Dislexia

La dislexia es la dificultad que presentan algunas personas para aprender a leer y a escribir. Aunque quien la padece no presenta ningún tipo de trastorno visual o motriz, esta situación les genera una grave problemática a la hora de relacionarse en su día a día. Su detección precoz en la infancia es fundamental.  

Dislexia

Por Blanca Rodríguez Ayala, Medicina general

¿Qué es la dislexia?

Se trata del trastorno neuropsicológico más frecuente de la niñez, caracterizado por la dificultad para comprender la lectura, distinguir algunas letras y memorizar textos.

Es un trastorno del aprendizaje que genera mucha frustración en el niño al ver limitado su desarrollo de aprendizaje en el colegio con relación al de sus compañeros de clase.

¿Cuáles son los síntomas de la DISLEXIA?

La dislexia se caracteriza porque el niño, antes de su etapa escolar:

  • Comienza a hablar tarde.
  • Su vocabulario no es muy extenso.
  • El aprendizaje de nuevas palabras le cuesta.
  • Confunde sílabas que suenan de forma parecida.
  • Muestra dificultad para aprender canciones o para identificar los colores y los números.

Un claro ejemplo es la pronunciación: confunde murciélago con murciégalo, cuadro con cruado...

  • Cuando va al colegio, muestra dificultad para comprender lo que le dicen, su ritmo de lectura es lento para su edad, le cuesta identificar palabras nuevas e incluso deletrearlas y su pronunciación no es buena.
  • Tarda mucho en realizar tareas relacionadas con la lectura y la escritura, y cuando le formulan preguntas le supone gran esfuerzo contestarlas fluidamente.

Existe un Test para detectar la dislexia en cuestión de minutos llamado Dytective, una aplicación gratuita que, además, mejora las habilidades relacionadas con la lectura y la escritura.

¿Cómo afecta la dislexia a los niños?

Quien sufre dislexia evita las actividades que conllevan leer, generándoles una gran frustración al no poder participar como el resto de sus compañeros en clase.

  • La dislexia en niños habitualmente desemboca en un retraimiento hacia los padres, hacia los amigos y hacia los profesores, con una actitud tendente a la agresividad y a los problemas de conducta.

Pero no solo los niños padecen dislexia.

¿Cómo afecta la dislexia en los adultos?

Si durante la infancia no se trata, o el resultado no es del todo satisfactorio, el problema puede persistir en la edad adulta e incluso agravarse, añadiendo a todo lo anterior:

  • Aparición de dolores de cabeza al leer.
  • Problemas de organización, dificultad para encontrar trabajo o imposibilidad para iniciar unos estudios superiores.
  • Sentimientos de culpa, inseguridad, baja autoestima, déficit de atención y tendencia a la ansiedad.
  • Problemas para las relaciones sociales e incluso dificultad a la hora de distinguir la izquierda y la derecha, que se traducen en dificultades educativas, económicas y sociales.

¿Cómo se trata la dislexia?

El tratamiento de la dislexia se recomienda en la edad infantil, nada más detectarse, siendo las probabilidades de éxito muy elevadas antes de los 10 años.

Dado que cada niño lleva un ritmo diferente de aprendizaje, aun teniendo la misma patología, la terapia deberá ser siempre individualizada, no en grupo.

  • El método de elección para tratar la dislexia es enseñar al niño a leer y a escribir adaptándose a su ritmo de aprendizaje. En caso de que, por edad, ya sepa hacerlo, tendrá que aprender de nuevo en base a sus capacidades con ayuda de un pedagogo.
  • Es fundamental motivarle y fomentar su interés por el aprendizaje para evitar el fracaso, lo que hace muy importante la implicación de los padres y profesores. Leerle cuentos al niño es una forma muy buena de fomentar su interés por la lectura.

En el caso de la dislexia en adultos, la terapia resulta más compleja y se basa en una serie de ejercicios que pueden resultarles de gran utilidad:

  • Practicar la ortografía y la caligrafía, mucha lectura, comprensión lectora respondiendo a preguntas basadas en textos fáciles primero, y más complejos después, realizar dictados...
  • Es importante que, en la etapa adulta, e incluso antes, se trabaje el aspecto emocional acudiendo a un psicólogo que les ayude a reforzar su estima y a superar sus debilidades y sus miedos.
  • Existen sesiones grupales muy efectivas que enseñan a los disléxicos a hablar en público, comparten experiencias que les reconfortan al ver que no están solos, y fomentan la lectura.

A tener en cuenta sobre la dislexia

  • No es una discapacidad, quien lo sufre no tiene ningún tipo de minusvalía, ni tampoco está relacionada con un coeficiente intelectual ni alto ni bajo.
  • Suele ser hereditaria por lo que no es raro ver a varios miembros de una misma familia con algún tipo de dificultad en el aprendizaje.
  • Las madres que fuman, beben, toman drogas o sufren una infección durante el embarazo, aumentan las posibilidades de alterar el desarrollo cerebral del feto y, por tanto, el riesgo de dislexia aumenta.
  • Los niños con dislexia están expuestos a una mayor probabilidad de sufrir TDAH (Trastorno de déficit de atención con hiperactividad), lo que dificultaría más el tratamiento debido a la hiperactividad que presentan y a la dificultad para mantener la atención.

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