Hipotiroidismo

 El hipotiroidismo es el conjunto de signos y síntomas que aparecen cuando disminuye la producción y secreción de las hormonas tiroideas, tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), por parte de la glándula tiroides.

Hipotiroidismo

Por la Dra. Rita Sahún Font, licenciada en Medicina y Cirugía

¿Qué es el hipotiroidismo?

El tiroides es una glándula situada en la parte anterior del cuello, responsable de la secreción de las hormonas tiroideas: T4 y T3. Estas hormonas regulan aspectos importantes del crecimiento, el desarrollo y las funciones de las células y órganos de nuestro organismo a lo largo de toda la vida.

Las hormonas tiroideas cumplen un papel relevante en los procesos metabólicos básicos.

Su secreción está controlada por otra hormona, la hormona tirotropa (TSH), segregada por la hipófisis (glándula situada en la base del cerebro), cuya función es promover y estimular la función y secreción del tiroides.

Este control se realiza en forma de una retroalimentación negativa: cuando la secreción de T4 y T3 disminuye, se estimula la secreción de TSH; y al revés, cuando la secreción de T4 y T3 aumenta, se frena la secreción de TSH.

En el control de la secreción de hormonas tiroideas, también interviene el hipotálamo (estructura cerebral) segregando la hormona liberadora de tirotropina (TRH). La TRH regula la cantidad de TSH producida.

Cuando realizamos un análisis de sangre para estudiar la función tiroidea, el aumento de TSH sugiere que la función tiroidea está disminuida, y viceversa.

Cuando la función tiroidea está patológicamente disminuida, aparece el hipotiroidismo, y cuando la función tiroidea está patológicamente incrementada, el hipertiroidismo.

Los valores de TSH se vinculan con las cifras circulantes de T4 y no con las de T3. Esto es de gran importancia, porque a veces se pueden encontrar niveles bajos de T4 acompañados de TSH elevado sin afectación de la T3, ni signos de hipotiroidismo, como suele ocurrir en el inicio de una disminución de la función tiroidea.

La hormona más sensible para valorar una hipofunción tiroidea desde su inicio es la determinación de la TSH.

LA IMPORTANCIA DEL YODO

El yodo es el elemento fundamental para la síntesis de las hormonas tiroideas e ingresa en el organismo a través de los alimentos y el agua. Los requerimientos diarios son pequeños, pero si la ingesta se mantiene baja durante mucho tiempo, puede ocurrir una disminución de la síntesis hormonal.

El yodo adecuado en la dieta es esencial para la función normal de la glándula tiroides. En los países desarrollados, la enfermedad de tiroides por déficit de yodo ha sido casi eliminada debido a los aditivos de yodo en la sal y los alimentos.

Si se sigue una dieta equilibrada no es necesario tomar suplementos de yodo. De hecho, el exceso de consumo puede llevar a desarrollar un hipertiroidismo.

La glándula tiroides tiene su propio mecanismo de regulación destinado a limitar la cantidad de yodo que capta y la cantidad de hormona que sintetiza.

Así puede controlar la secreción hormonal en situaciones de aumento brusco de disponibilidad de yodo, como ocurre cuando se absorbe a través de la piel cuando se usan antisépticos (povidona yodada), o se ingieren medicamentos que contienen yodo, o existe una mayor exposición como al realizar estudios radiológicos con contrastes radio-opacos.

Tipos de HIPOTIROIDISMO

El hipotiroidismo puede aparecer a cualquier edad, pero es más frecuente en adultos mayores. Puede ser:

  • Hipotiroidismo primario: por un trastorno en la glándula tiroides.
  • Hipotiroidismo secundario: por un trastorno en las glándulas reguladoras de la glándula tiroides.

El hipotiroidismo primario se produce por enfermedad de la glándula tiroides, y se caracteriza por el aumento de la hormona TSH. Suele ser causado por una alteración de la inmunidad (la causa principal es padecer la tiroiditis de Hashimoto), o también puede estar provocado por un tratamiento con yodo, cirugía de tiroides o tratamiento excesivo con determinados fármacos.

Suele acompañarse de alteraciones estructurales de la glándula tiroides como el bocio.

La deficiencia de yodo puede provocar hipotiroidismo congénito (al nacer). Defectos hereditarios enzimáticos también pueden causar hipotiroidismo.

