Tosferina

La tos ferina es una enfermedad muy contagiosa causada por una bacteria, la Bordetella pertussis, que afecta principalmente a niños y adolescentes. Es una enfermedad endémica en todo el mundo y afecta únicamente a los seres humanos.

Infección por tosferina

La infección por tosferina o por Bordetella Pertusis se transmite sobre todo a través de secreciones respiratorias provenientes de pacientes infectados, durante la fase de catarro o paroxística de la enfermedad.

La infección es muy contagiosa y afecta a más del 80% de los contactos cercanos. Generalmente no es contagiosa después de la tercera semana de infección, y la transmisión a través de artículos contaminados es infrecuente.

La tos ferina se está volviendo más frecuente a pesar de que se puede prevenir mediante vacuna. Esto parece ser debido a la pérdida de inmunidad de personas que han sido vacunadas y a las personas que niegan la vacunación de sus hijos.

Antes de la utilización masiva de vacunas, la tos ferina era una enfermedad que afectaba a los niños pequeños.

Actualmente se puede desarrollar la tos ferina a cualquier edad, aunque más de la mitad de los casos aparecen en adolescentes y adultos.

Los procesos más graves aparecen en niños menores de 2 años (con una mortalidad elevada en niños menores de 1 año) y en personas mayores.

La infección no confiere inmunidad natural para toda la vida, pero las reinfecciones suelen ser leves y habitualmente irreconocibles.

Síntomas

La enfermedad se inicia entre 1 y 2 semanas después de la exposición a las bacterias. Si no existen complicaciones, el proceso dura entre 6 y 10 semanas, evolucionando en 3 fases:

  1. Catarral: síntomas similares a los de un resfriado leve
  2. Paroxística: accesos fuertes de tos
  3. Convaleciente: recuperación gradual

Los síntomas de resfriado se inician de forma insidiosa, con estornudos, lagrimeo, goteo de la nariz, pérdida de apetito, apatía, tos nocturna muy molesta que gradualmente aparece por el día, y sensación de malestar general. Los pacientes pueden presentar afonía, aunque no suelen tener fiebre.

Al cabo de 10 a 14 días se inician los accesos de tos, que consisten en 5 o más golpes de tos violenta, forzada, seguidos por un silbido, conocido como gemido ferino (una inspiración prolongada, de alta frecuencia y profunda).

Solo la mitad de los afectados presentan este gemido ferino característico. Después del acceso de tos, la respiración se normaliza, pero poco después se produce un nuevo acceso de tos, y así sucesivamente.

Durante o después del paroxismo de tos, pueden expulsarse grandes cantidades de moco espeso.

En los niños más pequeños, los ataques de tos prolongados suelen ir seguidos de vómitos, y en los lactantes las crisis de ahogo y pausas en la respiración (apnea), puede ser más frecuentes que los silbidos.

Generalmente a las 4 semanas de inicio del cuadro, se inicia la etapa de convalecencia: los accesos de tos van desapareciendo gradualmente. La tos paroxística puede recurrir durante meses.

La mayoría de los niños con tos ferina se recuperan completamente, aunque lentamente.

Un 25% de los niños desarrollan neumonía y también son frecuentes las infecciones del oído (otitis media) y con poca frecuencia la tos ferina puede afectar el cerebro de los niños, causando convulsiones, confusión, lesión cerebral y discapacidad intelectual.

Diagnóstico

En la primera fase de la enfermedad es fácil confundir a la tos ferina con un resfriado o una bronquitis, la sospecha se presenta ante la presencia de la tos característica u otros síntomas.

El diagnóstico se confirma mediante el cultivo de una muestra de moco de la cara posterior de la nariz o de la garganta durante las fases catarral o paroxística.

La prueba más útil es la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) realizada sobre muestras de la nariz o de la garganta.

Las pruebas con anticuerpos de frotis nasofaríngeos permiten un diagnóstico preciso, pero no son tan sensibles como el cultivo. En las fases aguda y de convalecencia, las pruebas serológicas pueden ser útiles.

Tratamiento

El tratamiento se realiza con:

  • Tratamiento sintomático
  • Antibióticos

Los lactantes con síntomas graves deben ser ingresados y frecuentemente requieren de respiración asistida.  Suelen estar aislados hasta que los antibióticos se hayan administrado 5 días, y en una habitación tranquila y oscura para evitar los ataques de tos paroxística.

Los niños de más edad, con procesos leves, reciben tratamiento domiciliario con antibióticos. Deben ser aislados durante 4 semanas al menos, desde el inicio de los síntomas y hasta que estos desaparezcan.

Los antibióticos administrados en la etapa catarral pueden alivianar el cuadro. Una vez establecida la etapa paroxística, los antibióticos no suelen tener efecto clínico, aunque se recomiendan para limitar la diseminación.

Las antibióticos de elección, son:

  • Eritromicina 10 a 12,5 mg/kg por vía oral cada 6 h (máximo 2 g/día) durante 14 días.
  • Azitromicina 10 a 12 mg/kg por vía oral 1 vez al día durante 5 días.

La eficacia de los medicamentos para la tos es dudosa y no suelen emplearse.

Prevención

La vacuna contra la tos ferina forma parte del calendario de inmunización sistemático de la infancia. 

Se combina con la vacuna contra la difteria y el tétanos como DTaP en niños menores de 7 años y Tdap para adolescentes y adultos.

Se administran hasta 5 dosis a las edades de 2, 4 y 6 meses, con refuerzos a los 15 a 18 meses y a los 4 a 6 años.

La inmunización tiende a disminuir entre 5 y 10 años después de la administración de la última dosis, por lo que los expertos recomiendan una dosis de refuerzo única de Tdap para adolescentes de 11 a 12 años de edad y para adultos que nunca han recibido Tdap.

También se recomienda recibir una dosis de recuerdo durante cada embarazo.

¿Qué ocurre si soy contacto de un enfermo de tos ferina?

Se administran antibióticos a grupos de personas, hayan sido vacunadas o no, después de haber estado expuestas a una persona con tos ferina, dentro de los 21 días posteriores a la aparición de la tos en el paciente índice:

  • Lactantes menores de 12 meses de edad.
  • Mujeres en el tercer trimestre del embarazo.
  • Todas las personas con enfermedades que pueden empeorar con la tos ferina (como asma moderada a grave, enfermedad pulmonar crónica o trastornos inmunológicos)
  • Personas que tienen contacto cercano con bebés menores de 12 meses, mujeres embarazadas o personas con afecciones que pueden provocar enfermedades graves o complicaciones si se infectan.
  • Todas las personas en entornos de alto riesgo, que incluyan lactantes menores de 12 meses o mujeres en el tercer trimestre del embarazo (como ocurre en los centros de cuidado infantil, maternidades y unidades de cuidados intensivos neonatales).

Como medida preventiva, se administra a personas de todas las edades expuestas a la tos ferina el antibiótico eritromicina durante 7 a 14 días a dosis de 500 mg por vía oral 4 veces al día o 10 a 12,5 mg/Kg por vía oral 4 veces al día.

Antibióticos alternativos serían la clartitromicina y la azitromicina (sobre todo en lactantes menores de 1 mes).

Si los niños menores de 7 años han recibido menos de cuatro dosis de la vacuna y tienen contacto estrecho con alguien que sufre tos ferina, también deben vacunarse.