Apnea del sueño

Los trastornos respiratorios relacionados con el sueño son muy prevalentes en hombres y en mujeres a la edad de 40 a 60 años. Entre éstos, el ronquido y el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) son los trastornos más comunes.

Dra. Rita Sahún Font, licenciada en Medicina y Cirugía

La apnea del sueño es un trastorno en el que la respiración se interrumpe de forma suficiente durante el sueño; dicha interrupción provoca un descenso del oxígeno en sangre y un incremento de los niveles de dióxido de carbono.

Las consecuencias de no ser diagnosticado y tratado son un incremento de la presencia de enfermedades vasculares, cardíacas y neurológicas, afectación de la calidad de vida e incremento de accidentes vitales, entre otros.

Tipos de apnea del sueño

Se definen tres tipos de apnea del sueño:

  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Apnea central del sueño.
  • Apnea del sueño mixta obstructiva y central.

Apnea obstructiva del sueño

La apnea obstructiva del sueño es el tipo más frecuente de apnea del sueño:

  • Se produce por cierres repetidos de la garganta o de la vía aérea superior (conducto que va desde la boca y orificios nasales hacia la garganta y hasta la laringe) durante el sueño que provocan que la respiración se interrumpa repetidamente en períodos de más de 10 segundos.
  • Las personas afectadas sufren cada hora entre 5 y 30 episodios, o más, de interrupción de la respiración.
  • Se consideran factores predisponentes la obesidad, el envejecimiento, el consumo excesivo de alcohol o de sedantes, tener la garganta estrecha, el cuello grueso, el hipotiroidismo, la acromegalia (por una producción excesiva de hormona de crecimiento) o el antecedente de un accidente cerebrovascular.
  • En los niños son factores predisponentes la hipertrofia amigdalar o adenoidea, algunas afecciones dentales, la obesidad y algunas anomalías congénitas. Las congestiones nasales, presentes sobre todo en las alergias estacionales, empeoran la apnea.
  • En los niños la presencia de apnea del sueño puede incluir cefaleas y problemas de concentración, aprendizaje y comportamiento.

Apnea central del sueño

La apnea central del sueño es un tipo de apnea menos frecuente y aparece por problemas en el control de la respiración a nivel cerebral

  • El consumo de fármacos opiáceos y de otros medicamentos, así como estar a elevadas altitudes, presentar insuficiencia cardíaca o la presencia de patología cerebral, pueden ser causa de este tipo de apnea. En este caso, no se relaciona con la presencia de obesidad.

Apnea mixta del sueño

La apnea mixta del sueño es una combinación de factores propios de la apnea central y de la apnea obstructiva al mismo tiempo. Suelen iniciarse como apneas obstructivas.

Síntomas

Las apneas del sueño suelen ser detectadas por las parejas o compañeros de habitación o piso. La respiración del enfermo se va enlenteciendo, y se hace superficial hasta que se detiene, y posteriormente se reanuda. Las pausas pueden llegar a ser de un minuto.

Las alteraciones del sueño son causa de somnolencia diurna, fatiga, irritabilidad, dolores de cabeza matutinos, pensamiento lento y dificultad para concentrarse.

El descenso de los niveles de oxígeno en sangre puede incluso provocar la aparición de arritmias cardíacas (como fibrilación auricular) o un aumento de la tensión arterial.

En la apnea obstructiva el síntoma más común es el ronquido.

  • Suele ser un ronquido con episodios de ahogo, pausas en la respiración y despertares bruscos, con un resoplido. Las personas afectadas suelen levantarse con la boca seca, y con somnolencia.

Con el tiempo la somnolencia interfiere con las actividades diarias y afecta a la calidad de vida.

  • En personas que viven solas la somnolencia diurna es el síntoma más evidente.

La apnea obstructiva del sueño aumenta el riesgo de patología vascular cerebral, infartos cardíacos, arritmias cardíacas e hipertensión arterial, incluso de muerte prematura.

