Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es una enfermedad psicosomática ("cuando la mente enferma al cuerpo"), caracterizada por una alteración de la imagen corporal y un trastorno de la conducta alimentaria, en la que el síntoma principal es la negativa a alimentarse de forma apropiada, por miedo irracional a subir de peso.

Anorexia nerviosa

Trastornos de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son una de las enfermedades crónicas más frecuentes en adolescentes y mujeres jóvenes. Se caracterizan por la presencia de una alteración en el patrón de ingesta alimentaria o de la conducta sobre el control del peso, que ocasiona un deterioro del estado físico y psicosocial.

Los TCA comprenden la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y otros trastornos no especificados o atípicos. Afectan de forma preferente a la población adolescente femenina, con una tendencia al aumento en pre-adolescentes y en varones de riesgo. Se estima una relación entre mujeres y varones de 9 a 1.

La edad de inicio de la anorexia nerviosa suele ser la adolescencia, aunque pueden aparecer casos después de los 40 años y en la infancia. La bulimia suele tener un comienzo más tardío.

Los TCA son susceptibles de aparecer en cualquier clase social, aunque existen profesiones como la de modelo, bailarina, atleta, gimnasta, etc., que parecen estar más afectadas. Los estudios publicados, ponen de manifiesto, además, que los enfermos con anorexia nerviosa, no tanto los que sufren bulimia, presentan un buen rendimiento escolar, lo cual sugiere actitudes personales de autoexigencia y de perfeccionismo.

Los TCA son trastornos de origen multifactorial: en su aparición intervienen factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales, que actúan como factores predisponentes, desencadenantes o mantenedores de la enfermedad.

Uno de los mayores avances en el manejo de los TCA ha sido la confirmación de los efectos del hambre y la inanición (extrema debilidad física por falta de alimento) como factor básico para perpetuar y mantener el proceso, así como la identificación de la importancia de las influencias culturales, con énfasis en la delgadez como modelo de éxito social en nuestra sociedad.

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS de la anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa tiene una forma típica o restrictiva, en la que el enfermo evita la ingesta de alimentos, y una forma purgativa, en la que al intento de ayuno se añaden vómitos y diarreas autoprovocados, incluso con uso de diuréticos y/o laxantes y/o uso de otros fármacos y/o ejercicio físico excesivo.

La bulimina nerviosa, en cambio, se caracteriza por la aparición de episodios de descontrol alimentario, que llevan al enfermo a efectuar un consumo rápido de grandes cantidades de comida y una puesta en marcha a posteriori de medidas encaminadas a neutralizar los efectos de los atracones (inducción del vómito, ejercicio intenso, dietas estrictas, utilización de diuréticos o laxantes). 

La mitad de los enfermos con anorexia nerviosa desarrollan a lo largo del proceso conductas bulímicas, y en los períodos intercríticos, los pacientes con bulimia nerviosa, tienden a ayunar y a participar de los ideales anoréxicos, hasta el punto que se cuestiona si realmente se trata de cuadros clínicos distintos o son distintas fases de un mismo cuadro clínico.

Los criterios diagnósticos, extraídos del DSM-V (manual de diagnóstico y clasificación de los trastornos mentales), son los que se especifican a continuación:

Anorexia nerviosa:

  • Restricción de la ingesta energética en relación con las necesidades, que conducen a un peso corporal significativamente bajo con relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física. Peso significativamente bajo se define como un peso que es inferior al mínimo normal o, en niños o adolescentes, inferior al mínimo esperado.
  • Miedo intenso a ganar peso o engordar, o comportamiento persistente que interfiere en el aumento de peso, incluso con un peso significativamente bajo.
  • Alteración en la forma en que uno mismo percibe su propio peso o constitución, influencia impropia del peso o la constitución corporal en la autoevaluación, o falta persistente de reconocimiento de la gravedad del bajo peso corporal actual.

Bulimia nerviosa:

  • Episodios recurrentes de atracones. Un episodio de atracón se caracteriza por los dos hechos siguientes: Ingestión, en un periodo determinado de una cantidad de alimentos que es claramente superior a la que la mayoría de personas ingerirían en un periodo similar en circunstancias parecidas; y por sensación de falta de control sobre lo que se ingiere durante el episodio.
  • Comportamientos compensatorios inapropiados recurrentes para evitar el aumento de peso, como el vómito autoprovocado, el uso incorrecto de laxantes, diuréticos u otros medicamentos, el ayuno o el ejercicio excesivo.
  • Los atracones y los comportamientos inapropiados se producen de promedio al menos una vez a la semana durante tres meses.
  • Autoevaluación exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.

