Descubren por qué sufren antojos las embarazadas

Los antojos no son un invento de las embarazadas ni una excusa para comer caprichos. El embarazo reorganiza los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo, lo que impulsa a comer productos dulces y calóricos.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Descubren el mecanismo de por qué se producen los antojos
iStock by Getty Images

El embarazo provoca una reorganización de los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo, lo que impulsa a comer productos dulces y calóricos.

El deseo irrefrenable de una mujer embarazada por comer algo concreto es bien conocido. Hablamos de los antojos.

En esta etapa el organismo experimenta un sinfín de cambios tanto fisiológicos como emocionales. Y uno de ellos es la apetencia por alimentos sabrosos y calóricos (raras veces los antojos son de brócoli), por eso los antojos pueden contribuir al exceso de peso en las embarazadas, lo cual no es tan positivo ni para la madre ni para el bebé.

Pero, ¿qué provoca realmente los antojos? Todavía hay muchos mitos y creencias populares alrededor de esta cuestión, aunque se sabe poco de la causa exacta que los provoca.

Un estudio liderado por investigadores del IDIBAPS ha indagado en los mecanismos neuronales de los antojos y ha concluido que tienen una explicación: el embarazo provoca una reorganización de los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo, lo que impulsa a comer productos dulces y calóricos.

A nivel cerebral, ocurre algo parecido a lo que sucede en comportamientos adictivos que buscan constantemente placer, aunque en el caso del embarazo, por suerte, es pasajero.

Experimento en hembras de ratón

La investigación se realizó con hembras de ratón que, al igual que las mujeres embarazadas, también son más propensas a comer dulces y desarrollan conductas de ingesta compulsiva de alimentos calóricos durante el embarazo.

Los investigadores observaron que, durante el embarazo, el cerebro de las hembras de ratón experimentaba cambios en las conexiones neuronales de los circuitos de recompensa, así como de los centros gustativos y sensoriomotores.

"La alteración de estas estructuras nos llevó a explorar la vía mesolímbica, una de las rutas de transmisión de señales de las neuronas dopaminérgicas. La dopamina es un neurotransmisor clave en los comportamientos de motivación o deseo", explica Marc Claret, líder del grupo IDIBAPS Control neuronal del metabolismo y profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona.

Qué provoca los antojos

Los investigadores observaron que los niveles de dopamina, así como la actividad de su receptor D2R, aumentaban en el núcleo accumbens, una región cerebral implicada en el circuito de recompensa.

"Este hallazgo sugiere que el embarazo induce una reorganización completa de los circuitos neuronales mesolímbicos, a través de las neuronas DR2", señala Roberta Haddad-Tóvolli, investigadora de IDIBAPS.

"Asimismo, estas células neuronales, y su alteración, también serían las responsables de la aparición de los antojos, ya que la ansiedad por la comida, típica del embarazo, desapareció después de bloquear su actividad", concluye la investigadora.

La dopamina en exceso no es buena

La dopamina también se conoce como la hormona del placer, pero se ha demostrado que además de felicidad también puede provocar enfermedades si se produce en exceso o en defecto.

Este neurotransmisor controla la función motora y su defecto puede provocar párkinson.

Sin embargo, una liberación excesiva de dopamina puede hacer que las personas estén buscando constantemente placer, favoreciendo los comportamientos adictivos.

Y es que la liberación excesiva de dopamina en el momento equivocado puede hacer que las cosas insignificantes adquieran una importancia injustificada.

Según han demostrado estudios anteriores, un exceso de esta hormona puede conducir a manías, alucinaciones o esquizofrenia.

En el caso del embarazo, y a tenor del estudio de IDIBAPS, el aumento de dopamina explicaría el deseo irrefrenable de comer alimentos sabrosos o gustosos, es decir, los antojos.

Los antojos afectan a la descendencia

El equipo liderado por Claret demostró que los antojos persistentes tienen consecuencias para la descendencia.

En concreto, afectan a su metabolismo, así como al desarrollo de los circuitos neuronales que regulan la ingesta de alimentos, lo que conlleva un aumento del peso corporal, la ansiedad y los trastornos alimentarios.

"Estos resultados son sorprendentes, ya que la mayoría de estudios se centran en analizar cómo los hábitos permanentes de la madre, como la obesidad, la desnutrición o el estrés crónico, afectan a la salud del bebé. Sin embargo, nuestro trabajo indica que basta con conductas cortas pero recurrentes como los antojos, para aumentar la vulnerabilidad psicológica y metabólica de la descendencia", concluye Claret.

Las conclusiones del estudio, publicado en la revista Nature Metabolism, podrían contribuir a mejorar las guías clínicas nutricionales para embarazadas, a fin de asegurar una adecuada nutrición durante el embarazo y ayudar a prevenir la aparición de enfermedades en los bebés.