Gonorrea

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae, una bacteria aérobica, gramnegativa, que se hospeda en humanos y que afecta a diferentes tipos de mucosas, preferentemente la uretra en el hombre, y el cuello uterino en la mujer, aunque puede infectar también al recto, la garganta, las membranas que recubren la parte frontal del ojo (la conjuntiva y la córnea), e incluso piel, articulaciones y corazón.

La gonorrea es una enfermedad infecciosa muy frecuente que casi siempre se transmite por contacto sexual vaginal, oral o anal. También puede transmitirse en el parto, si la madre está infectada.

La probabilidad de transmisión de una mujer afectada a un hombre está alrededor del 20% tras un episodio de coito vaginal sin condón; sin embargo, la probabilidad de contagio de un hombre a una mujer o de un hombre a un hombre es mucho mayor.

Los datos epidemiológicos muestran un incremento continuo y alarmante de los casos de gonorrea, en los últimos años, siendo los hombres los más afectados (casi la mitad de los diagnósticos de gonorrea informados se diagnosticaron entre hombres que tienen sexo con hombres).

Síntomas de la Gonorrea

El período de incubación de la infección es de 3 a 5 días (entre 1 y 20 días), pero su período de transmisibilidad puede durar meses o años, especialmente en los casos asintomáticos.

En general esta infección produce mayor sintomatología en hombres, aunque algunos solo presentan síntomas mínimos. Los síntomas más frecuentes son:

  • Las molestias en la uretra y posteriormente la aparición de dolor al orinar, secreción de pus por el pene y frecuente urgencia de orinar.
  • La punta del pene se observa enrojecida e hinchada y si las bacterias se extienden hacia el epidídimo también se puede hinchar el escroto que resultará doloroso a la palpación.

Entre el 10 y el 20% de las mujeres infectadas no tienen ningún síntoma o sólo muestran síntomas muy leves, por lo que suelen ser diagnosticadas en las revisiones ginecológicas o cuando se ha diagnosticado a la pareja.

  • Algunas mujeres solo sienten molestias genitales, con secreción purulenta en la vagina, pero otras presentan síntomas más severos, como necesidad imperiosa de orinar y dolor en la micción.
  • Si la bacteria se propaga, puede producirse salpingitis (inflamación de las trompas), con dolor en la zona abdominal baja, sobre todo durante las relaciones sexuales, o bien peritonitis o enfermedad inflamatoria pélvica (con mayor riesgo de infertilidad o de embarazos ectópicos).

La gonorrea rectal no suele causar síntomas, pero puede motivar deposiciones dolorosas, estreñimiento, picores rectales, sangrado y secreciones anales.

En la afectación gonorreica de la garganta no aparecen síntomas salvo dolor de garganta.

La conjuntivitis gonocócica se produce por contacto de los ojos con secreciones infectadas, suele ser bilateral cuando el contagio se produce en el parto. Actualmente se realiza profilaxis a los recién nacidos para evitar la infección. Si no se trata rápidamente, puede dar lugar a ceguera.

Aunque es muy poco frecuente, cuando la infección se propaga a otras partes del organismo, a través de la sangre, pueden aparecer síntomas en piel y articulaciones.

Las personas afectadas presentan fiebre, sensación de malestar, artritis en una o más articulaciones (las articulaciones están hinchadas, enrojecidas, calientes, hipersensibles y muy dolorosas) y pequeñas manchas rojas en la piel, generalmente en brazos y piernas, dolorosas. También puede afectar al corazón.

La presencia de una infección gonocócica, no ocular, en un niño o niña, obliga a sospechar abusos sexuales.

Cómo es el diagnóstico de la gonorrea

El diagnóstico se realiza mediante el estudio de secreciones. Si la secreción es obvia, se recoge una muestra y se identifica la bacteria en el laboratorio. La muestra debe obtenerse siempre de la zona afectada (uretra, garganta, recto, líquido articular…).

También pueden realizarse pruebas de alta sensibilidad en orina, muy adecuadas en enfermos asintomáticos o en pacientes que no muestran predisposición a proporcionar muestras de fluidos de los genitales.

En cualquier caso, dado que las enfermedades de transmisión sexual suelen ir acompañadas, es importante aprovechar el momento del diagnóstico para detectar otras enfermedades como la sífilis, la infección por HIV o la presencia de clamidias en las muestras de sangre y de fluidos genitales obtenidos.

Dado el elevado porcentaje de procesos gonorreicos asintomáticos, es importante realizar pruebas diagnósticas de detección en personas sin síntomas pero con riesgo elevado de contraer la infección:

Mujeres no embarazadas con elevado riesgo:

  • Menores de 24 años y sexualmente activas.
  • Con antecedentes de  enfermedad de transmisión sexual.
  • Que participan en actividades sexuales de riesgo.
  • Con arejas sexuales que participan en actividades sexuales de riesgo.
  • Mujeres embarazadas en la primera visita prenatal y, si presenta factores de riesgo, también en el tercer trimestre.

Hombres heterosexuales con elevado riesgo:

  • Con varias parejas sexuales.
  • Ingresados en centros para adolescentes, centros especializados o centros penitenciarios.

Hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres:

  • Si han mantenido relaciones en el último año.
  • Si tienen un infección por VIH.
  • Si tienen parejas sexuales múltiples.
  • O si la pareja tiene parejas sexuales múltiples.

Tratamiento de la gonorrea

El tratamiento actual de la gonorrea se realiza con una única inyección intramuscular del antibiótico ceftriaxona, además de una única dosis del antibiótico azitromicina por vía oral que, además de permitir la eliminación de las clamidias presentes habitualmente en los pacientes con gonorrea, refuerza el efecto terapéutico de la ceftriaxona.

Actualmente existe preocupación en la prevención y control de la enfermedad, por el incremento de resistencias a la azitromicina que se está detectando, y que puede comprometer el tratamiento exitoso de la gonorrea.

En caso de formas clínicas con diseminación, el tratamiento debe realizarse por vía endovenosa o intramuscular de forma hospitalaria.

Los pacientes con gonorrea deben mantener abstinencia sexual hasta que se termine el tratamiento, para evitar contagiar a la pareja.

Prevención de la gonorrea

Para prevenir la gonorrea así como otras enfermedades de transmisión sexual deben adoptarse una serie de medidas:

  • Uso habitual y correcto del preservativo.
  • Evitar prácticas sexuales de riesgo.
  • Diagnóstico rápido y tratamiento lo más rápido posible de la infección.
  • Identificación de los contactos sexuales con personas infectadas.

Todas las parejas sexuales que hayan mantenido contactos sexuales en los últimos 60 días con un enfermo de gonorrea deben someterse a pruebas de detección de la gonorrea y de otras enfermedades de transmisión sexual, y en el caso de que sean positivos, realizar tratamiento.

Si en las parejas sexuales se ha producido contacto en las dos últimas semanas, debe administrarse tratamiento sin esperar el resultado de las pruebas.

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