Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La cirugía bariátrica modifica la microbiota, evitando recuperar el peso
iStock by Getty Images

Cuando ni las dietas ni ninguna otra opción funciona, la cirugía bariátrica es el tratamiento estándar al que se recurre en casos de obesidad severa.

Pero esta intervención quirúrgica no solo consigue reducir ese exceso de peso tan peligroso para la salud, sino que también tiene un efecto profundo en la microbiota intestinal, lo que ayudaría a evitar que la obesidad volviera a aparecer. Así lo ha demostrado un estudio del CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD).

Y es que microbiota y peso están muy relacionados. Una microbiota alterada (disbiosis intestinal) favorece la obesidad, mientras que una flora intestinal en equilibrio la previene.

Microbiota y obesidad

La disbiosis intestinal hace que tu intestino se vuelva más permeable y aproveche moléculas de alimentos que normalmente se eliminan.

  • Así pues, consumiendo las mismas calorías, las personas que tienen una flora intestinal alterada obtendrían más energía, como si comieran más.

Es cierto que la microbiota no sería la única culpable de la obesidad, pero sí un factor más que contribuiría al aumento de peso.

Las dietas ricas en grasas y azúcares, principal causa de obesidad, son muy calóricas pero a su vez alteran la microbiota, con lo que el impacto en el aumento de peso sería aún mayor.

la Cirugía bariátrica

La cirugía bariátrica es la última opción en casos de obesidad mórbida cuando otras terapias no funcionan.

Este grado de obesidad es un auténtico peligro para la salud. La grasa se infiltra en los órganos y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hígado graso o daño renal.

La cirugía bariátrica engloba varias técnicas (banda gástrica, by-pass gástrico, manga gástrica) que consiguen "reducir el estómago", lo que favorece la pérdida progresiva de peso.

efectos positivos a largo plazo

El equipo de investigadores del CIBEREHD en el Instituto de Biomedicina de León ha evaluado los efectos a largo plazo de la cirugía bariátrica en pacientes con obesidad severa.

Han analizado muestras de heces y sangre antes y cuatro años después de la intervención y han comprobado que la cirugía bariátrica logra mejorar tres parámetros muy importantes:

  • El estado bioquímico de la persona. Los análisis bioquímicos analizan los niveles de glucosa y lípidos (colesterol y triglicéridos) en sangre, así como los niveles hormonales (indican si las glándulas funcionan correctamente) o de electrolitos (revelan si hay trastornos metabólicos o daño renal).
  • El estado antropométrico. Se refiere a medidas como el peso, el índice de masa corporal o pruebas como la impedancia bioeléctrica (permite conocer el porcentaje corporal de grasa y de masa muscular).
  • La microbiota intestinal. La intervención quirúrgica permitió revertir la alteración de la microbiota intestinal asociada a obesidad.

Cambios en la microbiota

La mejora en los niveles de glucosa o colesterol en sangre, así como la reducción del peso, es algo que se espera tras una cirugía bariátrica.

Lo que no se ha estudiado tanto son los cambios en la microbiota, que pueden ayudar a que esa persona no vuelva a ganar peso si tiene unos hábitos de vida saludables.

Los investigadores comprobaron que, tras la intervención quirúrgica, se modificaron los principales ácidos grasos de cadena corta (acetato, butirato y propionato).

Hagamos un paréntesis para explicar la función de estos ácidos de cadena corta (AGCC), también llamados posbióticos:

  • Los AGCC se absorben rápidamente y contribuyen al metabolismo energético del organismo, sobre todo el de las células epiteliales del colon.
  • Sobre todo permiten recuperar la energía (representan del 5 al 15 % de las necesidades calóricas totales del ser humano) a partir de las fibras alimentarias que no se han digerido en el intestino.
  • Los ácidos grasos de cadena, en especial el butirato, tienen un papel esencial en la prevención de las disbiosis (desequilibrios) intestinales, la hiperpermeabilidad del intestino (si es permeable absorbe más nutrientes y energía, con lo que favorece el aumento de peso) y los desequilibrios inmunitarios.
  • Una dieta rica en fibra procedente de las legumbres, frutas y verduras te asegura unos buenos niveles de AGCC.

Luchar contra la obesidad

Los investigadores comprobaron que los cambios producidos en la microbiota tras la cirugía de reducción de estómago permanecían hasta cuatro años después.

En estudios anteriores, los investigadores comprobaron que el ejercicio contrarresta el desequilibrio microbiano y preserva la barrera intestinal.

El ejercicio también evita la desregulación del eje intestino-hígado y mejora la acción de los ácidos biliares (sustancia que promueve la digestión de las grasas).

Así pues, la dieta y el ejercicio son esenciales para una microbiota equilibrada, a su vez clave para alejar la obesidad, un problema que según la OMS se ha triplicado desde 1980 en Europa.

En España, casi el 40% de la población tiene sobrepeso y el 21,6% obesidad. A este ritmo, en 2030 en España habrá 27,2 millones de adultos con exceso de peso.