Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La lactancia materna protege del ictus a la madre
iStock by Getty Images

El efecto protector de la lactancia materna está más que demostrado, tanto para el bebé como para la madre.

Según la Organización Mundial de la Salud, los niños que han sido amamantados tienen menos riesgo de infecciones respiratorias. Y las madres que han dado el pecho tienen menos probabilidades de sufrir diabetes tipo 2, cáncer de ovario y cáncer de mama.

Un artículo publicado por la Asociación Americana del Corazón revela un gran beneficio más:

  • Las mujeres que han amamantado en algún momento de sus vidas tienen menos riesgo de enfermedades cardíacas o accidentes cerebrovasculares.

Gran estudio de lactancia

Ante la falta de conclusiones concretas sobre los efectos de la lactancia materna en la salud cardiovascular de la madre, los expertos decidieron realizar un gran metanálisis a partir de la evidencia científica que hay sobre el tema.

Así pues, revisaron la información de ocho estudios realizados entre 1986 y 2009 en Australia, China, Noruega, Japón y Estados Unidos y un estudio internacional.

Una revisión que incluyó los datos de casi 1.200.000 mujeres con una edad promedio de 25 años en el primer parto y analizó la relación entre la lactancia materna y el riesgo cardiovascular de la madre.

"Recopilamos información, por ejemplo, sobre cuánto tiempo habían amamantado las mujeres durante su vida, la cantidad de nacimientos, la edad del primer parto y si las mujeres sufrieron un ataque al corazón o un derrame cerebral en algún momento de su vida", señala Lena Tschiderer, primera autora del estudio.

Lactancia y protección cardiovascular

Los resultados de este súper análisis de datos dejan claro el efecto protector que tiene la lactancia materna para la madre. Estas son las conclusiones más relevantes:

  • El 82% de las mujeres informaron haber amamantado alguna vez en su vida. En comparación con las que nunca dieron de mamar, tenían un 11 % menos riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (engloban todo tipo de problemas de corazón y vasos sanguíneos, desde hipertensión hasta insuficiencia cardíaca).
  • Durante un período de seguimiento promedio de 10 años, las mujeres que amamantaron en algún momento de su vida tenían un 14 % menos de riesgo de desarrollar enfermedad coronaria; un 12% menos de riesgo de ictus; y 17% menos probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular.
  • Las mujeres que amamantaron durante 12 meses o más durante su vida eran las que tenían menos probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares frente a las que no amamantaron.

Fomentar la lactancia materna

La Organización Mundial de la Salud aconseja que los bebés sean amamantados de forma exclusiva hasta los seis meses de vida, pero esto solo ocurre en uno de cada cuatro bebés.

"Es importante que las mujeres sean conscientes de los beneficios de amamantar para la salud de sus bebés y también para su propia salud personal", señala la autora del estudio.

Pero para ello, recuerdan, hay apoyar la lactancia materna en el entorno laboral y son necesarios programas de lactancia materna dirigidos a la mujer porque para muchas no es fácil.

Protección cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo, tanto en hombres como en mujeres.

La menopausia es un momento muy crítico para la salud cardiovascular de la mujer porque los ovarios dejan de trabajar y no producen estrógenos.

Esta hormona contribuye al mantenimiento de la salud cardiovascular a través de efectos directos e indirectos:

  • La disminución de estrógenos provoca cambios metabólicos que pueden favorecer la obesidad, la hipertensión, la resistencia a la insulina (antesala de la diabetes), dislipidemias (colesterol alto) y síndrome metabólico. Y todo ello aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Obviamente, una dieta equilibrada y la práctica de actividad física pueden ayudar en gran medida a frenar el efecto negativo del descenso de estrógenos.

Este metanálisis viene a demostrar que la lactancia materna también puede contribuir a mejorar la salud cardiovascular.

Así pues, si llegamos a la menopausia con unos valores correctos de tensión arterial, colesterol o glucosa en sangre, menos impacto tendrá en nuestras arterias el descenso de estrógenos. Y dar de mamar puede contribuir a ello.