Miopía

Si te cuesta trabajo distinguir los objetos a lo lejos, o los ves borrosos, es muy probable que tengas miopía: 1 de cada 3 personas menores de 45 años tienen este problema.

¿Por qué se produce?

Cuando la luz que entra en el ojo se enfoca delante de la retina, en lugar de sobre ella, como en un ojo normal, o detrás de ella, como en un ojo hipermétrope, tenemos problemas para distinguir los objetos más lejanos: se trata de miopía.

Este problema puede deberse a causas genéticas que determinan la configuración del ojo, haciéndolo más largo de lo normal o generando una córnea o un cristalino más potentes. Pero también existen causas ambientales que propician la aparición de miopía.

¿Cómo prevenirlo?

En los casos congénitos lo fundamental es detectar los síntomas de manera precoz, para poder corregirlos y evitar que la graduación aumente.

Sin embargo, en aquellos que tienen relación con factores externos, podemos evitarlos para cuidar nuestra visión: la fatiga visual, la escasa iluminación o la tendencia a acercarnos demasiado a las pantallas contribuyen a desarrollar miopía.

La miopía patológica o magna es superior a 6 dioptrías y tiene que ver con la excesiva longitud del ojo. Esto puede producir problemas degenerativos en la retina y comprometer seriamente la visión, por lo que el seguimiento frecuente por el oftalmólogo es fundamental para evitar otros problemas mayores, como glaucoma o desprendimiento de retina.

¿Cómo se trata la miopía?

La forma más frecuente de enfrentarse a la miopía es el uso de gafas o lentillas (lentes de contacto).

En las personas con alta graduación o con un estilo de vida muy activo suele valorarse la intervención quirúrgica, en la que un láser modifica la forma de la córnea para asegurar que la luz se enfoca en el punto adecuado dentro del ojo. También pueden implantarse lentes intraoculares con el mismo objetivo.

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