Ciática

El ataque de ciática es uno de los dolores más incapacitantes, y puede inmovilizarte durante unas horas. Sin embargo, con buenas medidas posturales, ejercicio y cuidados específicos puedes lograr mantener a raya (o incluso evitar) ese característico dolor fulminante que suele afectar a una pierna y a la parte baja de la espalda. 

Ciática

Por Blanca Rodríguez Ayala, Medicina general

¿Qué es un ataque de ciática?

El dolor de ciática es, después del lumbago, uno de los más frecuentes. Sucede cuando, por inflamación o algún otro motivo, se comprimen las raíces nerviosas del nervio ciático, que comienza en la columna vertebral y se extiende hacia las piernas, donde se divide en dos ramas que continúan hasta los pies.

El nervio ciático es el más largo y ancho de todo el cuerpo –en algunos puntos de su recorrido llega a medir hasta 1,5 cm de grosor–. Su gran tamaño lo hace particularmente sensible a sufrir compresión en algún punto de su recorrido, lo cual desencadena lo que se conoce como un ataque de ciática.

Causas: ¿qué produce la ciática?

En el 90% de los casos la ciática está provocada por una hernia discal en la que se comprime la raíz nerviosa. Otras causas pueden ser el estrechamiento del canal vertebral (la estenosis), o también cuando los agujeros por donde salen los nervios raquídeos de la columna vertebral se estrechan debido a un proceso degenerativo.

Pero los hábitos cotidianos también pueden influir. Pasar muchas horas sentado y la falta de ejercicio van debilitando la musculatura lumbar y abdominal, y esto aumenta el riesgo de sufrir dolor ciático.

Tratamiento de la ciática

Se pueden prescribir fármacos como relajantes musculares, antiinflamatorios o corticoides intramusculares. 

En casos rebeldes se puede necesitar opioides menores y neuromoduladores. También se pueden realizar medidas intervencionistas como infiltraciones epidurales, caudales y radiculares.

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