Soy diabético, ¿y ahora qué? Pautas para controlar la enfermedad y hacer vida normal

Si te han diagnosticado diabetes tipo 2 debes seguir escrupulosamente el tratamiento médico que te hayan indicado y cuidar más que nunca tus hábitos de vida para tener la enfermedad controlada y que afecte lo menos posible a tu día a día.

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Soy diabético, ¿y ahora qué? Pautas para controlar la enfermedad y hacer vida normal
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Si te han diagnosticado diabetes debes conocer algunas pautas básicas que te ayudarán a adaptarte a esta nueva situación.

Dra. Susan Judas
Dra. Susan Judas

Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La diabetes no da síntomas pero tiene consecuencias. Cuando la cifra de glucosa basal está por encima de los 126 mg/dL, se considera que hay diabetes aunque el daño se produce unos 15 o 20 años antes, cuando el páncreas empieza a secretar más insulina para compensar la hiperglucemia, pero cuando ya pierde esa capacidad, la glucosa se eleva en sangre.

126 es una cifra en base a una estadística, aunque no quiere decir que a 125 no se sea diabético en cuanto a consecuencias para la salud se refiere, por mucho que no le pongan la etiqueta. Concentraciones elevadas de glucosa en sangre pueden dañar las arterias y los vasos sanguíneos, y eso significa que se corre más riesgo de desarrollar enfermedades que afectan al corazón y a los ojos, riñones, nervios…

Más allá del tratamiento dirigido por un equipo médico, las personas diabéticas pueden hacer mucho por proteger tu salud. Si te han diagnosticado este trastorno metabólico, debes conocer algunas pautas básicas que te ayudarán a adaptarte a esta nueva situación. Te ofrecemos varias claves y hábitos para que puedas seguir haciendo vida normal.

1. Planifica tu dieta a diario

Lo más habitual es que la diabetes se dé en personas obesas, pero no siempre es así. Por ello, el médico puede recomendar una dieta restrictiva (para rebajar peso) o, en otros casos, simplemente sugerir seguir la Dieta Mediterránea, que es equilibrada y baja en grasas saturadas.

Un dietista nutricionista es el profesional más adecuado para ayudarte a planificar qué dieta te conviene en función de tus características personales y de los otros factores de riesgo coronario.

2. Sigue bien el tratamiento para la diabetes

Especialistas de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria aseguran que solo la mitad de los pacientes que toman fármacos orales para tratar la diabetes lo hacen tal y como lo prescribe el médico y hasta un 25% incumplen el tratamiento.

  • Eso aumenta el riesgo de sufrir alteraciones puntuales de la glucosa (tanto hiperglucemias como hipoglucemias), que resultan muy peligrosas para la salud.
  • Para que tu medicación sea lo más efectiva posible, acude a tu médico regularmente para que ajuste tu medicación, pero nunca alteres las dosis por tu cuenta.

3. No olvides beber agua

Cuando los niveles de azúcar suben mucho, se suele orinar más (el organismo intenta eliminarlo así), y eso favorece la deshidratación.

La Federación de Diabéticos españoles recuerda que el aumento de las temperaturas durante las estaciones cálidas influye en la absorción de la insulina, y se puede dar una hipoglucemia.

4. Examina tu glucosa en casa

Si sufres diabetes tipo 1 (o tipo 2 con insulina asociada) es básico que, además de hacer dos análisis de sangre anuales, controles tu glucosa en casa con tiras reactivas.

La mayoría de las diabetes tipo 2 que se tratan solo con pastillas no se les financia el glucómetro ni las tiras ni tiene mucho sentido estar monitorizando.

5. Controla la ingesta de hidratos de carbono

El índice glucémico (IG) es un valor que mide la velocidad y la magnitud con la que los alimentos ricos en hidratos de carbono, como la harina de trigo o las patatas chips, aumentan la glucosa en sangre.

Debes elegir siempre los que menor IG tengan. Por ejemplo, la col, la patata cocida, los cereales integrales o incluso el chocolate negro.

6. Cuida la salud de tus pies

Hay que tener cuidado con los pies porque al tener los nervios afectados por el azúcar, el enfermo no se da cuenta de que puede tener heridas que pueden acabar en úlceras e incluso amputaciones.

Lávalos a diario con un jabón neutro y sécalos bien para evitar infecciones. Usa un calzado cómodo y sin demasiada altura para facilitar el riego sanguíneo y aplícate cremas hidratantes.

7. Haz deporte

El ejercicio es básico para mejorar la sensibilidad a la insulina y evitar la obesidad, porque al practicarlo tu organismo consume más energía. Piensa que en una hora de deporte consumes 40-60 gramos de hidratos.

Qué fármacos y tratamientos hay para la diabetes

  • Antidiabéticos orales. Estos medicamentos favorecen la entrada de insulina en las células o eliminan la glucosa por otras vías, aunque precisamente en la diabetes tipo 2 lo que hay es un exceso de insulina en la sangre. Los que estimulan la producción de insulina hace años que ya no se dan porque se sabe que se "cargan" el páncreas.
  • Inyecciones de insulina. Si los antidiabéticos orales no son suficientes, se puede inyectar insulina directamente en sangre mediante una aguja todos los días. Los tratamientos han mejorado mucho en los últimos años gracias a fármacos como la exenatida, que, en combinación con el tratamiento oral, logra controlar la glucosa con una sola inyección por semana. Este principio activo ralentiza el ritmo de vaciado gástrico, por lo que se da a diabéticos con obesidad, ya que ayuda a perder peso y eso facilita el control de la glucosa. Científicos de la Universidad de Colorado (EE.UU.) aseguran que en unos años se dispondrá de un inyectable para pacientes con una sola dosis cada dos años. De momento, se está investigando su uso para tratar la diabetes 1.

Qué avances hay en el tratamiento de la diabetes

  • Operación pionera. Una técnica completamente innovadora que se practica en el Hospital Bellvitge de Barcelona permite intervenir a personas con diabetes y obesidad moderada para controlar la enfermedad. Consiste en colocar una especie de revestimiento en el interior del intestino que evita que este absorba parte de los alimentos. De este modo se consigue una reducción notable del peso de los pacientes, mejorar los niveles de glucosa y reducir a la mitad las dosis de insulina necesarias.
  • Terapia génica. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que existe una mutación rara que podría proteger a las personas con obesidad de sufrir diabetes 2, lo que abriría las puertas a nuevos tratamientos.
  • Células madre. Hoy se está un poco más cerca de lograr curar la diabetes: científicos canadienses han conseguido restaurar la producción de insulina en ratones diabéticos inyectándoles células madre humanas.