La microbiota del útero influye en la fertilidad

La microbiota del útero, mucho menos estudiada que la vaginal, también afecta a la fertilidad. Un estudio demuestra que una microbiota uterina sana, con una gran población de Lactobacillus, favorece la implantación del embrión y el embarazo.

Actualizado a
Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La microbiota del útero influye en la fertilidad
iStock by Getty Images

La relación entre la microbiota vaginal y la fertilidad está demostrada.

Los espermatozoides maduran en su camino hasta el óvulo, pero una flora vaginal desequilibrada impide que ese proceso se realice bien.

Sin embargo, el papel de la microbiota uterina o endometrial y su posible influencia en la fertilidad no estaba tan claro.

Ahora, un estudio publicado en Microbiome revela que la microbiota uterina es un biomarcador que predice el éxito reproductivo en las mujeres que se someten a un tratamiento de reproducción asistida.

Así pues, de la composición de esa población de bacterias dependería también la implantación del embrión, tanto si el embarazo se consigue de forma natural como a través de un tratamiento de fertilidad.

El útero no es una cavidad estéril

La flora uterina se ha estudiado mucho menos que la vaginal, entre otras cosas por las dificultades para analizarla.

  • De hecho, durante casi un siglo se ha mantenido la creencia de que el útero era una cavidad estéril porque el tapón cervical actuaba a modo de una barrera impermeable que impedía el paso de bacterias.

Sin embargo en los años 80 se demostró que esta teoría no era cierta: los movimientos de contracción (peristaltismo) que realiza el útero para que los espermatozoides lleguen por el canal cervical provocan también el ascenso de bacterias vaginales.

Microbiota uterina saludable

Las bacterias más abundantes de la microbiota uterina son los Firmicutes del género Lactobacillus.

Y en menor proporción se encuentran otras como la Gardnerella o el Estreptococos.

  • En un útero sano y sin infecciones abundan los Lactobacillus, que a su vez provienen de una vagina sana.
  • Pero una abundancia de Gardnerella o Estreptococos, bacterias consideradas patógenas, desplazarán a los Lactobacillus y convertirán el útero en un ambiente tóxico para los embriones, lo que puede provocar fallos de implantación o abortos.

Cómo afecta la microbiota al útero

Los mecanismos mediante los cuales una microbiota alterada afecta al útero son complejos:

  • Puede alterar los genes de la superficie uterina.
  • Degradaría la barrera del útero.
  • Generaría especies reactivas de oxígeno que atacan el pH uterino.
  • Puede favorecer la producción de citoquinas inflamatorias.

En definitiva, las bacterias patógenas generan un microambiente uterino que no facilitaría el embarazo.

El vínculo parece tan claro que el control de la microbiota para favorecer la fertilidad ha sido objeto de estudio, pero habían arrojado resultados contradictorios y se desconocía hasta qué punto la flora uterina podía influir en el embarazo.

Flora uterina y fertilidad

Los resultados de un estudio realizado por investigadores de Igenomix confirman que realmente la microbiota uterina es un biomarcador que nos da pistas fiables sobre el éxito que tendrá un tratamiento reproductivo antes de transferir el embrión a la mujer.

Y esto, ¿por qué no?, podría ser aplicable a un embarazo conseguido de forma natural.

Estudios previos liderados por la Dra. Inmaculada Moreno, directora de microbioma en Igenomix y primera autora de esta investigación, ya aportaron información sobre el microbioma uterino de la mujer y su relación con enfermedades que provocan infertilidad como la endometritis crónica.

  • Sus investigaciones también le permitieron observar las bacterias que pueblan el endometrio y cuáles eran beneficiosas para lograr el embarazo.

"Desde el inicio de nuestras investigaciones sobre el papel de las bacterias en el aparato reproductor femenino, observamos peores resultados reproductivos en pacientes infértiles con una microbiota alterada", explica la Dra. Moreno.

"Así que nuestro objetivo en este estudio fue determinar si la composición de esa microbiota, antes de la transferencia embrionaria, está asociada con los resultados reproductivos de nacidos vivos, embarazo bioquímico, aborto espontáneo clínico o ausencia de embarazo", explica la Dra. Moreno.

Detalles del estudio

El estudio al que nos referimos analizó los casos de 342 pacientes infértiles de 13 clínicas de Europa, América y Asia.

Mediante técnicas secuenciación masiva, se analizaron las muestras endometriales de cada una de ellas y se observó lo siguiente:

  • Aquellas pacientes que mostraban un perfil disbiótico (desequilibrado) de microbiota endometrial compuesto por Gardnerella, Estreptococos, Atopobium, Bifidobacterium, Chryseobacterium, Haemophilus, Klebsiella, Neisseria y Estafilococos obtuvieron resultados fallidos en el tratamiento de fertilidad.
  • Por el contrario, aquellas que presentaron una microbiota compuesta por Lactobacillus, consiguieron dar a luz un recién nacido en el siguiente ciclo de transferencia embrionaria.

"Nuestros hallazgos indican que la composición de la microbiota endometrial, antes de la transferencia de embriones, es un biomarcador útil para predecir el resultado reproductivo, lo que ofrece la oportunidad de mejorar aún más las estrategias de diagnóstico y tratamiento", concluye la Dra. Moreno.

¿Son útiles los probióticos?

Existe todo un arsenal de probióticos, la mayoría de la familia de los Lactobacillus, destinados a equilibrar la flora vaginal y evitar infecciones.

Su eficacia está más que probada y, aunque no estén destinados a la microbiota uterina, se sabe que la flora vaginal influye en la composición bacteriana del útero.

Así pues, los probióticos destinados a la flora vaginal podrían ser también beneficiosos para la salud uterina, aunque faltan estudios al respecto.

No hay que olvidar que los malos hábitos de vida como las dietas desequilibradas, la falta de ejercicio, el estrés o la exposición a químicos también pueden afectar de forma negativa a la población bacteriana de todo el organismo.