Por Charo Sierra, Directora de la Revista Saber Vivir

casa toxicos salud

El doctor Nicolás Olea es uno de los investigadores mundiales que más sabe de disruptores endocrinos. Lleva 23 años dando la voz de alerta sobre el uso excesivo de plásticos (de tóxicos) en nuestra vida.

Y, pese a que todas sus investigaciones confirman que nuestra salud se está resintiendo por ello, todavía no ha obtenido ni el interés que merece ni las soluciones por parte de las autoridades sanitarias europeas.

Es autor del libro 'Libérate de tóxicos' (RBA), una guía imprescindible para conocer y evitar estos contaminantes.

El peligro de los tóxicos del plástico

¿De dónde viene su interés por el efecto de los plásticos en nuestro organismo?

En el año 87, viendo que aquí las cosas no avanzaban, me fui a Estados Unidos para estudiar a fondo el cáncer de próstata y ahí empezó todo.

¿Qué ocurrió?

Algo muy curioso y sorprendente para mí: un día, en el centro donde trabajaba, llevé a analizar los sueros de unos pacientes y los resultados mostraron que todos, absolutamente todos, daban positivo en estrógeno.

Era imposible porque se trataba de pacientes masculinos y no era normal que hubiera tanta presencia de hormona femenina.

¿A qué se debía?

Estábamos desconcertados y en un primer momento mis colegas dijeron que las muestras debían haberse contaminado por error, pero seguí indagando y comprobé que todo era por los tubos de plástico que contenían esas muestras.

¿Los tubos de plástico eran los responsables?

Así es: la empresa que los fabricaba había añadido una sustancia química para que no se volvieran amarillos. Y la sustancia química en cuestión resultó ser bisfenol, altamente estrogénico.

La empresa que fabricaba los tubos de las muestras había añadido bisfenol, altamente estrogénico

Esa fue la primera demostración de que los plásticos modifican nuestro organismo. A partir de aquel año se comenzaron a hacer estudios y se hizo la declaración mundial de disruptores endocrinos.

cómo actúan los disruptores endocrinos

Pero ¿qué es un disruptor endocrino?

Son contaminantes ambientales. Una vez en nuestro organismo (o en el de animales) jaquean a nuestras hormonas y se hacen pasar por ellas.

¿Cómo se lleva a cabo este proceso?

Así se entenderá enseguida. Estamos formados por millones de células (somos organismos multicelulares) que se comunican entre sí usando mensajeros químicos naturales: el ovario se comunica con la mama a través de dos mensajeros, el estrógeno y el estradiol; la glándula tiroides con el cerebro a través de la hormona tiroidea...

Son contaminantes ambientales que al entrar en el organismo actúan como hormonas

Pues bien, lo que hacen los químicos de laboratorio, los disruptores, es bloquear esos mensajeros y hacerse pasar por ellos, con lo que nuestro cuerpo se altera.

Pero en la naturaleza también hay sustancias así...

Es verdad, fitoestrógenos como la soja, por ejemplo. Pero fíjate que las tortugas llevan 260.000 años comiendo fitoestrógenos y no enferman porque, al ser naturales, pueden –y podemos– metabolizarlos. El problema surge cuando se trata de una sustancia química creada artificialmente.

¿El culpable último es en realidad el petróleo?

¡Efectivamente! Todos los disruptores endocrinos que hemos estudiado en los 23 años que llevo investigando son derivados del petróleo. ¡Todos!

Sus nombres son raros (bisfenol A, ftalatos, benzofenona, canfeno...), pero están por todas partes, en las gafas que nos compramos, en el revestimiento de los muebles, en las pinturas de nuestras paredes, en muchas latas de comida y en las cajas de pizzas que nos traen calentitas a casa, en el papel y plásticos reciclados y en la ropa de fibras acrílicas (poliéster, tergal o nailon).

cómo afectan a la salud los disruptores

¿Cómo afecta a nuestra salud esa exposición continua?

Provocan trastornos comunes: infertilidad, síndrome metabólico (obesidad, diabetes, colesterol e hipertensión al mismo tiempo), cáncer, hipotiroidismo y falta de vitamina D.

La exposición continuada a esos químicos puede provocar obesidad y trastornos de la tiroides

¿Incluso en la vitamina D influye? ¿Por qué?

Cualquier sistema hormonal, cualquier tipo de hormona –y la vitamina D lo es aunque la llamemos vitamina– puede ser jaqueada, alterada, por estos químicos.

Y lo consigue interrumpiendo a su mensajero: el colesterol. Él es el que logra que fabriquemos vitamina D cuando nos exponemos al sol, pero si lo bloquean, eso ya no es posible. Eso explica que en España, el país del sol, haya tantas personas con déficit de vitamina D.

¿Nuestro organismo será capaz de frenar esos efectos?

No lo sabemos, quizá sí acabe encontrando la manera de no enfermar por exponerse a esas sustancias químicas.

Pero el coste, mientras eso llega, va a ser muy alto: serán muchas las generaciones que estén enfermas o se sentirán mal (cansadas, con sobrepeso...) y no sabrán por qué.

Puedes encontrar su libro aquí

Claves del dr. olea para protegerte de los plásticos

  • Compra a granel. Evita adquirir los alimentos que van en bandejas de poliuretano, envueltas en film de polietileno que guardamos en una bolsa de polipropileno. Todo es plástico, todo es disruptor endocrino.
  • Lleva tu propia bolsa. Aunque sea de plástico (mejor de tela), pero reutilízala para la compra.
  • Prioriza el vidrio. Compra bebidas y alimentos en envase de vidrio mejor que plástico o lata.
  • Alimentos de proximidad. Compra en comercios locales y huertos cercanos porque evitarás embalajes de plástico en los transportes. Y reduce todo lo procesado, que suele llevar químicos que alargan su vida útil
  • No barras, aspira. En el polvo de casa se esconden millones de partículas químicas (perflorados y PBB) que los cables calientes de los aparatos electrónicos desprenden. Desenchúfalos cuando no los uses. Y en casa aspira, no barras.

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