Por Charo Sierra, Directora de la Revista Saber Vivir

laura

Es abierta y muy dicharachera, pero MasterChef Celebrity nos va a enseñar otras muchas caras de esta gran modelo, actriz y empresaria.
“Laboralmente hablando es lo más duro que he hecho en mi vida y te puedo decir que sueño cada noche con que me equivoco al hacer los platos o con que se me queman, además de los madrugones y de que me he visto cenando a las 4 de la mañana", confiesa.

Y añade: "Pero reconozco que también está siendo la mejor experiencia porque cuando las cosas se ponen duras y finalmente salen bien es una sensación increíble”.

nuevos desafíos

¿En esta edición vamos a ver más risas o lágrimas?

Risas, sin duda. Pero también hay lágrimas y enfados. Todo lo que se ve es real. Tengo que decir que yo soy muy payasa y tengo mucho sentido del humor, pero en el concurso me vais a ver un paso por detrás.

¿Y eso?

Porque soy muy perfeccionista. Y como cada día siento que voy a la Selectividad, a examinarme y sin saber qué temario va a caer, pues estoy superconcentrada y no me dedico tanto a la broma.

¿Qué concursantes te están sorprendiendo para bien?

Tres personas. La Terremoto, con la que desde el minuto uno sabía que me iba a llevar muy bien; Florentino Fernández, que tiene una calidad humana maravillosa, y Raquel Meroño; pese a conocerla desde hace veinte años, no habíamos conectado. Ahora sé que me voy a llevar una gran amiga cuando todo acabe.

"Me hago pequeñita ante los jueces"

¿Y con los jueces qué tal?

Mira, yo mido 1,80. Pero cuando me acerco a ellos para enseñarles mis platos me hago pequeñita, pequeñita, pequeñita (ríe). Mis padres me inculcaron mucha responsabilidad y el ser muy ordenada en todo.

Una infancia "asalvajada"

Naciste en Alemania porque tus padres emigraron allí…

Así es. Volví con 3 meses y me quedé con mis abuelos en un pueblo de la sierra onubense (Santa María la Real) porque mis padres abrieron una tienda en Huelva. Nos veíamos los fines de semana y con unos 5 años ya me fui con ellos.

Creo que fuiste una niña movidita. Incluso te echaron dos veces del colegio…

… Y me escapé una. Es que con 4 años me parecía mucho más interesante estar en el campo con mi abuelo que sentada en clase. Sí, de pequeñita estaba asalvajada, aunque luego fui una empollona (ríe).

"La primera falda me la puse a los 17 años"

A los 17 años ya trabajabas como modelo, pero curiosamente de niña no había quien te pusiera una falda. ¿Cierto?

¡Totalmente! Lo máximo que consiguió ponerme mi madre fue una falda pantalón. La primera falda me la puse a los 17 en un desfile.

¿Cómo entraste en el mundo de la moda y las pasarelas?

Por mi padre que, pese a ser una mezcla entre Alfredo Landa y Paco Martínez Soria (ríe), siempre ha sido muy moderno. Como vio que yo siempre buscaba trabajillos para tener mi propio dinero (desde bien pequeñita cuidaba niños, limpiaba coches de los vecinos…) se le ocurrió que por mi altura podía hacer de modelo en centros comerciales.

  • Lo que no se imaginaba era que poco después iba a estar desfilando en las mejores pasarelas del mundo. Recuerdo que tras recogerme en la escuela de modelos, en Sevilla, (después de esperarme 5 horas en la cafetería de enfrente) me decía: “¿Ganaremos para gasolina?”.

"Hay que disfrutar de las pequeñas cosas de la vida"

Tienes una hija adolescente. ¿Qué valores le inculcas?

Tiene 14 años y es como yo, no hay quien le ponga un vestido. Debe decidir ella. Y le digo lo que a mí me decían: disfruta mucho de las cosas, sobre todo de las pequeñas cosas de la vida que no se pagan con dinero, y nunca te sientas culpable por ser feliz, pero haz las cosas con sentido, con cabeza.

  • Lo que más nos emociona no se compra: una puesta de sol, por ejemplo. La felicidad se consigue con cosas como esa.

Llevas 12 años en pareja con el cantante David Ascanio...

Se me han pasado volando porque ha sido muy fácil. ¿El secreto? Amor, admiración, complicidad y poder hacer cosas diferentes cada uno que luego comentemos juntos.

Sus raíces, su presente y su futuro ideal

  • Su familia es su gran apoyo. “Hablo con mi madre cada noche, aunque yo esté en el rincón más lejano del mundo. Y me escapo mucho a Huelva a verlos. Vuelvo con el coche lleno de comida” (ríe).
  • Tiene una firma propia de bikinis (Bloomers & Bikini), una empresa de organización de eventos y comunicación (desde hace 10 años) y una escuela de modelos (desde hace tres).
  • Su futuro, lejos de la urbe. “Dentro de diez años me gustaría no vivir en una gran ciudad (aunque por trabajo tenga que ir), sino en un pueblo pequeño y poder ver el mar a diario”.

Fotografía: Paco Navarro