Mujer practicando yoga acompañada por sus hijos

Después del parto vivirás una fase de grandes transformaciones físicas y emocionales.

Lo que cambió en 40 semanas se revierte ahora en poco menos de seis, aunque los músculos, los huesos y los tendones tardarán un poco más de la famosa cuarentena.

El suelo pélvico necesitará también más tiempo para recuperarse y cuidados especiales.

recuperar el tono físico después de dar a luz

Estos ejercicios te ayudarán a sentirte bien y a despertar tu cuerpo. Son ejercicio suaves que puedes realizar en casa mientras cuidas del bebé.

Para reforzar el suelo pélvico y la pelvis

  • Tumbada boca arriba, visualiza tu suelo pélvico, y realiza 10 contracciones rápidas (como intentando parar una micción) y 10 lentas, manteniéndolas cinco segundos y descansando el doble.
  • Pon la mano sobre los abdominales para asegurarte de que no los contraes.
  • Inclina la pelvis hacia atrás, con los pies bien apoyados en el suelo, como aplanando la parte inferior de la espalda y comprimiéndola contra el suelo. Esto eleva el pubis hacia el techo.

Para los músculos de los pectorales y del tronco

  • Sostén al bebé por las axilas y levántalo hacia el techo. Al extender los brazos mantenlos bien rectos.
  • A continuación, flexiónalos, acercando a tu hijo al pecho.
  • Háblale mientras lo haces. Además de divertido, el peso adicional hace trabajar tus músculos.

Ejercita hombros y brazos

  • Sentada, eleva los hombros mientras tomas aire, mantén la posición durante unos segundos.
  • A continuación, baja soltando el aire y empujando los hombros hacia abajo lo que puedas.
  • Con los brazos extendidos en cruz, realiza movimientos hacia arriba y hacia abajo (como si tuvieras alas).
  • Después, haz círculos hacia atrás y hacia delante.

Para el Suelo pélvico, espalda, brazos y hombros

  • Con la pelota, sentada sobre ella, mueve la pelvis de delante a atrás, y también hacia los lados y en círculos (en ambos sentidos).
  • Baja la barbilla y la cabeza lentamente, como enrollándola hacia dentro; desliza las manos a lo largo de las piernas hasta los tobillos, estirando la columna.
  • Deja colgar la cabeza unos segundos y vuelve a la posición inicial, deslizando las manos desde los tobillos hacia las rodillas, y ves subiendo la espalda y la cabeza.