Mamá besando su bebé

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Mamá besando su bebé

Más allá de la parte mecánica, dar a luz es un acto tremendamente complejo y, a la par, bien dirigido por neurohormonas.

Estas son unas sustancias que se liberan en el cerebro de la madre y en el del bebé de una manera perfectamente acompasada. Aquí te descubrimos por qué son tan importantes y cómo hacen que se desarrolle el proceso de dar a luz.

cómo se desencadena un parto

Se sabe que el parto casi siempre lo desencadena el propio bebé cuando ya está listo para nacer, y lo hace liberando unas sustancias que, una vez pasan a la sangre de la madre, llevan a su cerebro el mensaje de que ya pueden comenzar las contracciones uterinas.

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Comienza entonces el parto, que provoca una serie de cambios en el cerebro de la madre y un diálogo hormonal continuo con el cerebro del bebé a través de la bioquímica.

Oxitocina y endorfinas, la química del cuerpo

Las hormonas que se liberan no solo contraen el útero materno de forma cada vez más rítmica e intensa, sino que también hacen que la madre entre en un peculiar estado alterado de conciencia, en el que su percepción del tiempo o de los estímulos sensoriales cambia.

  • El cerebro de la madre, si se dan las condiciones necesarias para que durante el trabajo de parto no se sienta en alerta o en tensión, genera oxitocina de forma natural, permitiéndole que tenga una experiencia especial, de conexión y de un gran sentimiento amoroso hacia su bebé.
  • Durante el parto, el cerebro de la mujer también produce endorfinas que, además de aliviar el dolor, favorecen que se relaje e incluso dormite entre contracción y contracción, haciendo que el final del parto pueda llegar a vivirlo de forma placentera.

Durante el parto no hay que interferir

Para que el parto fluya es muy importante que los profesionales conozcan y respeten al máximo ese peculiar estado de conciencia.

Por un lado, deberían saber conectar con la mujer de forma muy cuidadosa y empática, y por otro, tener cuidado de no interferir, es decir, no sacar a la parturienta de ese estado llamado "Planeta Parto", ni pretendiendo que razone o actúe como haría si no estuviera de parto.

Hormonas del estrés para el final

Al final del parto, justo antes de que el bebé ya haya nacido, se produce una liberación masiva de hormonas del estrés (catecolaminas), que provocan en la mujer el “reflejo de eyección fetal”.

Esto son unas contracciones fortísimas que hacen que el bebé “salga solo” y que la madre sienta que quien empuja es una fuerza imparable. Es este torrente hormonal el que facilita el parto propiamente dicho.

Las hormonas del estrés provocan las fuertes contracciones finales que hacen el bebé salga

En el bebé también se van liberando hormonas del estrés mientras desciende por el canal del parto. Es un tipo de estrés positivo que le permitirá:

  • Respirar por sí mismo al nacer.
  • Reorganizar la circulación de su sangre.

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  • Estar despierto en sus dos primeras horas de vida para poder oler a su madre, mirarla a los ojos.
  • Comenzar la lactancia.

amor absouto en LA PRIMERA HORA

Durante la primera hora tras el parto, tanto la madre como el bebé se sienten completamente inundados de la hormona del amor: oxitocina, que es la misma hormona que está presente durante la sexualidad.

La oxitocina natural inunda a la madre y al bebé de un profundo sentimiento amoroso

Esta circunstancia tan importante para el inicio del vínculo entre ambos es más intensa si ambos han podido vivir el propio parto sintiéndose los protagonistas del mismo, al sentir que han sido respetados sus ritmos y la madre ha tenido libertad de movimiento y el acompañamiento que ha necesitado.

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O, en el caso de que no lo hayan vivido así, si tras el parto, por muy complicado que haya sido, la madre y el bebé pueden estar juntos inmediatamente, piel con piel, en intimidad y contacto estrecho, ese vínculo queda reforzado.

La oxitocina sintética, administrada por gotero en el hospital para favorecer la dilatación de manera artificial, no produce el mismo efecto "amoroso" que la generada de forma natural por el cuerpo materno.

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Por la Dra. Ibone Olza