En la apnea central del sueño el ronquido no es tan intenso, y los enfermos presentan un ritmo de respiración irregular e interrumpido por pausas.

En las personas con obesidad severa se puede presentar el síndrome de hipoventilación-obesidad, solo o combinado con apneas obstructivas del sueño. La movilidad de la caja torácica y del músculo diafragma puede verse comprometida por el acúmulo de grasa, provocando una respiración superficial. También el exceso de grasa en el cuello puede comprimir las vías aéreas superiores reduciendo el flujo de aire.

Diagnóstico

Menos del 10% de las personas con apnea del sueño son diagnosticadas y reciben tratamiento.

Ante la sospecha de apnea del sueño suelen emplearse cuestionarios para detectar síntomas como la somnolencia diurna excesiva, aunque el diagnóstico definitivo se realiza mediante una prueba denominada polisomnografía.

Habitualmente esta prueba se realiza en laboratorios del sueño, aunque cada vez más se usan monitores portátiles de uso doméstico.

En ocasiones el diagnóstico debe completarse con el estudio de las posibles causas o de la presencia de complicaciones.

Tratamiento

El tratamiento de la apnea del sueño incluye:

  • El control de los factores de riesgo.
  • Presión continua positiva en las vías respiratorias.
  • Cirugía.

En la apnea obstructiva del sueño el pronóstico, si se realiza tratamiento, es muy bueno. En estos casos es aconsejable bajar de peso, no fumar y no consumir alcohol en exceso. Se deben tratar, también, las enfermedades nasales y las alergias, así como el hipotiroidismo o la acromegalia si están presentes.

Debe advertirse a los enfermos sobre los riesgos de conducir, manejar maquinaria pesada o realizar actividades de riesgo por el exceso de somnolencia.

Los grandes roncadores no deben consumir alcohol ni tomar pastillas para dormir, antihistamínicos, sedantes o cualquier fármaco que provoque somnolencia.

Existen hábitos y dispositivos, incluso cirugía, que ayudan a disminuir los ronquidos, pero no se ha demostrado que sea efectivo para mejorar la apnea obstructiva del sueño.

Las personas con apena obstructiva del sueño, especialmente los que presentan una elevada somnolencia diurna, son los que más se benefician del tratamiento con presión continua positiva en la vía aérea (CPAP).

Con este dispositivo, el enfermo respira a través de una mascarilla facial o nasal, que está conectada a un dispositivo que insufla una presión positiva, de esta manera al recibir una presión mayor sobre las vías respiratorias, la garganta se mantiene abierta mientras el enfermo inspira.

Cuando el CPAP es insuficiente para mejorar la somnolencia diurna, puede ser necesario el uso de fármacos estimulantes.

En casos leves-moderados, el uso de dispositivos dentales durante las horas de sueño, pueden ayudar a mantener abiertas las vías respiratorias.

Existen procedimientos, para casos con apnea moderada-grave, que no toleren CPAP, en los que se implanta un dispositivo eléctrico que estimula las vías respiratorias superiores activando al nervio hipogloso.

La cirugía de la cabeza o del cuello es útil si existe agrandamiento de las amígdalas o una obstrucción evidente de la vía aérea por alguna estructura. En los niños, la extirpación de amígdalas y adenoides es el tratamiento más frecuente. A veces se utiliza la cirugía cuando otros tratamientos no funcionan. Uno de los procedimientos que también se utiliza es la uvulopalatofaringoplastia en la que se retira tejido de alrededor de las vías respiratorias altas.

En la apnea central del sueño debe tratarse el proceso subyacente. El tratamiento incluye fármacos, oxigenoterapia, CPAP e incluso implantación de dispositivos diafragmáticos mediante cirugía para estimular la respiración.

La apnea del sueño es una enfermedad prevenible y tratable. Tratar esta enfermedad es imprescindible para evitar las consecuencias negativas sobre la salud que produce.

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