Zika

No es una enfermedad de reciente aparición, al contrario, el virus de Zika fue identificado por primera vez hace 70 años y, desde entonces, se han dado numerosas infecciones, casi siempre leves.

En el año 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de varios casos dispersos por todo el mundo con una afectación más grave y, por lo tanto, preocupante, lo que ha generado que ahora sea más conocida.

¿Qué es?

El Zika es un virus que provoca una infección que suele curarse sin problema y no deja secuelas.

Aunque su transmisor principal es el mosquito Aedes (que también transmite otras enfermedades como el Dengue y la fiebre amarilla), se ha visto que el contagio, además, es posible a través de la sangre, por contacto directo o mediante transfusiones, y del esperma, vía sexual. La mujer embarazada que contrae la enfermedad, al parecer, también puede transmitírsela a su futuro hijo durante la gestación.

Sus señales

Desde que se contrae la infección hasta que se manifiesta puede transcurrir algún tiempo, se dice que hasta 12 días, pero no está del todo claro. La clínica no es muy específica, pudiendo confundirse con cualquier otro tipo de infección. Suele iniciarse con febrícula o fiebre no muy alta, malestar general, dolores de músculos y articulaciones, ojos rojos (conjuntivitis), dolores de cabeza, erupciones en la piel tipo sarpullido, inflamación en las piernas y otras molestias digestivas como vómitos, diarrea y disminución del apetito, que duran una semana a lo sumo.

Se sospecha la infección en quienes presentan estos síntomas y han estado recientemente en zonas donde el virus es frecuente o han tenido contacto con otras personas que han viajado a lugares de riesgo como África y Latinoamérica. La confirmación la hace el médico mediante pruebas específicas de sangre y orina.

¿Cómo me puede afectar?

En personas sanas, no suelen producirse complicaciones y la infección cura sin secuelas, con la sensación de haber pasado una gripe. El mayor problema lo presentan las embarazadas ya que es un virus que, según se ha visto, puede transmitirse al feto y ser muy agresivo con él, llegando a ocasionarle lesiones graves y permanentes, como la microcefalia o disminución del tamaño de la cabeza con afectación del sistema neurológico, abortos espontáneos o muertes al nacimiento.

En los últimos casos detectados, se ha visto una enfermedad grave del sistema nervioso en algunas personas llamada Síndrome de Guillain-Barré y algún episodio de meningitis pero, como decimos, no es lo frecuente.

¿Cómo se trata?

Suele ser una enfermedad banal, leve, que no precisa tratamiento específico, solo control de los síntomas para que el paciente se encuentre mejor hasta su curación. No existe un medicamento específico para combatirlo y los antibióticos, lógicamente, no están indicados al tratarse de un proceso vírico. Aun no haciendo nada, se resuelve en unos días por sí sola.

No obstante, el reposo es fundamental para una temprana curación. La hidratación también es muy importante por lo que hay que ingerir agua, infusiones y caldos de manera frecuente y a pequeños sorbos durante la convalecencia con el fin de evitar que nos deshidratemos, sobre todo si hay vómitos.

Los analgésicos ayudan pues combaten el dolor y alivian la fiebre, pero está contraindicada la toma de AINES hasta confirmarse 100% el diagnóstico ya que podrían empeorar el cuadro si se tratase de otra enfermedad diferente (como el Dengue).

¿se puede prevenir?

Por el momento no hay vacunas que protejan del Zika por lo que la prevención es fundamental utilizando repelentes de insectos específicos que contengan DEET, uso de ropa de algodón de colores claros y que cubra la mayor parte del cuerpo, e instalación de mosquiteras y doseles en las camas en las zonas en las que es frecuente que habiten los insectos transmisores.

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