Una dieta rica en omega 3 reduce el riesgo de tener un bebé con bajo peso

Un estudio demuestra por primera vez que seguir una dieta mediterránea rica en omega 3 o un plan de mindfulness para disminuir el estrés durante el embarazo reduce el riesgo de tener un bebé con bajo peso.

Actualizado a
Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La dieta mediterránea reduce el riesgo de tener un bebé con bajo peso
iStock by Getty Images

Un 10% de los bebés nacen con un peso por debajo de lo normal. Y no porque sean prematuros, sino por un retraso en el crecimiento de feto.

Hasta ahora no existía ningún tratamiento para prevenirlo, pero la dieta mediterránea enriquecida con omega 3 y el mindfulness pueden ser dos buenos aliados.

Por primera vez, un ensayo clínico realizado en embarazadas con alto riesgo de tener un recién nacido con bajo peso ha demostrado que intervenciones basadas en la dieta mediterránea o en el mindfulness para reducir el estrés durante el embarazo disminuyen la frecuencia de bajo peso al nacer entre el 29 y el 36%.

El estudio, publicado en la revista JAMA, ha sido liderado por investigadores de BCNatal , el Hospital Clínic-IDIBAPS y el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona.

Bebés con bajo peso

La mayoría de los bebés que nacen entre las semanas 37 y 40 de gestación pesan más de 2,6 kg. Pero hay aproximadamente un 10% de bebés que son pequeños para la edad gestacional, es decir, para las semanas que la madre lleva de embarazo.

Estos bebés tienen un peso de nacimiento por debajo del percentil 10, y suelen pesar menos de 2,5 kilogramos aunque el embarazo haya llegado a término.

Es cierto que hay bebés que son pequeños porque sus padres también lo son, pero la mayoría es porque tienen problemas de crecimiento que suceden durante el embarazo.

Normalmente tienen una afección llamada restricción del crecimiento intrauterino, y sucede cuando el bebé no obtiene los nutrientes y el oxígeno necesarios para crecer adecuadamente.

Consecuencias de nacer con bajo peso

El bajo peso al nacer refleja un retraso del crecimiento en la vida fetal y según reconoce la OMS:

  • Es una de las causas más importantes de mortalidad al nacer en el mundo, se asocia con un peor neurodesarrollo en la infancia, y con más problemas de salud metabólica y cardiovascular durante la edad adulta.

Las causas conocidas de este retraso en el crecimiento pueden ser muy variadas:

  • Problemas de la madre. Las embarazadas con la presión arterial alta (preeclampsia), enfermedad renal crónica, diabetes, enfermedad cardíaca, enfermedad respiratoria, desnutrición o anemia, fumadoras, consumidoras de alcohol o que pesan menos de 45 kg tienen más riesgo de tener un bebé con bajo peso.
  • Problemas en el útero o la placenta.
  • Problemas del bebé. Las alteraciones en los cromosomas del bebés, infecciones, defectos de nacimiento o embarazos múltiples elevan el riesgo de nacer con bajo peso.

Como verás, las causas pueden ser muy variadas pero, ¿qué nos dice la experiencia?

El equipo de investigación que lidera el Dr. Eduard Gratacós, director de BCN Natal, lleva años estudiando las posibles causas y consecuencias del bajo peso en el nacimiento.

  • "Vimos que las madres de los recién nacidos que nacen con bajo peso, muchas veces, tenían una dieta subóptima y altos niveles de estrés", explica el Dr. Gratacós.
  • "Así surgió la idea de realizar un ensayo clínico para estudiar si intervenciones estructuradas de dieta mediterránea o de reducción del estrés podrían reducir el retraso de crecimiento fetal y otras complicaciones del embarazo", afirma.

Cambios en el estilo de vida

El estudio al que nos referimos es el IMPACT Barcelona y ha demostrado que hacer cambios en el estilo de vida de la embarazada puede evitar tener un bebé con bajo peso.

En el ensayo han participado durante tres años más de 1.200 mujeres embarazadas con alto riesgo de tener un bebé pequeño. Fueron divididas al azar en tres grupos:

  • El primer grupo de embarazadas siguió una dieta mediterránea.
  • El segundo siguió un programa de mindfulness para reducir el estrés.
  • Por último, el grupo control llevó el seguimiento habitual.

Después se hizo un seguimiento para ver cómo se desarrollaba el bebé y si había complicaciones en el embarazo y el parto.

Más Omega 3

Las embarazadas del primer grupo acudieron a visitas mensuales con una nutricionista para adaptar su alimentación a la dieta mediterránea.

  • Esto implicaba incorporar más fruta y verdura, carne blanca, pescado azul, lácteos y cereales integrales.
  • Además, se les proporcionó de forma gratuita productos altos en omega 3, es decir, aceite de oliva virgen extra y nueces.

"Para evaluar la adherencia a esta intervención de una forma objetiva, medimos biomarcadores en sangre y orina relacionados con la ingesta de nueces y aceite de oliva", explica Francesca Crovetto, del Hospital Sant Joan de Déu y una de las coordinadoras del estudio.

Reducir el estrés

La intervención para reducir el estrés se basó en el programa MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction), desarrollado por la Universidad de Massachusetts y adaptado al embarazo por este equipo de investigadores.

  • Se hicieron grupos de 20-25 mujeres que siguieron el programa adaptado al embarazo durante 8 semanas.

"Para saber si había una reducción en el estrés, se completaron unos cuestionarios al inicio y al final del programa, y se midieron los niveles de las hormonas relacionadas con el estrés, el cortisol y la cortisona", señala la Dra. Crovetto.

estrategia preventiva

"Los resultados del estudio fueron claros", explica Dra. Fàtima Crispi, también coordinadora del ensayo:

  • "Las embarazadas del grupo de control tuvieron un 21,9 % de recién nacidos con bajo peso".
  • "Pero el porcentaje se redujo de forma significativa en los grupos de dieta mediterránea (14%) y mindfulness (15,6%)".

Así pues, el estudio ha demostrado que, cuando se utiliza de forma estructurada y guiada una dieta mediterránea o se hace mindfulness durante el embarazo, se reduce el porcentaje de bajo peso fetal y también las complicaciones de la gestación, como la preeclampsia (hipertensión en la madre) o la muerte perinatal.

"Esta investigación es pionera, ya que demuestra por primera vez que una intervención estructurada sobre el estilo de vida reduce complicaciones del embarazo para las que ningún tratamiento anterior había demostrado tener efectos positivos", concluye el Dr. Gratacós.