiado sol sin refrescarse a menudo, ya que el útero se podría calentar demasiado: conviene no olvidar que el bebé no puede sudar para defenderse del calor.

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Asimismo, es bueno beber líquido en abundancia durante esas horas calurosas de playa o piscina para evitar una deshidratación. Aunque sea ligera y a la madre solo le produzca un pequeño malestar, mareo o dolor de cabeza, al bebé le puede afectar mucho más, ya que se reduce el volumen de sangre por minuto que pasa por la placenta.

CAMBIOS VAGINALES

Casi desde el inicio de la gestación, las embarazadas suelen notar que tienen más secreciones en la vagina y en la vulva. Es una situación normal, ya que, por efecto de las hormonas, la mucosa de la vagina está más llena de agua, sustancias nutritivas y azúcares. El cuello del útero, tapado por un grueso acúmulo de moco, también aumenta de tamaño y produce secreciones.

Las paredes vaginales se hacen más gruesas y la vascularización sanguínea aumenta. Esto explica, en parte, el aumento de la respuesta sexual de las embarazadas, algo que a veces les causa sorpresa.

No es necesario hacer lavados vaginales, tanto si se está embarazada como si no, salvo que exista una infección y el médico haya recetado alguna sustancia para irrigar el interior de la vagina. La zona externa se puede lavar solo con agua o con un poco de jabón de pH neutro. Es importante evitar el abuso de este o cualquier otro producto, porque pueden eliminar las defensas naturales de la piel o la grasa que la mantiene hidratada.

No se deben hacer lavados vaginales: eliminan las defensas naturales de la piel o la grasa que la mantiene hidratada

Aunque es normal que durante la gestación aumenten las secreciones, conviene prestar atención a signos que no son normales:

  • Secreción verdosa o blanca grumosa. Puede ser un signo de infección por hongos, que no es grave para el bebé pero sí muy molesta para la madre, porque produce picor y, a veces, molestias al orinar.
  • Sangrado. Salvo en los días previos al parto, en los que es normal expulsar moco teñido con alguna veta de sangre, cualquier sangrado puede ser síntoma de una complicación. Por ello, es mejor consultar al personal sanitario de referencia.
  • Expulsión de líquido amniótico. Si se rompe la bolsa de las aguas, se puede perder líquido por la vagina, en poca cantidad pero de forma continuada, o bien abundantemente y de golpe. Es normal que esto ocurra durante el parto y, a veces, en las horas previas al inicio de las contracciones. Si las aguas son verdes o con sangrado abundante, se debe acudir urgentemente al hospital para comprobar el buen estado del bebé y la placenta.

ALIVIAR LAS MOLESTIAS DE LAS VARICES

  • La dilatación de los vasos sanguíneos venosos en las piernas y la vulva puede causar molestias.
  • Este trastorno se debe a varios factores: principalmente por la acción de la progesterona, pero también por factores mecánicos, como la compresión del retorno de la sangre hacia el corazón debido al aumento del tamaño y peso del útero en crecimiento, y también por el aumento del volumen de sangre circulante que se da de forma fisiológica.
  • Este efecto se agudiza en verano, ya que el calor aumenta esa dilatación de modo natural.
  • Existen varias medidas para aliviar los síntomas, por ejemplo, nadar, hacer ejercicio, darse duchas templadas o frescas acabando con agua fría (tienen el efecto de contraer las venas), tumbarse en plano inclinado con las piernas en alto y tomar algún extracto de plantas venotónicas (tras consultar con el médico).
  • Es importante utilizar calzado con suela de materiales naturales, como el cuero o el esparto, ya que los tejidos sintéticos recalientan mucho el pie y pueden agravar el problema.
  • Si aparece una zona roja o dura, ve al médico de inmediato para descartar una trombosis.

UN CUERPO SIN ESTRÍAS

  • Cómo son: Son unas marcas alargadas–primero de un tono rosado y luego algo más claras que el color de la piel y un poco duras– que reflejan roturas del tejido fibroso por un estiramiento brusco.

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  • Momentos críticos: Suelen aparecer hacia el final del embarazo o en momentos en los que hay un aumento súbito del tamaño de caderas o pechos. Hay mujeres más predispuestas a tenerlas por su constitución.
  • Mucha constancia: Se pueden prevenir hidratando bien la piel a diario y haciendo ejercicio para aumentar la vascularización, es decir, el riego sanguíneo, que llevará células de reparación a esas zonas con más rapidez.
  • Productos esenciales: El aceite de jojoba y el de rosa mosqueta son especialmente interesantes. Para uso diario, el de almendras dulces, el de oliva, o la manteca de cacao, pueden ser buenos aliados para flexibilizar la piel y evitar que las fibras se rompan.

Beneficios de ser constante

En el cuidado de la piel es más importante la continuidad que gastarse mucho dinero en productos. Es recomedable que tanto los aceites como las cremas sean lo más naturales posible. Sobre todo hay que evitar los que contengan sustancias artificiales que se puedan convertir en estrógenos, hormonas que alteran el desarrollo del bebé.

NUTRIR DESDE EL INTERIOR

Básicos en la dieta

La salud de la piel depende en gran medida de los nutrientes que le llegan a través de la sangre, y por lo tanto, de los alimentos que componen nuestra dieta. Necesita toda la gama de vitaminas y minerales incluidos, básicamente, en frutas y ensaladas con ingredientes en crudo, vegetales de hoja verde o rojos, frutos secos y semillas. Los zumos de zanahoria, remolacha, naranja y limón son muy recomendables.

Una ayuda extra

La levadura de cerveza, rica en vitaminas del grupo B, es de gran ayuda. Eso no significa que se pueda beber cerveza con alcohol, dañina para el bebé. Los aceites de onagra y borraja, que se venden en perlas, aportan ácidos grasos esenciales de cadena larga y ayudan a nutrir la piel por dentro.

Problemas vasculares

Si hay fragilidad en los vasos sanguíneos y se es propensa a las dilataciones varicosas, es útil preparar batidos de fruta que incluyan toda la cáscara, sobre todo de naranja o limón. Algunos extractos vegetales en comprimidos pueden ayudar. Consulta siempre con tu médico o profesional de la salud.

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