Pie de atleta

Se denomina pie de atleta o tiña del pie a una infección por dermatofitos (hongos) de la piel de los pies. Es una de las dermatomicosis más frecuentes, y guarda una estrecha relación con la sudoración excesiva y el uso de calzado oclusivo, que facilita el crecimiento del hongo.

Dra. Rita Sahún Font, licenciada en Medicina y Cirugía

Hongos

Los hongos son un importante reino caracterizado, entre otras cosas, por su imposibilidad para sintetizar hidratos de carbono, necesarios para la obtención de energía, mediante fotosíntesis, hecho que les obliga a adoptar un modo de vida parasitario o saprófito.

La mayoría de los hongos que desarrollan micosis (enfermedades producidas por hongos) suelen ser saprofitos del individuo, y conviven con el ser humano sin causar ninguna enfermedad hasta que determinadas condiciones les permiten/obligan a comportarse como patógenos.

La tiña del pie es una de las dermatomicosis con mayor prevalencia e incidencia que existe, y guarda una estrecha relación con la sudoración excesiva y el uso de calzado oclusivo, que facilita el crecimiento del hongo.

Formas clínicas

Se describen 4 formas clínicas, que pueden presentarse solas o combinadas:

  • Tiña hiperqueratósica crónica, causada habitualmente por el Trichophyton rubrum, que produce un patrón de lesión característico, manifiestándose con descamación y engrosamiento de las plantas de los pies, y que suele extenderse más allá de la superficie plantar, en una distribución "en mocasín". Debe diferenciarse de otros procesos como una maceración de la piel por hiperhidrosis, de una dermatitis de contacto e incluso de una psoriasis.
  • Tiña intertriginosa crónica, caracterizada por la presencia de erosión, enrojecimiento y descamación de la piel existente entre los dedos o por debajo de ellos, y que afecta con mayor frecuencia a los 3 últimos dedos.
  • Tiña aguda ulcerativa, causada habitualmente por la variedad T. mentagrophytes, y que suele iniciarse en el tercer y cuarto espacios interdigitales, extendiéndose en sentido lateral y hacia el dorso o la superficie plantar del arco. Estas lesiones entre los dedos suelen macerarse y presentar bordes descamados. Con mucha frecuencia da lugar a complicaciones con infecciones bacterianas secundarias, celulitis (infección de la piel) y linfangitis (afectación de los canales linfáticos).
  • Tiña vesiculoampollar, en la que aparecen vesículas en las plantas que acaban uniéndose y formando ampollas. Es la forma menos frecuente de tiña del pie, y es el resultado de un brote de tiña de los pies interdigital. Los factores de riesgo incluyen el calzado ajustado y el calor y humedad ambientales.

Diagnóstico

El diagnóstico suele realizarse a partir del examen clínico y de la revisión de los factores de riesgo o, ante la duda, a través del examen del raspado de lesiones con un preparado húmedo con hidróxido de potasio, que facilita la detección de hongos a través de un microscopio.

En el diagnóstico de la tiña del pie debe hacerse siempre el diagnóstico diferencial con otras patologías como el eccema dishidrótico, la psoriasis, o la dermatitis de contacto alérgica.

Tratamiento

El tratamiento más inocuo para la tiña del pie son los antimicóticos tópicos, pero con este tratamiento la recurrencia es frecuente, y suele requerir de un tratamiento prolongado.

Las alternativas, que proporcionan una respuesta más duradera, son los antimicóticos orales, como el itraconazol (200 mg por vía oral 1 vez al día durante 1 mes o 200 mg 2 veces al día 1 semana por mes durante 1 a 2 meses) o la terbinafina (250 mg por vía oral 1 vez al día durante 2 a 6 semanas).

El uso concomitante de antimicóticos tópicos y orales puede ayudar a disminuir las recurrencias.

La reducción de la humedad en los pies y en el calzado es necesaria para evitar las recurrencias. También es importante el uso de calzado transpirable o calzado que permita dejar los dedos al aire libre, y el cambio frecuente de calcetines, sobre todo durante los meses de calor.

Las lesiones entre los dedos deben secarse bien después del baño.

También se recomienda el uso de agentes desecantes: talcos antimicóticos (como el  miconazol), violeta de genciana, baños con solución de Burow  y solución de cloruro de aluminio al 20 a 25% por la noche durante una semana y luego 1 a 2 veces por semana según sea necesario.

Medidas preventivas

Ante una consulta sobre dermatomicosis, debe recomendarse siempre:

  • Mantener una buena higiene corporal.
  • Evitar el intercambio de ropa con otras personas y lavarla la ropa siempre de forma adecuada.
  • No compartir toallas o prendas que hayan estado en contacto directo con la piel de otras personas.
  • Evitar el uso de ropa fabricada con materiales poco transpirables.
  • Recomendar el uso de calcetines y zapatos que permitan la transpiración de los pies, para evitar una sudoración excesiva de los mismos.
  • Utilizar siempre zapatillas en lugares públicos, como piscinas, vestuarios o baños de hotel, tanto al bañarse como al ducharse.
  • Secar con mucho cuidado todos los pliegues cutáneos y las zonas del cuerpo más susceptible de permanecer húmedas porque facilita la infección por hongos.
  • Evitar andar descalzos en lugares públicos y sobre alfombras.
  • Como los animales domésticos pueden actuar como reservorios y agentes transmisores de hongos, exponer periódicamente a las mascotas a revisiones y en caso de presentar lesiones, realizar los tratamientos adecuados para evitar que se conviertan en transmisores de infecciones fúngicas.
  • Evitar la utilización de cosméticos fuertes (antiperspirantes, desodorantes, desinfectantes, etc.) y con ingredientes muy agresivos para la piel.
  • Extremar las medidas antifúngicas sobretodo en primavera y verano, épocas en las que las condiciones climatológicas favorecen la sudoración y el desarrollo de hongos.
  • Desinfectar y curar adecuadamente cualquier herida o excoriación cutánea, especialmente todas las que aparezcan en las extremidades inferiores.
  • Aplicar crema en el espacio interdigital tras el lavado y secado de los pies, con la idea de mantener la piel flexible y en correcto estado de hidratación. Una piel hidratada y sana es más resistente a las infecciones fúngicas. La crema tiene que absorberse antes de poner el calcetín y el calzado.