Disfunción eréctil

Los problemas de erección son habituales y pueden afectar a hombres en todos los momentos de su vida. Es fundamental superar el tabú en torno a ellos para poder hacerles frente y resolver sus posibles causas de cara a poder disfrutar de una sexualidad placentera y saludable.

¿En qué consiste la impotencia?

Para que la penetración sea posible, es imprescindible que el pene alcance una erección. Esta se produce cuando en respuesta a un estímulo sexual, la sangre llena los cuerpos cavernosos del pene y las venas se comprimen, impidiendo que salga de estos. De esta forma, el pene aumenta su tamaño y dureza, permitiendo el coito.

Se considera que existe una disfunción eréctil si, de forma habitual, se tienen problemas para conseguir o mantener la erección el tiempo suficiente como para completar una relación sexual satisfactoria.

Factores que pueden causar disfunción eréctil

La impotencia se relaciona con otras enfermedades, tanto porque la causen como porque puedan tener un origen común con esta.

La diabetes aumenta en un 50% el riesgo de padecerla. También los problemas circulatorios como la hipertensión o el colesterol elevado pueden causar problemas de erección. Por otra parte, un déficit de testosterona podría generar dificultades para alcanzar o sostener la erección.

La salud mental es también fundamental para una vida sexual sana. Problemas de estrés, ansiedad o depresión, así como problemas de pareja o de autoestima pueden ser origen de estos problemas y deben atajarse de raíz, más allá de resolver el síntoma, que, en este caso, supondría la disfunción eréctil.

Una vida saludable, evitando la obesidad, el tabaco o el alcohol, y practicar ejercicio con regularidad, reduce las posibilidades de padecer impotencia y mejora el pronóstico una vez que esta se ha producido.

¿Cuándo acudir al médico?

Puesto que en una relación sexual puede haber numerosos factores que impidan alcanzar o sostener la erección, debemos distinguir cuándo los síntomas pueden indicar un problema de salud y requerir ayuda médica o psicológica.

Si las dificultades se mantienen durante al menos tres meses, los profesionales de la salud pueden realizar cuestionarios sobre la erección, como el test IIEF-5 (índice internacional de la función eréctil), y realizar pruebas adicionales para descartar problemas circulatorios y hormonales u otras enfermedades, como la diabetes o el exceso de colesterol, que podrían tener la impotencia como síntoma.

Tratamientos para la impotencia

Aunque existen medicamentos ampliamente conocidos para atajar estos problemas, su uso entraña riesgos por la cantidad de efectos secundarios que pueden plantear: desde trastornos circulatorios hasta priapismo, el extremo opuesto de la disfunción eréctil, en el que la erección se mantiene incluso después de que desaparezca la excitación.

Por ello, cualquier tratamiento para la impotencia debe estar supervisado por un médico.

¿Sabías que…?

  • En estudios médicos internacionales se ha encontrado evidencias de que más del 50% de los hombres mayores de 40 años se han visto afectados por disfunción eréctil. En España, al menos el 25% de ellos reporta haber tenido problemas de este tipo.
  • A pesar de que la impotencia se asocia a la edad avanzada y, desde luego, esta es un factor de riesgo, no es una parte natural del envejecimiento y por tanto a cualquier edad se pueden tomar medidas para mejorar la salud sexual.

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