Sarampión

El sarampión es una infección vírica que aparece con mayor frecuencia en niños. Produce diversos síntomas similares al resfriado y una erupción de la piel característica. Se debe a la infección por un virus de la familia de los paramixovirus, y es una enfermedad muy contagiosa

Sarampión

Cómo se contagia sarampión

El virus se transmite a través de las secreciones procedentes de la nariz y de la boca, desde varios días antes hasta varios días después de la aparición de los síntomas. El contagio cesa una vez que la piel empieza a descamarse.

  • La transmisión típica se produce a través de las gotas respiratorias que se desprenden al toser y que permanecen en el aire por un tiempo limitado.
  • También puede diseminarse a través de pequeñas gotas aerosolizadas (aerosoles) que pueden mantenerse en el aire, e inhalarse, durante dos horas, en áreas cerradas.
  • El virus sobrevive un período muy corto sobre las superficies.


Durante el embarazo, si la madre está inmunizada, el feto está protegido. La inmunidad duradera se logra tras sufrir la infección o a través de la vacunación.
 

CÓMO SE MANIFIESTA

Los síntomas aparecen entre 7 y 14 días después de haberse contagiado con el virus.

  • El cuadro se inicia con fiebre, goteo nasal, tos seca y ojos enrojecidos, y con sensibilidad a la luz intensa.
  • Antes de aparecer la erupción típica de la enfermedad, pueden aparecer unos pequeños puntos rojos y brillantes con el centro blanco o azulado, conocidos como manchas de Koplik (son como granos de arena). Después aparece el dolor de garganta.
  • Entre 3 y 5 días después del inicio de los síntomas aparece una erupción en la piel, que provoca mucho picor.
  • La erupción empieza por delante y debajo de las orejas y a ambos lados del cuello, en forma de manchas irregulares, planas y rojas. En 1 ó 2 días la erupción se extiende hacia el tronco, brazos, palmas de las manos, piernas y plantas de los pies, tras lo cual empieza a desaparecer de la cara.
  • En el punto máximo de la enfermedad, la erupción es extensa, con fiebre que supera los 40ºC, y malestar general intenso.
  • Pasados entre 3 y 5 días de la erupción extensa, la fiebre desaparece, el enfermo mejora su sensación de malestar y el exantema desaparece, dejando un cambio de coloración de la piel, más marronácea, y luego se descama.

COMPLICACIONES DEL SARAMPIÓN

El sarampión puede complicarse con:

  • Neumonía. Un 5% de los enfermos pueden desarrollar una infección pulmonar por el virus del sarampión, incluso aunque se trate de una infección aparentemente leve. Esta neumonía es una causa frecuente de muerte.
  • Sobreinfección bacteriana con cuadros que pueden afectar al pulmón, la laringe, la tráquea, los bronquios y los oídos. Debe sospecharse la presencia de sobreinfección bacteriana si aparecen signos localizados acordes con la sospecha diagnóstica o si reaparece la fiebre o la postración.
  • Púrpura trombocitopénica aguda. Puede aparecer tras la resolución de la infección, con sangrados excesivos y moretones en la piel, debido a que el sarampión hace que desciendan los niveles de plaquetas en sangre.
  • Encefalitis. La infección del encéfalo (cerebro) aparece en 1 de cada 1.000-2.000 afectados por el virus del sarampión. Se presenta entre 2 días y 2 semanas después de la aparición de la erupción cutánea, con fiebre alta, dolor de cabeza, convulsiones y coma. Suele tener una evolución breve, con restablecimiento completo a la semana, o a veces prolongado, provocando un grave daño cerebral e incluso la muerte.  
  • Hepatitis transitoria. Durante la infección se puede producir una inflamación del hígado (hepatitis) y una diarrea pasajeras.
  • Panencefalitis esclerosante aguda. Esta es una complicación tardía, poco frecuente, que causa daño cerebral y provoca la muerte

 ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA EL SARAMPIÓN?

El diagnóstico del sarampión se basa en la presencia de los síntomas típicos de la enfermedad, la detección de manchas de Koplik y la aparición de la erupción cutánea característica.

La confirmación del virus con pruebas de laboratorio solo es necesaria para su registro de salud pública y para el control de los brotes. Todos los pacientes en los que se sospecha sarampión deben informarse al Departamento de Sanidad, incluso antes de la confirmación con pruebas específicas.
pronóstico del sarampión

En los niños sanos y bien alimentados el sarampión no acostumbra a ser grave. Sin embargo, según cifras de noviembre de 2020, publicados por la OMS, la mortalidad por sarampión en el mundo aumenta en un 50% de 2016 a 2019 y se ha cobrado más de 207.500 vidas en 2019.

El riesgo de muerte es mucho mayor en los países en vía de desarrollo. La desnutrición y la deficiencia de vitamina A pueden aumentar el riesgo de muerte por sarampión.

TRATAMIENTO

El tratamiento del sarampión es sintomático, incluso en presencia de complicaciones como la encefalitis.

Los pacientes hospitalizados deben tratarse con las precauciones adecuadas para contactos y de transmisión aérea.

Los pacientes que permanecen en casa, deben limitar el contacto con otras personas durante su enfermedad, sobre todo durante los 4 días después del inicio de la erupción.

  • El suplemento de vitamina A disminuye la tasa complicaciones asociadas. Como la hipovitaminosis A contribuye a aumentar la gravedad del sarampión, se recomienda tratar a todos los niños con sarampión con vitamina A. Debe administrarse la dosis adecuada (en función de la edad) por vía oral 1 vez al día durante 2 días. En los niños con deficiencia de vitamina A, debe repetirse una sola dosis adicional de vitamina A entre 2 y 4 semanas más tarde.
  • Para reducir la fiebre se administra paracetamol o ibuprofeno, y si aparece una infección bacteriana, se administra un antibiótico.

¿PODEMOS PREVENIR EL SARAMPIÓN?

Afortunadamente existe una vacuna que permite la inmunización activa frente al sarampión. En la mayoría de los países desarrollados, los niños reciben de forma sistemática una vacuna de virus vivos atenuados contra el sarampión, la parotiditis ya la rubéola. La vacuna confiere inmunidad duradera.

Se recomiendan dos dosis de la vacuna:

  • La primera dosis se recomienda entre los 12 y los 15 meses, pero puede usarse tan pronto como a los 6 meses durante los brotes epidémicos o antes de un viaje internacional.
  • La segunda dosis se administra entre los 4 y los 6 años. Los lactantes vacunados antes de los 12 meses requieren de 2 dosis adicionales después del año de edad.

La vacunación puede provocar una infección muy leve que no se contagia. Un pequeño porcentaje de vacunados puede presentar fiebre y exantema. Las reacciones con implicación del sistema nervioso son muy infrecuentes, y ha quedado bien demostrado que la vacuna del sarampión no es causa de autismo.

La vacuna del sarampión está contraindicada en enfermos con tumores malignos diseminados, enfermos con la inmunidad alterada. En caso de embarazo, fiebre o infecciones activas como la tuberculosis, debe retrasarse la vacunación.

La prevención de los contactos susceptibles de padecer la enfermedad puede realizarse con la administración de la vacuna en los 3 días posteriores a la exposición al virus. En caso de no ser posible, pueden administrarse inmunoglobulinas (anticuerpos que ayudan a proteger al individuo de la infección).

En caso de brote, los contactos susceptibles que no sean vacunados ni reciban inmunoglobulinas, deben aislarse hasta 21 días después del inicio de la erupción del último caso.