Gastritis

La gastritis es una inflamación de la mucosa interna del estómago. Las causas pueden ser muy variadas: infecciones, estrés, lesiones, fármacos, alcohol, trastornos del sistema inmunológico...

Gastritis

Tipos de gastritis

El estómago es un órgano importante en el proceso de la digestión. Realiza una variedad de funciones entre las que se incluyen la de hacer de almacén y exponer a los alimentos al ácido que secreta, y la de ejercer de barrera para evitar el paso de microorganismos al intestino, por lo que la mucosa gástrica está sometida constantemente al ataque de diversos agentes, y si conserva su integridad, es gracias a un complejo sistema que le proporciona defensa y reparación.

Cuando se produce daño en la mucosa gástrica es debido al excesivo tiempo de permanencia del factor o factores agresivos y/o por la falta de capacidad de regeneración de la mucosa. Es solo entonces cuando aparece la gastritis.

Existen dos tipos de gastritis en función de la gravedad de la lesión de la mucosa:

  • La gastritis erosiva, en la que se produce inflamación y desgaste (erosión) de la mucosa gástrica.
  • La gastritis no erosiva, en la que se producen diferentes grados de inflamación con alteración de la mucosa que aparece atrofiada o transformada en otro tipo de tejido (metaplasia).

Causas de la gastritis

En la aparición de la gastritis intervienen múltiples factores: infecciones, estrés debido a una enfermedad grave, lesiones, consumo de fármacos, alcohol o trastornos del sistema inmunológico.

  • Las principales causas de gastritis erosiva son el consumo de alcohol, el estrés, o el consumo de sustancias irritantes como la aspirina u otros antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, diclofenocao…). Otras causas, son la enfermedad de Crohn, la radiación (por tratamientos de radioterapia), las infecciones por bacterias y virus (como el citomegalovirus) o las lesiones directas (por ejemplo, al insertar una sonda nasogástrica).
  • La principal causa de gastritis no erosiva es la infección por Helicobacter pylori.
  • Las gastritis de origen infeccioso no causadas por el H. pylori son poco frecuentes, y aparecen en personas que han tenido una enfermedad prolongada o una afectación del sistema inmunitario (como por ejemplo, enfermos de cáncer o personas que toman fármacos inmunosupresores).
  • Las gastritis por estrés aparecen en personas con enfermedades o lesiones repentinas.
  • En las gastritis atróficas se produce un adelgazamiento importante de la mucosa gástrica, que supone una pérdida de muchas de las células productoras de ácido y enzimas. Aparece en personas con defectos autoinmunes, en la infección crónica por H pylori, o tras cirugía gástrica.

Infección por H. Pylori

La infección por H. pylori es la causa más frecuente de gastritis y de úlcera gastroduodenal en todo el mundo. Es una infección muy común y aumenta con la edad.

H. pylori se encuentra en las heces, la saliva y la placa dental, por lo que se transmite de persona a persona con facilidad entre familias y entre personas que viven recluidas en residencias u otras instalaciones.

  • Prácticamente todas las personas infectadas desarrollan gastritis, que puede afectar a todo el estómago o a la parte inferior (antro).
  • Con el tiempo puede derivar en gastritis erosiva e incluso en úlcera gástrica. La infección a largo plazo aumenta el riesgo de cáncer de estómago.

La infección por H. pylori se detecta a través de pruebas del aliento y análisis de muestras de heces, o bien en una muestra de la mucosa gástrica obtenida en una endoscopia gástrica.

El tratamiento debe incluir el uso de un inhibidor de la bomba de protones que disminuya la producción de ácido del estómago, y el uso de varios antibióticos.

Tras el tratamiento debe confirmarse la erradicación del H. pylori repitiendo las pruebas de aliento o de heces.

SÍNTOMAS: LA DISPEPSIA GÁSTRICA

Las gastritis, en general, no causan síntomas. Si aparecen, dependen de la causa y suelen consistir en dolor o malestar, náuseas, o vómitos, problemas que se conocen como dispepsia o indigestión.

