Ciática

El ataque de ciática es uno de los dolores más incapacitantes, y puede inmovilizarte durante unas horas. Sin embargo, con buenas medidas posturales, ejercicio y cuidados específicos puedes lograr mantener a raya (o incluso evitar) ese característico dolor fulminante que suele afectar a una pierna y a la parte baja de la espalda.

¿Qué es un ataque de ciática?

El dolor de ciática es, después del lumbago, uno de los más frecuentes. Sucede cuando, por inflamación o algún otro motivo, se comprimen las raíces nerviosas del nervio ciático, que comienza en la columna vertebral y se extiende hacia las piernas, donde se divide en dos ramas que continúan hasta los pies.

El nervio ciático es el más largo y ancho de todo el cuerpo –en algunos puntos de su recorrido llega a medir hasta 1,5 cm de grosor–. Su gran tamaño lo hace particularmente sensible a sufrir compresión en algún punto de su recorrido, lo cual desencadena lo que se conoce como un ataque de ciática.

¿Qué produce la ciática?

En el 90% de los casos la ciática está provocada por una hernia discal en la que se comprime la raíz nerviosa. Otras causas pueden ser el estrechamiento del canal vertebral (la estenosis), o también cuando los agujeros por donde salen los nervios raquídeos de la columna vertebral se estrechan debido a un proceso degenerativo.

Pero los hábitos cotidianos también pueden influir. Pasar muchas horas sentado y la falta de ejercicio van debilitando la musculatura lumbar y abdominal, y esto aumenta el riesgo de sufrir dolor ciático.

¿QUÉ TRATAMIENTOS EXISTEN?

Se pueden prescribir fármacos como relajantes musculares, antiinflamatorios o corticoides intramusculares. 

En casos rebeldes se puede necesitar opioides menores y neuromoduladores. También se pueden realizar medidas intervencionistas como infiltraciones epidurales, caudales y radiculares.

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