Enfermedad de Crohn

Bajo el concepto de Enfermedad Inflamatoria Intestinal se engloba a un grupo de enfermedades caracterizadas por ser procesos inflamatorios, de causa desconocida, que afectan de forma crónica al intestino. Entre estas entidades encontramos a la enfermedad de Crohn.  

¿Qué es la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn es una afectación inflamatoria de tipo crónico y autoinmune del tubo digestivo que evoluciona de forma recurrente, con brotes, que puede afectar desde la boca hasta el ano, aunque su localización más frecuente es la porción más distal del intestino delgado y la proximal del intestino grueso.

Aparece con igual frecuencia en ambos sexos y a menudo en miembros de la misma familia. La mayoría de las personas desarrollan la enfermedad antes de los 30 años, aunque un grupo reducido de pacientes pueden presentar el primer brote entre los 50 y los 70 años.

No se conoce con certeza la causa de la enfermedad, pero se cree que una alteración en el sistema inmunitario del enfermo hace que el intestino reaccione de forma exagerada frente a agentes ambientales, de la dieta o infecciosos.

El tabaquismo, la toma de anticonceptivos y el estatus socioeconómico son algunos de los factores que parecen contribuir al desarrollo de la enfermedad, así como de sus agudizaciones.

¿Cuáles son los síntomas de la Enfermedad de Crohn?

La sintomatología más frecuente en la enfermedad de Crohn es:

  • Diarrea crónica (a veces con sangre).
  • Dolor abdominal de tipo cólico.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso
  • Falta de apetito.

La enfermedad se manifiesta en forma de brotes, con síntomas que pueden durar días o semanas. Es característica la cronicidad de las molestias, su curso recurrente y la fluctuación de su intensidad. La recuperación completa es muy rara.

Se desconoce qué desencadena los episodios y qué determina la gravedad de los mismos.

Posibles complicaciones

Las personas con enfermedad de Crohn pueden presentar complicaciones relacionadas con la inflamación intestinal como:

  • Obstrucción intestinal.
  • Perforación intestinal.
  • Abscesos abdominales.
  • Fístulas.
  • Fisuras anales.
  • Cáncer de colon.

Y también pueden presentar complicaciones en otras partes del cuerpo, aunque no existan molestias gastrointestinales al mismo tiempo, como:

  • Cálculos biliares.
  • Malabsorción de nutrientes.
  • Infecciones de las vías urinarias.
  • Cálculos renales.
  • Amiloidosis (depósitos de proteína amiloide en varios órganos)
  • Inflamación de articulaciones.
  • Inflamación de distintas partes de los ojos.
  • Llagas en la boca.
  • Nódulos inflamados en la piel de los brazos y las piernas.

DiagNÓSTICO de la Enfermedad de Crohn

Se puede sospechar la existencia de enfermedad de Crohn en una persona con dolores abdominales de repetición y diarrea, especialmente si existen antecedentes familiares de enfermedad de Crohn o antecedentes de problemas perianales.

También se puede sospechar en presencia de inflamación de las articulaciones, los ojos o la piel y, en niños, si existe retraso del crecimiento.

No existen pruebas de laboratorio específicas para identificar la enfermedad de Crohn, aunque el análisis de sangre suele mostrar anemia, aumento anómalo del número de glóbulos blancos, baja concentración de albúmina y otros signos de inflamación como una velocidad de sedimentación globular elevada o un nivel elevado de proteína C reactiva.

Si existe diarrea, será necesario analizar las heces para descartar cuadros de infección.

En personas con intenso dolor abdominal se realizan tomografías computerizadas o resonancias magnéticas del abdomen para descartar complicaciones (obstrucciones, abscesos, fístulas…) u otras causas de dolor abdominal. También puede ser necesaria la práctica de radiografías con o sin contraste a lo largo de la evolución de la enfermedad.

Cuando existe poco dolor y, en caso de diarrea, suele ser necesaria la práctica de colonoscopias con biopsias, aunque es una prueba que no permite el diagnóstico si la enfermedad se limita al intestino delgado.

La enfermedad de Crohn no tiene cura y se caracteriza por presentar recidivas leves o graves, pocas o frecuentes. Con un tratamiento adecuado los enfermos pueden realizar una vida activa y productiva, aunque un 10% de los enfermos sufren discapacidades relacionadas con la enfermedad o con sus complicaciones.