El hipotiroidismo secundario se desarrolla cuando en el cerebro se produce una cantidad insuficiente de TSH o de TRH.

También definimos un cuadro clínico conocido como hipotiroidismo subclínico en el que se observa un incremento de concentraciones de TSH en pacientes sin síntomas o con mínimos síntomas de hipotiroidismo, y con concentraciones normales de T4. Este cuadro es bastante frecuente, sobre todo si existe una tiroiditis de Hashimoto.

signos y síntomas del hipotiroidismo

En el hipotiroidismo se produce una afectación de muchos órganos distintos y por ello multitud de manifestaciones:

  • Metabólicas: intolerancia al frío, aumento de peso (sobretodo por la retención de líquidos y por la disminución del metabolismo), baja temperatura corporal.
  • Neurológicas: olvidos, rampas en las manos y los pies, enlentecimiento de los reflejos.
  • Psiquiátricas: cambios en la personalidad, depresión, demencia o psicosis en casos severos.
  • Dermatológicas: edema facial; mixedema (edema producido por la infiltración de sustancias mucosas en la piel, típica del hipotiroidismo); cabello seco, escaso y grueso; piel seca, gruesa, escamosa y áspera; alteración de la pigmentación de las palmas y plantas de las manos; macroglosia (lengua de gran tamaño).
  • Oculares: edema alrededor de los ojos y párpados caídos.
  • Gastrointestinales: estreñimiento.
  • Ginecológicas: periodos menstruales con sangrado anormalmente intenso o prolongado o amenorrea (una mujer que ha tenido ciclos menstruales normales deja de tener sus periodos).
  • Cardiovasculares: enlentecimiento de la frecuencia cardíaca, cardiomegalia (dilatación del corazón que se observa en los estudios diagnósticos).
  • Otras: derrames de la pleura o abdominales, ronquera, lentitud al hablar…

En el hipotiroidismo secundario los signos y síntomas pueden diferir.

Existe una forma grave de hipotiroidismo, que aparece en presencia de hipotiroidismo de larga duración, no tratado, que amenaza la vida del paciente y se denomina coma mixedematoso.

DIAGNÓSTICO

La medición de la concentración en sangre de la hormona TSH es la prueba más sensible para el diagnóstico del hipotiroidismo:

  • En el hipotiroidismo primario, la hipófisis no está alterada y no se inhibe por retroalimentación, con lo que la concentración de TSH siempre está elevada, mientras que la concentración de T4 es baja.
  • En el hipotiroidismo secundario, las concentraciones séricas de T4 y TSH están generalmente bajas.

Muchos pacientes con hipotiroidismo primario tienen concentraciones circulantes normales de T3, lo que puede deberse a la estimulación continua de la tiroides defectuosa por la TSH, por eso la concentración sérica de T3 no es sensible para detectar hipotiroidismo.

Los pacientes suelen presentar anemia e incremento del colesterol.

TRATAMIENTO del hipotiroidismo

Hay diversos preparados de hormonas tiroideas para el tratamiento de reposición, aunque se usa preferentemente la L-tiroxina en dosis de 75 a 150 mcg por vía oral, una vez al día.

La dosis varía en función de la edad, el índice de masa corporal, la absorción y la presencia de otras enfermedades.

Además de los pacientes con hipotiroidismo clínico, también deben ser tratados:

  • Los pacientes con concentraciones séricas de TSH > 10 mU/L, aunque no presenten síntomas, porque tienen una elevada probabilidad de progresar a hipotiroidismo clínico durante los siguientes 10 años, con riesgo, además, de tener hipercolesterolemia y aterosclerosis.
  • En aquellos con concentraciones de TSH entre 4,5 y 10 mU/L, resulta razonable realizar una prueba con L-tiroxina si el paciente presenta algún síntoma de hipotiroidismo inicial (p. ej., cansancio, depresión).
  • También debe indicarse terapia con L-tiroxina en mujeres embarazadas y en las que planean quedar embarazadas, para evitar los efectos nocivos del hipotiroidismo sobre el embarazo y el desarrollo fetal.
  • En los pacientes con hipotiroidismo secundario no debe administrarse L-tiroxina hasta asegurar una secreción adecuada de cortisol.

Alimentación y dietas para personas con hipotiroidismo

No existe evidencia de que determinadas dietas mejoren la función tiroidea en personas con hipotiroidismo. Una vez más, una dieta equilibrada es la mejor opción.

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