DIAGNÓSTICO CLÍNICO

El diagnóstico precoz de los TCA es fundamental en el pronóstico y depende de la búsqueda de conductas de riesgo. Existen cuestionarios con preguntas dirigidas a explorar los hábitos alimentarios o conductas encaminadas a la pérdida de peso. En cualquier caso, debe sospecharse la presencia de TCA en pre-adolescentes o adolescentes con alguna de estas características:

  • Realización de una dieta hipocalórica, en ausencia de obesidad o sobrepeso.
  • Períodos de semiayuno alternados con ingesta normal.
  • Miedo exagerado al sobrepeso o a la ganancia de peso.
  • Rechazo de la propia imagen corporal.
  • Valoración del peso o de la estética como prioridad.
  • Valoración de los alimentos exclusivamente en relación a la posible ganancia ponderal.

La evaluación de los enfermos con TCA puede ser muy difícil. Los enfermos suelen tener una actitud de negación y poco colaboradora, por eso, aunque la historia clínica es la base del diagnóstico, el diagnóstico no es fácil. 

Los TCA producen manifestaciones clínicas multisistémicas porque afectan a casi todas las partes del organismo como consecuencia de la malnutrición, llegando a provocar, en algunos casos, daños irreversibles, e incluso a poner en riesgo la vida del enfermo, además de manifestaciones de la psique.

Los enfermos con TCA presentan una elevada prevalencia de complicaciones:

  • Metabólicas (disminución del metabolismo basal, incremento del colesterol, …).
  • Cardiovasculares (frecuencia cardíaca baja, baja tensión arterial, alteraciones en el electrocardiograma,...).
  • Gastrointestinales (estreñimiento, distensión abdominal, gingivitis, esofagitis, erosión del esmalte dental, …).
  • Renales (insuficiencia renal, …), endocrinológicas (alteraciones tiroideas, …), óseas (osteopenia, retraso de la maduración ósea, …), dermatológicas, hematológicas.
  • Cognitivas y del comportamiento (depresión, dificultad de concentración, obsesiones, ansiedad, ideación de muerte, impulsividad…).

La evaluación médica debe incluir el diagnóstico diferencial de otras enfermedades, así como de las posibles complicaciones. En base a esta valoración se va a decidir el tratamiento y la necesidad de hospitalización.

pruebas complementarias

El estudio clínico del enfermo debe incluir:

  • Análisis de sangre y orina.
  • Radiografía de tórax.
  • Electrocardiograma.
  • Estudios del tracto gastrointestinal y endoscopia.
  • Densitometría ósea.
  • TAC o RM craneal. Y todos aquellos que se consideren necesarios.

Estos estudios deben realizarse tanto al inicio del proceso para valorar el estado del enfermo, como a lo largo de su evolución.

Además, todos los enfermos con TCA deben ser sometidos a un estudio nutricional, dado que las alteraciones en el patrón de alimentación normal van a provocar una modificación de la composición corporal: el ayuno prolongado ocasionará el consumo de las reservas de grasa y músculo corporales para poder mantener los niveles de glucosa en sangre, como fuente de energía.

Este estudio nutricional debe incluir una encuesta alimentaria (tipo de alimentos, cantidad, tipos y duración de las desviaciones alimentarias…) y un examen antropométrico (medición de peso y talla, porcentaje de pérdida de peso, medición de pliegues y circunferencias, …). 

TRATAMIENTO

El tratamiento de los TCA requiere de un equipo multidisciplinar, en el que participen sanitarios familiarizados con este tipo de trastornos: tanto médicos, como médicos psiquiatras, especialistas en nutrición y psicólogos. La creación de unidades especializadas para el tratamiento de los TCA ha supuesto un gran avance y ha mejorado en gran medida el pronóstico de los pacientes. 

El tratamiento de los TCA incluye psicoterapia, psicofármacos, tratamiento nutricional y tratamiento de las complicaciones de la enfermedad, y aunque no existe consenso en el tratamiento de los TCA, todos los programas de tratamiento tienen como objetivo:

  • Restaurar el peso corporal.
  • Tratar las complicaciones físicas.
  • Motivar al paciente para que normalice sus hábitos dietéticos y colabore en el tratamiento.
  • Educar al paciente en el ámbito de la alimentación saludable y de los patrones de conducta alimentarios adecuados.
  • Abordar los conflictos psicológicos que manifieste el paciente.
  • Corregir pensamientos, actitudes y sentimientos erróneos.
  • Tratar las complicaciones psiquiátricas asociadas.
  • Favorecer la colaboración de la familia.
  • Prevenir las recaídas.

El tratamiento debe prolongarse varios años y puede ser organizado en diferentes modalidades asistenciales: ambulatorio, hospital de día, ingreso en unidad especializada, tratamientos residenciales, programas post-alta hospitalaria, programas de prevención de recaídas. 

 

 

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