Tratamiento de la enfermedad de Crohn

La llegada de los medicamentos biológicos hace ya dos décadas ha supuesto un antes y un después para la enfermedad de Crohn permitiendo que muchos enfermos puedan disfrutar de una vida digna: sin dolor, sin las molestias de las diarreas y sin sufrir las complicaciones que provoca el uso continuado de corticoides.

En el manejo de la enfermedad se utilizan diversos fármacos para reducir la inflamación y aliviar los síntomas:

  • Los fármacos antidiarreicos y antiespasmódicos, que se usan para aliviar los espasmos abdominales, retorcijones y la diarrea.
  • Los aminosalicilatos que permiten tratar la inflamación.
  • El uso de corticosteroides, que reduce la fiebre, la diarrea y el dolor, y que mejora el apetito y la sensación de bienestar.
  • Los fármacos inmunomoduladores que son fármacos que disminuyen las acciones del sistema inmunitario. Se usan cuando el enfermo no responde a otros tratamientos. Son especialmente útiles para mantener largos períodos de remisión.
  • Los fármacos biológicos también son moduladores del sistema inmunitario y se utilizan en casos moderados y graves de la enfermedad, cuando no se ha respondido a otros tratamientos, para tratar enfermos con fístulas y para mantener la respuesta cuando la enfermedad es difícil de controlar.
  • Antibióticos de amplio espectro.
  • Probióticos.

Dieta para la enfermedad de Crohn: ¿Qué se puede comer?

No existen estudios clínicos que demuestren que una dieta sea mejor que otra para el manejo de la enfermedad de Crohn.

Sin embargo, debido a las dificultades de absorción que se producen por la inflamación intestinal, es muy importante asegurar una dieta completa y equilibrada, que permita un estado nutricional adecuado.

Cuando la enfermedad de Crohn afecta a niños debe asegurarse una terapia nutricional que ayude a estimular el crecimiento.

Los consejos dietéticos que se ofrecen son, en general:

  • Durante los brotes evitar los alimentos que no se toleren reiteradamente.
  • En las fases de remisión del brote, una alimentación normal, saludable y equilibrada.
  • Evitar comidas copiosas, distribuyendo los alimentos en 5 o 6 tomas más pequeñas.
  • Comer con calma, masticando bien los alimentos.
  • Individualizar la dieta sin eliminar los alimentos que se toleren bien, ya que un exceso de restricciones puede causar malnutrición.
  • Evitar comidas grasas y carnes fritas, embutidos, picantes y condimentos en general.
  • Evitar una dieta rica en residuos (fibra) en las fases agudas.
  • Salvo que sea bien tolerada, se recomienda una dieta baja en lactosa.
  • Aumentar la ingesta de líquidos.
  • Evitar el consumo de carnes rojas priorizando el consumo de carnes blancas y pescado.

Por otro lado, es muy importante evitar el consumo de tabaco.

Tratamiento quirúrgico

Se debe considerar la cirugía para los pacientes con mala respuesta al tratamiento médico, en aquellos que sufren complicaciones o en quienes no presentan un buen cumplimiento del tratamiento.

La cirugía puede ser necesaria:

  • En caso de colitis aguda grave, o con signos o síntomas de perforación inminente o confirmada.
  • En estenosis que no son factibles de dilatación endoscópica.
  • En fístulas, en abscesos, y otros procesos penetrantes que no responden a un tratamiento médico adecuado.
  • En hemorragias gastrointestinales cuando no es posible utilizar técnicas endoscópicas y/o de radiología intervencionista y el paciente está inestable.
  • En pacientes con displasia (alteración del tejido) puede ser necesaria la práctica de una escisión por vía endoscópica o bien por vía quirúrgica.
  • Cuando no hay respuesta al tratamiento, puede ser necesaria la resección quirúrgica del segmento afectado.

En el tratamiento quirúrgico de la enfermedad de Crohn debe considerarse siempre la utilización de las técnicas menos invasivas.

En el tratamiento postquirúrgico puede ser necesario continuar con el tratamiento médico ya sea para tratar la enfermedad activa residual o bien para mantener la remisión de la misma.

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