Esclerosis Múltiple

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central (sistema que está constituido por el cerebro y la médula espinal) y que afecta principalmente a adultos jóvenes, especialmente mujeres.  

¿Qué es la Esclerósis Múltiple?

El sistema nervioso es un conjunto complejo de células que supervisan y controlan todas las funciones y actividades de nuestro organismo.

Lo hacen a través de la conducción de estímulos nerviosos a lo largo de sus neuronas, que poseen una estructura denominada vaina de mielina, sustancia que ayuda a proteger sus estructuras y a transmitir los impulsos eléctricos de manera rápida y eficiente.

En la esclerosis múltiple se produce una desmielinización, una pérdida de mielina que se distribuye en forma de placas por todo el sistema nervioso central, dando lugar a una alteración de la conducción nerviosa y a la aparición de muy distintos síntomas.

¿Cuáles son las causas de la Esclerosis Múltiple?

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad de causa desconocida en la que se han estudiado distintos factores inmunológicos implicados. Se considera una patología autoinmune y neurodegenerativa.

Se acepta que se desarrolla en personas con predisposición genética en las que han incidido distintos factores ambientales de riesgo, que pueden influir tanto en su aparición, como en su evolución y/o en su pronóstico.

Entre los factores de riesgo conocidos, se incluye:

  • Haber sufrido determinadas enfermedades infecciosas.
  • Disponer de niveles bajos de vitamina D.
  • Estar sometidos a baja exposición solar.
  • Presentar alteraciones en la flora intestinal o no tener un estilo de vida saludable.

Síntomas de la Esclerosis Múltiple

Los síntomas más frecuentes de la Esclerosis Múltiple son:

  • Alteraciones de la sensibilidad, en forma de hormigueos o adormecimiento de las extremidades. Es bastante característica la sensibilidad al calor que empeora cuando se incrementa la temperatura corporal.
  • Visión borrosa, visión doble.
  • Debilidad, sensación de fatiga y otros síntomas motores como paresia.
  • Ataxia, que se caracteriza por la falta de coordinación en la realización de movimientos voluntarios.
  • Dolor.

Es tanta la variedad de síntomas que pueden aparecer, que a la Esclerosis Múltiple también se la conoce como la “enfermedad de las mil caras”.

DIAGNÓSTICO DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Es una enfermedad con una sintomatología muy variada, que viene definida tanto por la localización de las zonas afectadas por pérdida de mielina, como por el número de zonas dañadas.

¿Qué pruebas diagnósticas deben realizarse?

El diagnóstico de la Esclerosis Múltiple es fundamentalmente clínico, y aunque se basa en el historial médico del paciente y en una exhaustiva exploración neurológica, resulta imprescindible realizar varias pruebas diagnósticas, como una resonancia magnética, el estudio del líquido cefalorraquídeo y/o la realización de pruebas neurofisiológicas, para descartar la presencia de otras enfermedades.

  • En la resonancia magnética se pueden observar imágenes sugestivas de lesiones desmielinizantes.
  • En la punción lumbar y el estudio posterior del líquido cefalorraquídeo se pueden detectar alteraciones que, aunque no son exclusivas, son bastante características.
  • En las pruebas neurofisiológicas también se pueden objetivar daños de la mielina.

El diagnóstico final no es posible hasta que se documentan varios episodios de agudización y remisión de la enfermedad, con afectación en diversas localizaciones del sistema nervioso central.

TIPOS DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE

A pesar de la heterogenicidad de la enfermedad, se diferencian cuatro posibles formas/tipos de presentación de la misma:

  1. Síndrome Clínico Aislado (SCA): se trata de un primer episodio con signos y síntomas propios de un trastorno desmielinizante del Sistema Nervioso Central, que se recupera de forma rápida y parcial o completamente.
  2. Esclerosis Múltiple Remitente Recurrente (EMRR): es la forma más común de la enfermedad (85% de los casos). Pueden aparecer síntomas en cualquier momento, que duran de semanas a meses, alternados con períodos de resolución completa o parcial.
  3. Esclerosis Múltiple Secundaria Progresiva (EMSP): aparece 10-20 años después de la anterior. Entre un 30-70% (según el estudio) de los pacientes con EMRR evolucionan a esta forma clínica, en la que existe un empeoramiento progresivo de la discapacidad, con o sin recidivas ocasionales y fases de remisión poco importantes.
  4. Esclerosis Múltiple Primaria Progresiva (EMPP): Un 10-15% de los pacientes con Esclerosis Múltiple, presentan este tipo, en la que la enfermedad se inicia de forma insidiosa, no experimentan brotes, y presenta un curso en el que los síntomas empeoran gradualmente desde el inicio, con una progresión rápida de la discapacidad.

Esta clasificación es la que permite sospechar cuál puede ser la evolución de la enfermedad y valorar un posible tratamiento.

Tratamiento de la Esclerosis Múltiple

En la actualidad no existe un tratamiento disponible para la Esclerosis Múltiple y los que se prescriben van dirigidos a modificar el curso de la enfermedad, o bien a tratar los síntomas y/o las secuelas que van apareciendo. El tratamiento adecuado incluye tanto fármacos, como tratamiento rehabilitador, como la prescripción de hábitos de vida saludables.

Entre los fármacos que se usan actualmente, podemos diferenciar:

  1. Los fármacos conocidos como tratamientos modificadores de la enfermedad, que son fármacos cuya actividad ha demostrado ser efectiva para reducir la inflamación del Sistema Nervioso Central, y que han evidenciado una alteración de la historia natural de la enfermedad. Existe una larga lista de fármacos autorizados con esta finalidad, y su indicación se establece de forma individualizada, valorando caso a caso.
  2. En el tratamiento de los brotes suele ser necesario el uso de corticoides, potentes antiinflamatorios que ayudan a acortar la duración de los brotes, aunque no se ha demostrado que modifiquen la evolución a largo plazo de la enfermedad.
  3. Para el tratamiento de los síntomas de la Esclerosis Múltiple, pueden ser necesarios muchos fármacos distintos, que deben ser usados con mucha precaución, teniendo muy en cuenta los beneficios y los riesgos asociados, para no empeorar síntomas intentando mejorar otros. Los fármacos más usados en este sentido, son los dirigidos a mejorar la fatiga, problemas de visión, rigidez, dolor, problemas intestinales, alteraciones en la micción, cambios cognitivos y alteraciones sexuales.

Tratamiento de rehabilitación de la Esclerosis Múltiple

El tratamiento rehabilitador ha demostrado mejorar claramente la discapacidad en el enfermo/a de Esclerosis Múltiple, por eso debe formar parte del abordaje terapéutico desde el inicio, y debe incluir tanto el trabajo físico, como el trabajo cognitivo y el emocional.

Es recomendable personalizar el tratamiento e incluir a la familia en el mismo.

Hábitos de vida saludables

En los últimos años, distintas líneas de investigación han generado una gran cantidad de conocimiento sobre la participación de la dieta y de otros hábitos de vida sobre la aparición de la Esclerosis Múltiple y sobre cómo el control de estos podría llevar a una disminución significativa de la incidencia o progresión de la patología.

  • Realizar ejercicio físico, comer de forma sana, variada y equilibrada, evitar el sobrepeso/obesidad, dejar de fumar, no consumir alcohol, mejorar los niveles de vitamina D, mantener una buena calidad de la flora intestinal, evitar el estrés y conseguir un sueño reparador han demostrado ser esenciales tanto para mejorar la calidad de vida de los enfermos de Esclerosis Múltiple como para evitar que se manifieste en personas genéticamente predispuestas a sufrir la enfermedad.

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