Infección de orina

Hablamos de infección de orina cuando se produce una infección en algún punto a lo largo de las vías urinarias, que están formadas por una serie de estructuras cuya finalidad es la de recoger de todo el organismo las sustancias de desecho, resultantes de los procesos que permiten el mantenimiento de la vida, y eliminarlas.

Infección de orina

Vías urinarias

Las estructuras que están implicadas en las vías urinarias son:

  • Los riñones, encargados de filtrar la sangre y fabricar la orina. Cada riñón dispone de una capa externa donde se concentran la mayoría de las células especializadas en eliminar las toxinas de la sangre (nefronas); una médula renal, interna, donde se recogen las sustancias de desecho y se forma la orina; y una pelvis renal, en forma de embudo a la salida del riñón, donde se recoge la orina
  • Los uréteres, que son dos largos conductos que recogen la orina de cada riñón y la llevan a la vejiga urinaria.
  • La vejiga urinaria es como una bolsa elástica en la que se almacena la orina que llega de forma continua por los uréteres. Cuando está llena, se ponen en marcha mecanismos para proceder a la micción, expulsando la orina al exterior, a través de la uretra.
  • La uretra es el conducto que comunica la vejiga urinaria con el exterior, mide unos 3 cm en la mujer y unos 20 cm en el hombre. Dispone de un músculo en forma de anillo (esfínter) que es necesario abrir para poder miccionar.

La orina está formada por sales minerales, toxinas y agua. En las personas sanas no suele contener bacterias ni otros microorganismos, y aunque la uretra puede contener alguna bacteria no suelen causar infección.

¿Qué causa la INFECCIÓN URINARIA?

Los microorganismos acceden habitualmente a las vías urinarias desde el exterior a través de la abertura de la uretra, el pene en el hombre o la vulva en la mujer, y ascienden hasta la vejiga, e incluso hasta los riñones.

Menos frecuentemente, pueden llegar a los riñones a través de la sangre, en estos casos los riñones suelen ser los órganos más afectados.

Las bacterias son los microorganismos que mayoritariamente causan infecciones urinarias, aunque algunos virus, hongos y parásitos también pueden provocarlas.

Más del 85% de dichas infecciones las causan bacterias procedentes del intestino o de la vagina. El 80% por la bacteria Escherichia coli.

CLASIFICACIÓN de las infecciones de orina

Las infecciones de las vías urinarias constituyen la segunda causa de infecciones más frecuentes, después de las respiratorias. Son una enfermedad muy frecuente entre las mujeres, con un incremento de la incidencia a partir de la adolescencia, coincidiendo con el inicio de las relaciones sexuales y el embarazo.

Clásicamente diferenciamos dos tipos de infecciones urinarias, altas o bajas, según el lugar de las vías urinarias afectadas:

  • Las bajas incluyen las infecciones de la vejiga (cistitis) o de la uretra (uretritis), y las prostatitis (infección de la próstata).
  • Las altas, las infecciones de los riñones (pielonefritis).

Actualmente, el concepto de infección urinaria define a un conjunto de síndromes clínicos (conjunto de síntomas que se presentan juntos y son característicos de una enfermedad o de un cuadro patológico determinado), distinguidos entre sí por la zona afectada y los síntomas asociados:

  • Bacteriuria asintomática.
  • Cistitis aguda no complicada.
  • Cistitis aguda complicada.
  • Infección urinaria recurrente.

¿QUÉ ES LA bacteriuria asintomática?

La bacteriuria asintomática es un trastorno en el que existen bacterias en una muestra de orina, recogida correctamente, en cantidades superiores a las consideradas como normales, pero no se producen ni síntomas ni signos de infección de orina.

Es una enfermedad frecuente en ciertos grupos de personas, como las que presentan una sonda urinaria durante un período prolongado, pero no suele tratarse salvo que exista riesgo de complicaciones como en el embarazo (donde el vaciado de la vejiga está afectado) u otros procesos patológicos (reflujo ureteral, trasplante renal …).
Se diagnostica a través de un cultivo de orina.

¿QUÉ ES LA cistitis aguda?

La cistitis es la inflamación de la vejiga. Es muy frecuente entre las mujeres, especialmente en mujeres jóvenes activas sexualmente.

  • Se manifiesta como una necesidad de orinar frecuentemente y de forma imperiosa, con ardor o sensación dolorosa durante la micción.
  • Estos síntomas suelen evolucionar durante varias horas o un día, causando incluso una incontinencia de orina, especialmente en las personas de edad avanzada. La fiebre es poco frecuente.

Factores de riesgo

  • En las mujeres, la uretra corta y la proximidad de ésta con la vagina y con el ano, facilita el ascenso de microorganismos, principalmente bacterias, a través de la uretra.
  • Las relaciones sexuales también predisponen a ello, por el movimiento repetido, que facilita el ascenso de las bacterias, o por el uso de espermicidas que altera la flora vaginal.
  • En la menopausia, la disminución de los estrógenos provoca un adelgazamiento de los tejidos vaginales y vulvares facilitando la aparición de cistitis repetidas.
  • En los hombres, como el recorrido de la uretra es más largo, los microorganismos suelen ser expulsados más fácilmente a través de la orina y las cistitis son menos frecuentes. Suelen ser más frecuentes las prostatitis, a partir de las cuales se originan cistitis y uretritis.
  • La presencia de determinadas circunstancias como un embarazo, cálculos renales, estrechamientos de la uretra o manipulaciones de las vías urinarias (sondas, manipulaciones quirúrgicas) provocan cistitis agudas complicadas.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de una cistitis se realiza a partir de los síntomas y de un análisis de orina.

  • En algunos casos puede ser necesaria la práctica de un cultivo de la orina con el fin de identificar el número y tipo de microorganismo presente, sobre todo en infecciones recurrentes, y otras veces, incluso deben realizarse otras pruebas diagnósticas para identificar la causa de la cistitis o la presencia de complicaciones.

La cistitis se trata con antibióticos.

  • El tipo de antibiótico y la duración del tratamiento debe decidirse en función de las enfermedades asociadas que presenta el enfermo, y de las posibilidades de que aparezcan complicaciones.
  • Al tratamiento puede asociarse analgésicos para ayudar a controlar los síntomas hasta que los antibióticos controlen la infección.

¿Qué podemos hacer para evitar las cistitis?

Tomar líquidos de forma abundante puede ayudar a prevenir la cistitis porque la acción de lavado de la orina arrastra las bacterias hacia fuera de la vejiga.

  • También parece que limpiarse de adelante hacia atrás y evitar el uso de ropa interior ajustada y no transpirable son medidas que ayudan a las mujeres a prevenir las infecciones en la vejiga.
  • En mujeres con tendencia a desarrollar infecciones de la vejiga después de las relaciones sexuales es posible que se les recomiende tomar una dosis de antibióticos inmediatamente después del coito, así como evitar los espermicidas y el uso del diafragma, y orinar tan pronto como sea posible después del coito.
  • Las mujeres menopáusicas con infecciones frecuentes de vejiga y atrofia vaginal, pueden ayudarse con el uso de cremas de estrógeno aplicadas en la vulva o con óvulos estrogénicos vaginales.

Varios estudios recientes también promueven el uso de complementos nutricionales a base de D-manosa, arándanos rojos, vitamina C y probióticos, como ayuda en el tratamiento y prevención de las infecciones de orina.

En este caso, los productos utilizados deben contener concentraciones adecuadas de sustancias activas, y deben utilizarse de forma prolongada. No son de utilidad en caso de existir una vejiga neurógena (la persona carece de control vesical debido a una afección cerebral, de la médula espinal o de los nervios).

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