Lupus

Aunque no es lo habitual, nuestro sistema de defensas (sistema inmunitario) puede fallar, por alguna razón no conocida hasta la fecha, y no diferenciar las células “malas”, que es a las que debe eliminar en condiciones normales para librarnos de las enfermedades, de las “buenas”, propias del organismo, atacándolas y provocando la aparición de diversas patologías, entre ellas, el lupus.

¿Qué es?

Se dice que es una enfermedad multisistémica, por tener la capacidad de afectar a varios órganos y sistemas a la vez, y de tipo autoinmune, por ser el propio sistema inmunitario el que provoca los daños al agredir a las células sanas del cuerpo.

Existen diferentes tipos de lupus, siendo el más conocido y habitual el lupus eritematoso sistémico (LES), que afecta a los diversos órganos y sistemas, en mayor o menor medida, y de forma más o menos grave. El lupus es crónico, no tiene cura, pero sí existen períodos libres de enfermedad, sin síntomas, intercalados con otros con afectación, lo que viene a denominarse como “curso en brotes”.

Sus señales

Su diagnóstico es difícil, dado que no existe una prueba concreta para su detección. Además, puede manifestarse de varias formas y en diferentes partes del organismo en función de dónde se encuentren las células dañadas, generando confusión con otras muchas enfermedades. Al evolucionar de una forma lenta, es más complicado dar con ella.

Los síntomas son innumerables, por lo que no se puede crear un listado específico, pero sí destacar los más frecuentes:

Dolor e inflamación en las articulaciones, dolores musculares, cansancio extenuante que aparece con el mínimo esfuerzo, pérdida de peso, hinchazón en los pies y en la cara (sobre todo alrededor de los ojos), fiebre, erupciones en la piel de color rojizo que suelen verse principalmente en las mejillas adoptando forma de mariposa, úlceras bucales y nasales, color blanco o azulado en los dedos cuando hace frío, caída del pelo, dolor torácico al respirar profundamente, reacción exagerada al sol por sensibilidad a éste y, en casos más graves, convulsiones.

¿Cómo me puede afectar?

Hasta un 80-90% de quienes tienen lupus pueden llevar a cabo una vida normal con una esperanza de vida similar al resto si están bajo estricto control médico, dejando muy lejos la creencia de que es una patología irremediablemente mortal.

Sin embargo, las formas graves provocan la aparición de síntomas en varias localizaciones, como los vasos sanguíneos, la piel, el riñón, el corazón, el pulmón e incluso el cerebro, lo que puede resultar incapacitante para la persona, llegando a provocar verdaderos problemas en su día a día, hasta para realizar adecuadamente las actividades habituales de su vida diaria.

Al manifestarse en brotes, existen períodos en los que se está libre de enfermedad pudiendo llevar una vida sin limitaciones. Durante estos brotes pueden aparecer los mismos síntomas que en ocasiones previas pero también darse otros nuevos.

Cómo se trata

El problema para instaurar un tratamiento efectivo es que aún no se conoce la causa que lo origina, por lo que la terapia se encamina a prevenir los brotes y tratar rápidamente los síntomas cuando surgen con el fin de evitar un daño mayor. Lo primordial para que el paciente pueda encontrarse mejor es dar medicación para disminuir la inflamación y paliar el dolor con AINES, corticoides, inmunosupresores... Al tratarse de un proceso crónico, quien enferma lo hace para siempre aunque tenga épocas libres de sintomatología.

Los fármacos los debe recetar única y exclusivamente el médico a título individual para cada persona teniendo en cuenta que, como sabemos, hay diferentes tipos de lupus y varias escalas de gravedad.

¿Por qué se produce?

Aunque se desconoce su causa, parece que influyen diversos factores en su aparición, como el sexo (siendo más habitual en la mujer en edad fértil, posiblemente por la acción de los estrógenos), la raza (más frecuente en afroamericanas y en asiáticas), el medioambiente (luz ultravioleta, infecciones…), o la acción de algunos medicamentos tomados de forma prolongada (antibióticos, anticonvulsivos...). Por el momento no se sabe si también podría existir un componente hereditario.

Aunque no hay evidencias científicas confirmadas al 100%, parece que el lupus está relacionado con situaciones de estrés mantenido.

Se aconseja evitar el sol y utilizar factor de protección elevado cuando se vaya a salir a la calle y llevar una dieta sana y equilibrada en estos pacientes.

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