La dispepsia se manifiesta como un dolor o malestar localizado en la parte superior del abdomen. Es una sensación que suele describirse como flatulencia, plenitud (saciedad), retortijones o ardor de estómago.

COMPLICACIONES DE LA GASTRITIS

Las gastritis pueden evolucionar y producir:

  • Hemorragias. Si la hemorragia es leve y lenta, la persona puede no notar más síntomas que un color negruzco en las heces (debido a la sangre digerida); y si la hemorragia es rápida, la persona puede vomitar sangre o hacer sangre en las heces.
  • Úlceras. Las gastritis pueden evolucionar formando úlceras en la mucosa gástrica, con el riesgo de perforación de las mismas.
  • Estrechamientos o estenosis. Cuando las gastritis evolucionan lentamente, se producen fenómenos de cicatrización y las salidas del estómago pueden estrecharse ocasionando náuseas intensas y vómitos frecuentes.

En las gastritis atróficas las células de la mucosa gástrica disminuyen y se afecta la absorción de vitamina B12 pudiendo aparecer un cuadro de anemia. La anemia también puede aparecer si existen complicaciones hemorrágicas, en este caso, sin embargo, por pérdida de hematíes.

En un pequeño porcentaje de casos de gastritis atrófica, la mucosa gástrica puede transformarse en otro tipo de tejido (metaplasia), y si evoluciona, un porcentaje pequeño de estos casos, puede derivar en un cáncer gástrico.

DIAGNÓSTICO

La sospecha de gastritis aparece si existe dispepsia, y generalmente no se requiere de pruebas diagnósticas. Sin embargo, si existen dudas en el diagnóstico o si los síntomas no desaparecen con el tratamiento, puede ser necesaria la práctica de una endoscopia gástrica.

TRATAMIENTO

Independientemente de la causa de gastritis, los síntomas se pueden aliviar con sustancias que neutralicen o reduzcan la producción de ácido gástrico, así como interrumpiendo el uso de fármacos que causen los síntomas.

  • En síntomas leves el uso de antiácidos suele ser suficiente. Como antiácidos tenemos el hidróxido de aluminio, el hidróxido de magnesio y el carbonato de calcio, todo ellos fármacos que se venden sin receta médica, pero como pueden alterar la absorción de otros fármacos, no deberían usarse sin consejo sanitario.

Cuando no es suficiente, pueden usarse medicamentos que reduzcan la producción de ácido:

  • Bloqueantes de la histamina (famotidina, cimetidina, ranitidina…)
  • Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol, lansoprazol, esomeprazol, rabeprazol).

A veces puede ser necesario también el uso de sucralfato si debe favorecerse la cicatrización, o también un tratamiento de erradicación de H. pylori si está presente.

En gastritis con complicaciones pueden ser necesarios otros tratamientos como suplementos de iones o vitaminas, endoscopia intervencionista o cirugía.

Recomendaciones nutricionales

En general se recomienda evitar aquello que puedan facilitar la aparición de acidez:

  • No fumar ni consumir alcohol.
  • Evitar consumir café, grasas, chocolate, té, menta, cítricos y bebidas con gas.
  • Reducir el peso si se padece obesidad o sobrepeso.
  • No usar ropas o cinturones que opriman el abdomen.
  • Hacer comidas ligeras y frecuentes.
  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibras.
  • Cenar al menos 2 horas antes de acostarse.

Si existe clínica de meteorismo (gases), asociada:

  • Disminuir el consumo de alimentos más flatulentos: col, coliflor, alcachofas, rábanos, cebolla…
  • Beber poco líquido durante las comidas, y sin gas.
  • Comer lentamente, masticando los alimentos.
  • Evitar los caramelos y los chicles.
  • No hacer ruidos deglutorios al beber.

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